mi libro!!!!

este domingo me van a presentar en sociedad y esto va a ser casi casi como el quinceañero que nunca tuve.


al compás de un vals, bajaré la escalera del blog para llegar a la sala del papel.

(ay! espero no tropezar, pero yo bajo igual y a ver que pasa)


yo ya estoy preparando mi atuendo para este evento al que están todos cordialmente invitados.

aquí les dejo la invitación rosadita


ahí nos vemos!!





por ahí han puesto que el libro se llama "séptima tormenta", pero ya saben que no es así, porque yo madrugo, no atormento. debe ser que la persona que me dio este nuevo título, se leyó antes todo mi blog y vio, pues, que yo a veces ando atormentada y lluviosa así que por eso me cambió el nombre. cosas que pasan.







cuartel

el césar, el gonza (que en realidad es pedro y se hace llamar marc salmón) y el pierre (el yujuuuuuu que desapareció), se han armado un cuartel para todos los que se mueren de frío en lima y mi amiga la del pez, me ha pasado la invitación (además de pedirme consejo de cómo desenvolverse en público).





yo se las paso a ustedes: es hoy miércoles a las 830pm en delfus: calle san martín 587, miraflores.





lo que es yo voy a ir con mi frazada al cuartel.








vayan pues!!





hoy

1.

hoy por la mañana levanté el auricular del teléfono y se podía escuchar el ruido del mar.

los vecinos afuera comentaban que el cable de cobre que sostiene a la línea telefónica, había sido robado para venderlo.

imaginaba al ladrón arrancando el cable de cobre (?) desde debajo de la tierra, mutilando las voces que en aquel momento se deslizaban por el cable. las palabras cayeron por las alcantarillas, las conversaciones hechas pedazos flotaban entre las ratas y la mierda, el ladrón tiraba del cable haciendo una herida de silencio sin línea rasgando las frases que no se dijeron.

el auricular era una caracola y los teléfonos muertos nos recordaban que a veces lima puede resultar ser solo un ruido lejando, nadie se escucha, nadie puede hablar, solo el río, solo el mar y alguien nos roba o nos arranca algo (para venderlo).




2.

en esta ciudad todo se mimetiza, la hipocresía limeña, dicen, y es que esta ciudad es hipócrita en todas sus calles que te sonríen en neón, luces y florecitas y luego te traspasa con carreteras de animales atropellados, mendigos y barriadas. lima renace -reza el alcalde- en nuestras pupilas como algo que se sonríe, se enreda, brilla, se pudre, oscurece se pierde en la tierra y luego florece (y el proceso se repite)



hoy muy temprano le dije a mi veci: y pensar que esta ciudad nos ha parido.


la gente toma la forma de lo que aquí pasa, de los que los rodea: hay personas fachadas bonitas de casas totalemente vacías, sin luz ni patio interior, personas gallinazos al lado del río revolotenado en un basural, personas cielo gris limeño de calma y abrazo, personas que son una combi y te atropellan en palabras, personas manifestación con piedras y palos protestando, personas perros vagabundos arrastrándose y personas gatos callejeros ronroneando, personas mañana soleada con jardín recién regado, personas cerros inmensos llenos de casas en donde uno siempre podría habitar, personas niebla que lo va cubriendo todo en silencio.

(hoy fui una estatua cubierta de garúa viendo amanecer en algún parque)



en nuestra sección historias reales de taxi: hoy me llevó un taxista que era fugitivo. yo le invité un chicle y le pagué un sol de menos sin querer. su auto era una discoteca y olía a detergente. él tenía tatuada en la mano dos iniciales y de vez en cuando, mientras manejaba cerraba los ojos y sonreía ligeramente.


(escucho ahora mientras termino de escribir esto, a mi madre que bate crema de leche. desde la cocina llega el ritmo acompasado y armonioso de su batidor de globo. la música bajita y casera de ese batidor lo ha llenado todo de una espuma dulce como una niebla cotidiana, música que quizá no vuelva a escuchar otra vez)

adolescente

hoy día me subí a un taxi y el chofer estaba escuchando un debate sobre fútbol.

yo miraba las lucecitas de neón sobre la neblina gris. iba por la vía expresa viendo como está ahora toda destrozada, el lomo del lima abierto en un tajo, y sus escamas y piel hecha trizas, regadas a los lados iluminadas por luces fosforescentes. se podía ver la espina dorsal de esta ciudad, abierta en una cirugía plástica para mejorar su circulación, y por sus arterias viajaban todos los autos a velocidad, parásitos viviendo a costa del humo de sus pulmones.

- señorita (alaa me dijeron señorita, que bonito) ¿le aburre el debate sobre uribe?
- ¿ah? ¿qué? ¿cómo dice?
- si quiere cambio de radio
- no me molesta, la verdad, pero si quiere…


de pronto, se levantó el monstruo que vive debajo de lima, se puso en dos patas y dijo:


este temaa dedicado especialmente para los piratas


cuando el monstruo dijo za za za no pude más y solté una carcajada.


yo tengo una culebrítica

me reía en el taxi y escuchaba con cuidado esta canción (?) como si sonara por la radio un mensaje escondido entre la letra de la culebrítica.


- que… ¿nunca escuchó la culebrítica?
- nooooo, nuncaaa no sé dónde he estado todo este tiempo.


(en el polo norte, pues, mamita)



lima/perú es así, te baja de la neblina a ritmo de culebrítica.


mueve tu cuerpoooo
mueve tu cuerpoooo




(y ¿ahora qué hago?)

(ya me jodí)


cedro te recuerda; la culebrítica es una droga más, horrible, mal hecha, pateada, te le invitan en un taxi, te quema neuronas, pero tú igual te matas de risa y la escuchas mil veces

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

otra cosita

la verdad es que esta tarde estaba enojada, tan enojada que tan solo con mi humor hubiese podido asfaltar con la brea hirviendo de mi mala leche toda la vía expresa.

yo nunca me enojo así nomás, pero hoy que iba manejando mi corazón se me cruzaron todas la avenidas, puentes y carreteras, me cerraron todas la combis y encima me cobraron peaje para que viaje por una pista llena de baches.

ya con este corazón no llego a ninguna parte.

(por eso tomé taxi con la culebrítica)

pero ya se me va a pasar.

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lo malo de volver a tu cuarto de adolescente es que vuelves a ser adolescente (y en el tocador la crema antiarrugas que me malogra el atrezzo)

tienes sueños de adolescente: vuelas sobre el mar, das besos largos a chicos guapos, subes a lo alto de edificios, te escapas de algo que te persigue…

tu mamá te despierta de esos sueños y te dice “oye, baja a tomar desayuno que se enfría ¿ya?” y tú bajas empijamada y te dicen así “¿te hago un pan con queso fresco?” y tú que abusas del amor materno dices “ya pues”, como si estuvieras manco y pones el canal de dibujos y te comes el pan con queso desde los bordes hasta el centro "extraño a mi gatoo".

y no te importa nada.

otra cosa mala es que te enfrentas a los cuadernos que escribiste en tu adolescencia (yo no fui, fue teté) y primero te da un pudor adolescente en leerte a ti misma, como si desnudaras el pasado con trece años y luego te ríes para acabar desnuda y adolescente partiendote de risa con tanta pavada puesta en papelitos.

(dentro de algunos años sé que me voy a reír de todo esto, hasta de ti)

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bueno, ya se me pasó la melancolía.

ya era hora.

mucho café pasado.

mucho suspiro a la limeña.

mucho pan con palta.



pd. me han invitado a un quinceañero. seguro correrá culebrítica. ya me jodí.




comiendo nubes

1.

hoy día escuché la frase: “yo, la que te trajo al mundo”

cuando me trajeron al mundo me lo dieron servido en un platito.

tomé un cuchillo, lo pelé, lo partí en cuatro como una naranja y lo mastiqué hasta volverlo una masa. escupí las pepas y salí en un periódico declarando en una entrevista (con la boca llena de mundo) “he venido a comerme al mundo”.

luego me recosté a digerir al mundo en una masa en mi estómago, a asimilar el sueño de un infinito de poblaciones.

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lima envejece envuelta en una niebla de telas de arañas grises. yo soy su presa. la araña de esa soledad húmeda viene a devorarme y a veces me pregunto por qué he vuelto (aunque lo sé bien) y la araña me muerde y me envenena en sus mandíbulas que me dicen mientras me mastican “porque siempre tienes que volver”

(volver es el tango del regreso en el tiempo que me marchita la frente)

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2.

hace unos días mi cuerpo fue un lienzo marchito que yacía sobre una camilla de aluminio.

aquella pintura blanca dibujaba líneas que delimitaban las fronteras de mi dolor, las carreteras de mis espasmos.

me retorcía sobre el metal mientras aquel látex denso me enredaba sobre el cuerpo trazos desiguales.

líneas blancas.

el tracto iluminado señalaba el camino de mis entrañas contraídas y tiesas hasta el vacío de mi boca y el desierto en el paladar.

muda y con los ojos cerrados aspiraba la humedad de la habitación que me cortaba por dentro hasta sangrar blanco.



3.

hoy durante el almuerzo pensaba en lo grande que es la mesa de mi comedor

mientras servían el almuerzo, pensaba que en mi mesa era lo suficientemente grande para sostener a seis personas acostadas sobre ella.

suelo medir las cosas usando la medida de personas, a veces mido los días en palabras pronunciadas, las noches en la medida que va dejando el vacío, el tiempo en los días que me quedan y todo lo que no te he dicho y las mañanas en lima tienen la medida de pedacitos de infancia con migas de pan.

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este fin de semana ha llegado esa nube a cubrir aquello denso y espeso que se escondía debajo de mi piel. aunque en el fondo todo esto tiene un sabor dulce. así es también esta ciudad: debajo de la nube todo lo denso que nos empalaga en niebla y un frío que no sé de donde sale. cae una lluvia que no existe y sin embargo nos moja y embarra. nadie en lima mira al cielo, la gente solo vive imaginando estrellas y lluvias ruidosas que acallen el grito del caos de la ciudad

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4.

hasta los postres de esta ciudad son melancólicos: suspiro a la limeña.

y de postre: suspiro a la limeña y café pasado.

(drama total, pero es así)

para sentarme a la mesa con una cucharita y una tacita de café oscuro como la nostalgia del pasado, para suspirar cada vez que extrañe todo eso tan empalagoso que ya pasó.

quisiera que las cartas de postres vendieran una risa limeña invernal de maracuyá o un café presente.

en lima las cremas están siempre volteadas como un truco y las mazamorras son cochinas.

solo los picarones nos salvan.


(ay pucha)
lo primero que me gustó de s. hace un año cuando la vi fue su espontaneidad.

escuché a s. hablar delante de un auditorio de conocidos y desconocidos (como yo). a pesar de que sostenía un papel donde estaba escrito su discurso preparado, su sinceridad y espontaneidad brotaba en cada una de sus palabras como si nos dejara descubrir el camino hacia ella.

s. se mostró diáfana y desnudándose queriendo hacerlo (como solo se desnudan los que aman) delante de nosotros quien la veíamos con nada más que agradecimiento.

a s. sigo conociéndola sin conocerla, y está noche corroboró esa sinceridad en un abrazo, volvieron a mí otra vez diáfanas sus palabras y ella misma fue agua estrellándose y empapando a tantas piedras.

desde hace un tiempo ella respiró profundo, y ya sin crisis exhaló un aire de desenfado y una sinceridad que nos hizo respirar a todos el aire de sus palabras.


(la mariposa voló)





se me acercó p. una chica muy simpática amiga de s. que me asaltó y desarmó en un abrazo y me dijo: “madru! siempre te vi tan solita en el polo norte con tu gato, que pena, pero siempre te leo”. yo le dije “hoy te pongo una foto mía y de mi gato para que llores” sé que no va llorar cuando lea esto cada vez que entra aquí cuando no puede dormir y probablemente se ría con esta foto que sólo pretende agradecerle el abrazo.

que alguien me abrace así sin más, en lima y en invierno es impagable. por eso le pongo esta foto (sí a veces somos solo yo y mi gato y nadie más)


kokorito y yo trabajando en el blog.







p.n.v y o.p. conversaron toda la noche. a p.n.v. le escribí una vez un texto y o.p. tiene un blog.


x. que en realidad es r. también tiene un blog y se quedó hasta el final y yo sin poder dejar de mirar su piercing atravesando toda su oreja.





además sucedió que P.c y g. se emborracharon, me abrazaron como a un teletubbie y por la culpa de P. c.casi me echaron de un bar que me gusta pero al que no volveré porque el dueño me trató mal y yo solo salí a ver que era lo que pasaba con P. c.

recogí la mochila de P.c. de dentro del bar y P.c. pudo irse. yo salí bastante ofendida a los 15 minutos con una fila de inciales amigas que no pondré. mientras caminaba pensé en que no me merezco que los médicos y dueños de bares me traten mal por cosas que escapan a mi control.

cuando me duele algo y cuando estoy sobria parece que es cuando peor me tratan. que alguien me explique, por favor.

(que sepas P.c. le pedí disculpas al guardia de la puerta, al dueño no le pedí nada porque ya me resigné a no volver)





todos esta noche estuvieron borrachos, menos yo, que volví a casa queriendo que el gato del vecino me salude (y lo hizo, aunque tuve que entrar rápido a casa)

regresé como siempre a escribir y a quedarme a solas con esto.

este post es muy críptico, lo sé y perdonen el misterio. yo no soy así, pero como dicen por aquí se dice el milagro pero no el santo.





(estoy muy estresada, pero ya se me va a pasar)



a mí lado, p.n.v. duerme y seguro sueña con camellos.







(y yo no sé que hacer, siento como si me hubiesen echado de todas partes, así es lima a veces, tan ajena y tan vacía con sus insignificantes gotitas de lluvia sucia sobre mí como lo único que tengo)
hoy entre mis cachivaches que acumulo en lima desde mi niñez me encontré con un payasito de trapo que tenía en los pies dos imanes y uno en el pecho.

si ponía al payasito sobre una superficie de metal como mi refrigeradora el payasito se iba revolcando en volteretas hasta llegar al piso enredado con sus piernas pegadas al pecho.

las piernas lo sostenían firme, pero la fuerza del imán en el pecho era lo que hacía que el payaso avanzara.

como pasé la tarde en casa y a solas (cosa que es tan rara como ver estrellas en esta ciudad) me puse a jugar con el payasito y lo descosí para ver los imanes de cerca.

cambié el imán del corazón por uno del pie, pero el payaso seguía moviéndose impulsado por la fuerza de su corazón y las piernas solo lo sostenían en el recorrido dirigido por el corazón.

ese payaso se parece a mí. yo voy cada cierto tiempo cambiando los imanes de todo mi cuerpo pero siempre hay un imán que me mueve aunque no siempre está en el mismo sitio.

(luego llego un niñito a casa y se llevó al payasito)


este viaje a lima tiene la apariencia de la calma antes de la tormenta. estoy muy tranquila y campante a pesar de todo. aún no he bailado perreo ni comido ceviche, tampoco he tomado inca cola, tampoco he llorado porque lima me hace llorar como la cebolla roja (bueno una vez pero porque me dolían las tripas y eso no se cuenta)… solo he paseado por esos sitios que pasean los turistas y no he hecho nada.

a veces estando en noruega extraño cosas pero cuando las tengo delante (como un botellón de inca kola) no les hago mucho caso.

(me gustaría subirme al cerro san cristóbal)

lo que sí echo de menos sin ninguna duda es a mi gato. tanto, que me he buscado un gato igual a él. es de mi vecino, pero vive fuera de su casa. así que a veces yo salgo y le doy comida.

es un gato muy cariñoso y agradecido (no como el fresco de kokorito que igual lo quiero porque cuando yo quiero es así, quiero al peor) come de todo (aprendan), maulla y está cieguito de un ojo.

eso sí, era un poco huraño al principio y me costó ganarme su confianza, pero ahora se acerca y me ronronea. me gustaría meterlo a casa para que me acompañe en la siesta pero a lo mejor me mandan a hacer a mí la siesta a la pista de afuera.

(mejor no)





mi prima es la modelo





comiendo paella





hace días fui a un doctor que tenía las maneras de un nazi. mientras me auscultaba, me hacía sentir más enferma y casi culpable de mi propio dolor.

yo sé que a veces hay dolores que uno se los busca porque quiere, como por ejemplo cuando te enamoras de la persona equivocada y estás ahí penando y maullando como un kokorito abandonado esperando que te tiren sobras al tejado. hasta que te tiran tu corazón sancochado y tú mismo te lo comes.

pero el dolor de las tripas no se lo busca nadie, maldito doctor. me puse a pensar que mejor hubiese ido al veterinario de kokorito que te da palmaditas en la cabeza y te agarra las orejas con cariño.

(mañana me van a meter una aguja, a ver que hay, a lo mejor y sale un sapo)


hoy me han preguntado (no voy a decir quién, pero es vecino): que ¿en lima también eres insomne?

y yo he dicho: claro, pues.

si el insomnio se resolviera cambiando de ubicación geográfica a mí ya se me hubiese curado en el polo norte. a lo mejor japón sería el país de los sueños los insomnes occidentales y ecuador el país de los insomnes orientales (algo así)

(quiero ir a japón)

en lima siempre hablo, todo el tiempo, hablo, hablo y hablo.

pero hoy tenía muchas ganas de hablar, no sé, de decir cosas sin tener que pronunciarlas o explicarlas, por eso me puse a escribir esto.


(y hablando de escribir, al fin voy a tener un libro)

creo que ando del color del cielo de lima.
me voy a comprar unos colores y ya vuelvo.

prensada

me pregunto por qué tenemos (o mejor digo, tengo) esa tendencia a comparar.

el año pasado llegué a lima con el corazón en el equipaje de mano y cuando el aduanero me preguntó "tiene algo que declarar" yo le respondí "sólo amor" (siempre digo eso) presioné el botón, salió una luz verde y una puerta se abrió.

este año que llegué con el corazón en la mano, el aduanero no me dirigió la palabra, me tocó la luz roja de la aduana, me hicieron varios cortes al corazón, me hicieron firmar una declaración donde alegué que la carga de amor era solo para uso personal y no para venderlo o repartirlo, pero igual me sacaron el amor escondido de contrabando, me hicieron pagar el impuesto y me desordenaron el equipaje.

y asi me visto con el corazon trajinado.


(algo me sigue doliendo)




I am legal alien

el año pasado no hacía tanto frío en lima. este año se nos inyecta un suero de neblina y humedad cada mañana y el café viene con nubes.

(extraño las siestas con mi gato)

cuando digo que realmente no hace frío sino solo humedad, parece que nadie me entiende. hay días en mi propia ciudad en mi y en propia familia en donde siento que nadie me entiende. (esto ya parece mi diario adolescente)

seguro que nos pasa a todos, pero lo mejor de mi familia es que se dan cuenta de ello: hoy durante la cena, mi familia y yo vimos en la tele un reclame de television por satélite donde salía un alien acogido en una familia de humanos. el alien se mostraba muy integrado, cálido y queredón con la familia en el sofá y en las reuniones familiares, hasta que llega el momento en que viene su nave a recogerlo pues debe partir y se va el pobre alien apesadumbrado y triste se despide con abrazos y cuando avanza unos pasos hacia la nave se ve que se roba la antena parabólica para ver los canales satélite.

mi prima dijo:

-mira, ahí estás tú.

y el resto de mis parientes secundaron:

- síii es verdad, pobrecita.

todos nos reímos.

(estoy pensando en qué robarme antes de partir.se aceptan sugerencias)



prensada

hoy en la mesa del comedor había un prensa papas nuevo.

es muy dificil encontrar prensa papas en noruega. el mejor prensa papas que tengo en casa son dos tenedores y mi rabia.

los noruegos inventaron el rebanador de queso, no sé quien habrá inventado el prensa papas.

ahí en la mesa de mi comedor, brillante y lleno de agujeritos filudos parecía un instrumento de tortura.

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si metiera mi cerebro en el prensa papas saldrían las tiritas de mis pensamientos humeando vapor envueltos en la humedad de lima.

esos pensamientos son mi puré de cada día. es lo que todo el mundo llama: comerse el coco. pero yo me lo como en puré.

(ay)

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el extrañar a mi gato ha hecho que busque a mi gatos en otros gatos. me encontré con dos gatos negros. uno en el parque kennedy hace unos días que solo me miró fijamente con el amor más profundo e imposible de gato callejero y nunca se acercó aunque yo me mataba llamándolo. hoy me encontré con el gato de mi vecino que es ciego de un ojo y me desarma, vino a mí apenas lo llamé y se enredó entre mis piernas y le di jamonada y después me mordió cuando lo acaricié por el lado de su ojo ciego.

(mi madre dice que debería vacunarme por la mordida del gato y yo pienso que ya para qué si desde hace tiempo vengo paseándome por los tejados y de algo hay que morirse, sino es de amor será de rabia y perdonen las frases infelices, pero es que hoy escuché radio felicidad)






ya ni sé

hoy estaba en un taxi y de pronto me vi en medio de un tiroteo

- agáchese señorita

yo miraba como el policía que corría como una secretaria que pierde el autobus le disparaba a cuatro chicos que huían a la velocidad de una jauría de galgos y se dispersaban por una avenida oscura. uno de ellos disparaba mientras corría.


(agánchense y vuelvánse a agachar, decía una ronda de mi infancia. si una bala me hubiese alcanzado aquella ronda me recibiría en el cielo)

(porque yo al paso que voy -en ayuno y penitencia- me voy a ir al cielo)



nunca me gustó el verbo agachar ni mucho menos el reflexivo agacharse

yo me agacho, tú te agachas nosotros nos agachamos (cuidado con las balas) y agachamos la cabeza (y nos joden) comemos en los agachados agachados...

pero una vez dije agazapada y claro, me miraron como si hubiese dicho una grosería entonces agaché la mirada y me resigné a la palabra.


AGACHAR AGACHARSE AGACHADA

haga chada / hada chaga



cuando escucho balas me quiebro como un huevo. el disparo abre una carrera de adrenalina y en cascada va brotando desde dentro de mí una espuma al galope que lo absorbe todo.

(quizá es el coctél de miedo y sorpresa)

luego del tiroteo (esa sí es una bonita palabra, mejor que balacera que decía mi abuelita) atravesé una calle llenas de prostitutas.


y en aquella espuma que llevaba dentro se quedó absorbida la imagen de un taxi amarillo sucio, las balas de fuego, una calle con prostitutas de día y una moneda de cinco soles (con que le pagué al hombre que me dijo "agáchese señorita")




creo que ya no me gusta el pollo a la brasa porque es muy alegre como una pollada o como el neón de la pollería y no va con el clima ni conmigo misma por estos días.

(debí haber almorzado un pedazo de pan)









en lima es posible sentirse absolutamente solo y lleno de espuma entre nueve millones de semejantes, entre balas, neblina y neón de pollería viajando por el asfalto del centro en un taxi amarillo a las 3 de la tarde y en invierno.

El juego

A verrrr...

A mí no me gustan mucho los juegos encadenados, pero como he sido cordialmente invitada por Basquiat, acepto, además yo siempre acepto cuando me invitan buenamente. (Una vez me invitaron a comer ballena, y acepté... es una larga historia)

Aquí van las reglas...

Reglas del Juego

1.-Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: “El Juego”.



1. (uno) - manías

Nunca me bebo los líquidos hasta el final, siempre dejo un conchito. No soporto la impuntualidad, no me soporto a mí misma cuando por alguna razón justificada, no puedo llegar a la hora. La puntualidad en mí es casi una manía. Si se me pierde algo (tipo un gancho para el pelo, un arete, un cinturón) no paro hasta encontrarlo.

2. (dos) - vestimenta

Hasta los 19 años, mi ropa era sólo: gris, azul marino o negra (ahora visto como payasita multicolor). Nunca me pondría algo con plumas, aunque quizá sí con lentejuelas.

3. (tres) - salud

No sé soportar el dolor descontrolado y de origen desconocido, me pone muy nerviosa y me angustia, sin embargo, del dolor conocido y con origen puedo controlarlo y hasta convertirlo en un post o en un avioncito de papel. Me ponen nerviosa también, las agujas, los doctores y los hospitales. Creo que no los soporto.

4. (cuatro) - mi lado animal

Me gustan los animales (incluídos los insectos). Desde las hormigas hasta los elefantes. Solo les tengo miedo a los bichos si es que veo que me van a atacar. Soy la única en mi familia que gusta de los gatos y Kokorito es mi primer gato (y espero me dure bastante).

5. (cinco) - no me arrepiento de este amor aunque me duela el corazón

Nunca me arrepiento de lo que hago, más me arrepiento de lo que no hago. Pero hay dos cosas de las que sí me arrepiento haber hecho: una de ellas es haber estudiado administración de hoteles (!) (aunque siempre me consuela la idea que gracias a esa carrera viajé bastante y festejé también. salud).


6. (seis) - la comida

Me encanta cocinar y creo que lo hago bastante bien, pero nadie me cree o pocos lo saben porque rara vez puedo cocinar para alguien. (si quieren me contratan) También me gusta comer, si me dan a elegir como regalo entre comer en un buen restaurante o cualquier cosa de valor equivalente o incluso superior, siempre escogeré el restaurante. Suelo probar todo, he comido anguila y también alce. He comido en kioskos y en restaurantes de 5 tenedores y a veces la comida de los primeros es mejor... Me gusta ver programas de cocina...estoy enamorada de un cocinero del canal Gourmet.


7. (siete) - la edad

Los trece años fue una edad que marcó mi vida, y creo que cada trece años me sucede algo que me marca: a los trece años empecé a escribir, me di cuenta de que sufría de insomnio y también luego de un viaje, los viajes se me volvieron una necesidad para calmar una especie de claustrofbia de mi propia vida. Trece años después hice un viaje y otro más donde conocí a mi padre, estuve en un hospital y también me pasaron otras cosas bien grandes que me han dejado marcada. ( A los 39, a lo mejor, me encuentre a mi misma).


8. (ocho) - secretaria

Sé guardar secretos ajenos y míos (tengo bastantes, pero no se notan) como nadie. Si tuviera otra cabeza podría ser de la CIA o la KGB, y estoy segura que nadie se daría cuenta.



Les paso el juego a mis vecis:

maríamalló
la novia
la hope (si es que todavía vive)
el diego
el alfredo
la chori pamela
el hacker fox
a mi gato kokorito


ya

tenemos la niebla metida en los huesos (dice sabina en sus 100 motivos)

el interior de mi panza (no me gusta decir "vientre" porque me suena a frutos que no tengo, y "barriga" es como pensar en la barriga del señor barriga que tampoco tengo felizmente(!) y nunca me acostumbré a la "tripa" española porque eso ya era muy interno y visceral)

decía, que el interior de mi panza es una fiesta infantil con globos y serpentinas, con varios payasos haciéndome el chiste aquel que te hace reír tanto que te duelen varios órganos, hay un mago desapareciendo a mis defensas y unos niños bulleros recorriendo mis tripas reclamando su globo y sorpresa con unos chillidos que me irritan el páncreas....

todo eso porque hoy, por primera vez en mi vida (larga hasta el día de hoy) me sacaron una ecografía.

(el gel da frío pero es rico sentir ese tacto viscoso)

si de algo tengo vocación certera es de voyeur, voyeur de mis propias entrañas y de las ajenas, voyeur de rayos x y hasta voyeur de piel miradas a través lupa.

(recuerdo que cuando mi dentista se modernizó y pude ver el cielo de mi paladar con sus nubes y las palabras que no podía escupir pues se me quedaban entre los dientes fue una revelación que me ayudó a ser más deslenguada y a pensar que uno también lleva cielos dentro)

por eso no he escrito porque me he estado paseando por mis entrañas y eso no es cualquier cosa: es un paseo largo y enredado, piensen que tenemos kilómetros de venas que no hemos recorrido nunca y será por eso que algunos las quieren abrir para empezar un viaje hacia lo desconocido para que circule una carretera roja y nos diga que hay más allá.

(yo nunca, aclaro, soy una turista que respeta el ornato vital de los caminos que piso, así que ni los corto ni los abro, solo me paseo)

y bueno, así...he tenido que hacer muchas cosas, pero todavía no las termino.

escribir se me ha convertido en un ejercicio mental de palabras subidas en una de esas máquinas para caminar que hay en los gimnasios, las palabras van pasando en la banda infinita y se me escapan pero yo sigo avanzando porque hay un reloj que así me lo indica...





otra cosa: hoy iba en el auto vi la niebla sobre una calle que nunca había visitado y me pareció un sueño. qué facil es soñar despierto, me dije, y llené de niebla todos mis secretos para que parezcan sueños (para que duelan menos)

así esparcí la niebla sobre esta mañana y me desperté con esa sensación de melancolía, nostalgia y felicidad (si es que existe) que dejan los sueños agradables, que la piel siente que ya has cumplido lo soñado, pero la cabeza sabe que ya pasó, que el sueño acabó y estás despierto, que tienes un sueño menos y que probablemente no se repetirá...



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que bonita es la palabra ecografía, aunque la usen para mirarnos las tripas...me suena a la grafía del eco, al dibujo de una palabra pronunciada perdiéndose en dentro de nuestras entrañas y quedándose ahí grabada... la grafía del eco de un gemido dibujado en la pared de una habitación de hotel, del eco del llanto de un recién nacido, o el dibujo del eco de las respiraciones que nos quedan cuando agonizamos...
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(quería escribir sobre algo que me persigue desde hace semanas, pero hoy que le doy la cara con el papel en blanco desapareció a esconderse en el olvido de mi memoria....es algo parecido como lo que me está pasando: sé que desde hace un tiempo algo me duele, pero no sé qué es, quizás es porque he perdido algo o voy acumulando mucho, no sé... creo que mi dolor está metido en una cajita de sopresas)






hablando de sorpresas, ya viene una... si adivinan, me desnudaré las entrañas (más de lo acostumbrado) en este blog...

ruibarbo

me acabo de golpear la cabeza con el filo de una repisa y son la 1.24am y yo me pregunto que hace uno cuando se golpea la cabeza a esta hora.

parece que el golpe me dejo los pensamientos revueltos como los cupones de esas ánforas (ánfora es una bonita palabra) del supermercado para el sorteo del departamento, y yo aquí escribiendo a ver si encuentro un ganador o por lo menos que alguno de mis pensamientos deje de ser una suma de deseos esperando el premio.

me sigue doliendo la cabeza y sé que no me sangra, pero tengo escalofríos a los que no puedo describir de otra manera sino como escalofríos plateados que se deslizan por mi espina y quizás gotean.

si me levanto a lo mejor me resbalaré en un charco plateado y me golpearé de nuevo la cabeza y a lo mejor haya sangre roja sobre lo plateado (que bonita combinación) o más escalofríos brillantes y metálicos recorriéndome la espina como bichitos de acero.

me he dado cuenta que por estos días escribo como si me persiguiera un demonio, y es que a lo mejor me están persiguiendo mis propios demonios, y a ver quien llega primero y se saca el premio, porque es que tengo tantos demonios como cupones que esperan el premio en los supermercados y bueno yo no los saco así nomás porque sacar a los demonios no es como sacar a un perro a pasear ni mucho menos como sacar un cupón ganador que te va a entregar las llaves de un lugar propio para vivir.

no.

los demonios, por el contrario, me pelan y me dejan sin casa, y hasta sin ganas de supermercado y mejor no los invoco porque a lo mejor mi puercoespín se va corriendo y mi gato se despierta.

hoy me di cuenta que he visto a una flor florecer, valga la redundancia, pero es que he seguido por varias noches como una bola verde y viva, hinchada, bastante horrible la verdad, al final reventó y dejó una flor rojísima que parece de papel, como esas flores que usan los payasitos (que no los payasos) en la solapa y te tiran agua y todos se ríen. un día de estos le tomo una foto y seguro me van florecer otras más.

yo no sé si es que alguien nos verá a nosotros florecer, o si me habrá visto ahora mismo golpearme la cabeza y que se me está floreciendo en la piel una flor verde-morada que duele de igual manera como les debe doler a las flores florecer (me gusta esa redundancia) o a las mujeres parir…

y hablando de flores y de plantas me atreví titulé así a este post porque al fin me atreví a comer ruibarbo, que antes no lo hice porque siempre pensé que me iba a saber a sávila y eso sabe como la peor cosa que yo haya propado en materia vegetal. el ruibarbo me lo he robado de mi vecino aunque yo sé que el sabe que me lo robo y sé que a él no le importa que le robe así como a mí no me importa que no limpie la entrada porque igual también es mi entrada y por eso la limpio yo, así que ya es la tercera vez que voy a robarme ruibarbos para masticarlos como conejo y pensar que si algo te lo robas y lo arrancas y lo comes directo desde la tierra, es más rico.

me volví adicta al ruibarbo además de cleptómana y que voy a hacer si no me quedan muchas opciones por estos días.

y será también que como no tengo muchas opciones escribo al galope como queriendo encontrar alguna otra opción además de la de correr, porque en realidad voy en una cabalgata que no me deja, no sé hasta donde iré a parar si ya no paro, pero ya vienen las vacaciones y no sé si es mejor o peor, y al final quién nos entiende, pero ya vienen y algo traerán, ojalá alguna banquita donde me pueda sentar a respirar y que la banquita tenga un letrero que me diga a dónde es que he llegado porque la verdad es que yo nunca lo he sabido…







permiso.




update ruibarboso

les he venido a presentar al ruibarbo porque soy su fan y pretendo extender el club...a ver que dicen ustedes... además como yo no tengo apellido, he estado pensando en llamarme Madru Ruibarbo (ya estoy ensayando mi firma)







el ruibarbo, además es una planta muy bonita con cuyas hojas una se podría hacer un vestido. si eva se hubiese puesto una hojita de ruibarbo en lugar de una de parra, otra sería la historia...









(posando para la foto: mi prima mary la del pueblo)

Espen el puercoespín



La última vez que me visitó Espen fue hace algún tiempo para mi cumpleaños.

Me he dado cuenta, gracias al blog, que en estos últimos cumpleaños me han visitado animales que he convertido en amigos porque saludar por el cumpleaños es un detalle y algunos hasta me han traído regalocomo Kokorito.

Ultimamente me dicen que ando poco sociable (si supieran que celebro mi cumpleaños con gatos y puercoespines). Yo no digo nada y le digo a Kokorito, ojalá pues entendieran que a veces me gusta sentarme en un tejado o escaparme por las noches, comer solo galletitas y dormir de día para que no me digan nada, así como tú gato, que la tienes más fácil porque a los de tu especie nadie les dice nada.

Así también, me gusta sentarme en la hierba de madrugada y ver como pasan las hormigas insomnes en fila, oler la tierra y estar en silencio mientras veo que ya las noches se han ido y yo he salido del estado de hibernación, así como un puercoespín recibiendo la primavera.

Dicen que estoy poco sociable solo porque últimamente declino todos los cafecitos, lonches, cenas con vestido y zapatos altos y las despedidas de semestre y los finales de trabajo. Me excuso con mucha educación, cortesía, sutileza y elegancia y con una mentira bien escogida y bonita, pero igual me lo dicen ellos con todas las maneras contrarias a mis excusas: con impertinencia, mala educación, poco tacto y faltos de elegancia "Ay ya no quieres salir, que poco sociable, por qué te escondes??"

Entonces me digo, ay si yo pudiera hacerme pelotita y que de mi lomo salieran puas cuando las conversaciones toman el rumbo de "y qué vas a hacer en el futuro??" o "ya te acostumbraste a noruega??" " te acuerdas de fulanita??" o si pudiera lamerme la mano y hasta el brazo luego de comer y sentarme EN la mesa (que no A la mesa) a maullar luego del pescado, y por qué no, dar unos cuantos arañazos, siempre en buena onda y por juguetear entonces sería más sociable, saldría más.

Y si viviera alejada del mar, seguramente ya tendría más amigos, comos los renos y los alces. De vez en cuando por aquí me saluda un zorro pero aún no nos hemos presentado.

Pero ya saldré otra vez con los de mi especie preguntona y crítica, pero mientras tanto, déjenme que arañe y que me haga pelotita y que lance mis puas y dé arañazos cuando revuelque en la hierba o cuando en silencio me siente a ver la ciudad desde un tejado.

ay!

cuando tienes 4 años, no tienes idea de muchas cosas, pero lo que sí, cuando tienes 4 años, todo lo que escuchas se te graba en la memoria, palabra por palabra, imagen por imagen, por eso a veces se tienen recuerdos del sonido de una cajita de música o del tacto de una manta que nos envolvía cuando todavía no sabíamos ni caminar.

cuando iba al nido, participé por primera vez en una actuación y tuve que cantar esta canción yo solita subida en un tabladillo. era play back, pero yo la cantaba igual.

a mi alrededor unas parejas de niños vestidos de traje y vestido de gala, iban haciendo la mímica para representar la letra.

yo claro, cuando cantaba hacía ciertas mímicas.







puñal que corta mi puñal.


(la profe me escogió precisa porque seguro desde chica se me daba bien el drama)

lo malo es, que lo que memorizas en el nido y no entiendes entonces y solo haces mímica porque es una actuacuón y tu profe te ayuda, cuando eres grande y estás sola de pronto te pones a cantar la canción con mímica y todo y aquí viene lo malo:la cantas con sentimiento y te la crees.

y después preguntan que de dónde nos viene todo el drama latino.

(y cómo serán las generaciones que vendrán, ahora que en las actuaciones de nido les ponen reguetón: si te pones dura yo, te voy a azotar)


ay!


canto de gorrión que pasea por mi menteeeee
la ausencia de verdad, en realidad, no duele.

la ausencia de verdad es el ojo hueco del ciego que ya no le duele, es el brazo arrancado del manco que ya ha aprendio a usar la otra mano o los pies o cualquier otra cosa. el corazón que ya no está, ya no duele porque es un hueco, y uno sigue caminando y subiendo al metro con ese hueco en el lado izquierdo. la gente mete las manos en eso que nos falta y nosotrso seguimos mirando el paisaje pasar a velocidad.

aquello que ya no está ya no duele. no duele la muerte realmente, no duele la falta del cuerpo sino que nos duelen los fantasmas que nunca se van y nos envuelven en sus brazos que se pudren.

las ausencias y los vacios que están llenos de nada no duelen, son heridas secas, fondos de vasos, los cráteres en el lado de la luna que nadie ve.

no hay un dolor que nos despierte ni nos mate que se origine en esas ausencias reales, quizá a lo mucho alguna vez nos llamarán la atención, algún día oscuro donde nada brille nos fijaremos en el vacío que nos mira, y ese fondo lleno de nada nos hará un guiño para robarnos la atención de esa manera tan densa como nos roban la atención los muertos, las calles oscuras, así como nos miran abismos que miran dentro de nosotros y nosotros en ellos.

no hay un dolor, sino una atracción al lado oscuro, al querer ver en la oscuridad del pasado usando la luz del presente para iluminarlo. no hay un dolor entonces, tan solo es un letargo, un desasosiego y un agobio por aquel ejercicio de memoria de lo que fue y de lo que hubo. el recuerdo de los colores del ciego, el tacto del manco.

no hay un dolor cuando la ausencia es realmente ausencia, cuando todo desaparece luego de la explosión, cuando llega el olvido y cuando tiempo y memoria hacen bien su trabajo y lo borran todo.

ya nadie lo recuerda, ya a nadie le duele.

la ausencia aquella que duele, no es ausencia en realidad sino es una presencia constante y eterna de aquello que echamos en falta, en forma de fantasmas tan densos que se pueden tocar en todas las cosas y que nos tocan dejándonos en la piel los rastros vivos de la muerte, de la memoria de clara de hielo, del olvido que no existe y es una roca, el dolor del vacío que no está vacío como creemos sino que está lleno de la ausencia que no es ausencia sino presencia y por eso siempre sangra.

no duele el olvido, sino la memoria.

no duele la ausencia, sino la presencia.

no duele la muerte, sino el estar vivos (y con ella)


de eso me di cuenta hoy al salir de la ducha, hace poco cuando de pie y desnuda miraba el departamento vacío.

milagro

ayer fue un día vacío
uno más
como estos que se han ido
como estos que vendrán


en la tele no daban nada
solo disparos en un colegio
patadas en el estadio
unas mujeres gimiendo
dos cucarachas apareándose

me puse a pensar
cuando el hastío me hizo pedazos
que a veces
uno agoniza frente al televisor
y hasta se muere
en estos días vacíos
en salas de espera
y de pronto
y quizá
porque nos apareamos como esas cucarachas
y gemimos como esas mujeres
puede
quien sabe
que haya dentro de nosotros una vida
que también agoniza
y espera
y se hastía

aquella frase
el milagro de la vida


que se habrán creído
las matronas
y las del vientre hinchado
hablar de milagros
de la vida antes
de la de después
y que tú no sabes nada
y los pañales
y la competencia
entre sus milagros
corriendo por todos lados



al parecer ser madre tiene ventajas
te da tal iluminación
para comprender milagros



y suene como suene
narcisismo
ego
ya me lo han dicho
y qué
(es mentira)

sé que yo soy un milagro
(tú también)

así
con mis ojos tristones
mi intolerancia a la lactosa
(y a alguna que otra gente)
mi insomnio
mis dibujos horribles
mis ganas de llorar los domingos


soy un milagro

un milagro que no pronuncia bien la erre


qué dirá dios
que se supone
es él el milagrero
o que dirán los santitos
que aparecen en los clasificados
dan fe
de sus milagros

que dirán las señoras
que venden velitas
y milagros
y yo siempre les compro
velitas y milagros
porque tengo un santo
y voy a la iglesia
a veces con mis flores
a dar gracias
o a pedir algo
(así cualquiera)

que dirán si les digo
y una velita y un milagro
para mí
para ti

porque es el milagro de la vida
y todos somos milagros


tú con tus velitas llenas de polvo
yo con mis zapatos remendados


pero también pienso
que dada la situación actual
un tío entra armado a una escuela
mata a treintaytantos
todos dicen ahora que era raro
nadie dice que estuvo triste
y que la solución es poner armas
en manos de los más inteligentes
eso lo dice
el presidente más inteligente


(sobre)vivir ya es un milagro



hay gente que dice
que dios les habla
y que llora delante de ellos
y que es un milagro

no sé

lloran tantos a diario
que es casi como si llorara dios
pero nadie dice nada



y ahora me acuerdo
que en el colegio
en todos los salones
había un cartelito


dios me ve


pero yo sabía
que faltaban otros cartelitos
los otros sentidos
dios no escucha
dios no habla
dios no huele
dios no siente en el tacto


solo nos ve
en su sofá
como yo veo la tele
derrotada
y él también derrotado
y pienso en milagros


y yo le digo
dios
si tú me ves
aquí en este sofá
entonces
ya ni siquiera
te hablo de los bebés
ni de las probetas
ni de la ruta del semen
ni de mis ovarios

qué pasa entonces
con el milagro de nuestras vidas
dios
de esa vida
que aplatatamos
en el sofá
o en la oficina
cada vez que nos derrota
el hastío

(¿?)

el milagro de la vida
así dicen
hasta en los documentales
salga un bebé recién parido
llorando
o salgan unos patos chinos
rompiendo huevos
envueltos en babas
y aleteando


así pues
por eso
todos hablan de milagros
y la verdad es que no hay
solo hay
el sofá
la tele
las mujeres gimiendo
los hombres disparando
los patitos alteando
los ancianos cojeando
las cucarachas apareándose
los bebés chillando
(milagros no planeados)
las velas ardiendo
los santitos de yeso descascarándose
las iglesias vibrando



y encima de todo
el cartelito
dios nos ve


nos ve


eso
y
nada
más
1.


te has puesto a pensar
que si quieres escuchar el corazón de la tierra
tendrás que ahogarte primero en el fondo del mar

(?)

allí
podrás pegar tu oreja
a la tierra viva
a la herida ahogada
y escucharás finalmente su corazón
ardiendo
el magma sumergido
el fuego
rodeado de agua


la tierra es solo un hueco
lleno de agua
piedras
lodo
(tú)
(yo)
una cosa dentro de la otra
golpeándose
fundiéndose


la tierra servida en un bar
un vaso de ron
el corazón que arde
un cubo de fuego
encerrado en un hielo


he pasado noches
escarbando entre la arena
las rocas
el barro
con las manos ensangrentadas
tratando de llegar al corazón


(tuyo)
(mío)
(nuestro)
(si es que está unido
aunque a veces no creo)


buscando el tesoro
el fin del cuento
el corazón
la piedra angular
el centro


cuando de pronto me he dado cuenta
que no sirve de nada
romperse las manos
perder las uñas
y agotar las fuerzas
para llegar a ese centro


hace falta
solo
cerrar los ojos
hundirse
caer hasta el fondo
dejar de respirar
morir
para escuchar al corazón
y saberlo vivo
y ardiendo







2.

cuando no duermo
se me da por hacer bombas
aunque a estas horas
nadie me venda
ni pólvora
ni cables
ni metralla
ni relojes


nadie me venda mi propia vida
para reventarla de nuevo



todo cerrado
hasta tus ojos
pero igual
armo una bomba
con lo que tengo



con tus silencios cortantes
con mis preguntas sin respuesta
con tus migajas que dejaste
como clavitos
sobre los que duermo
y con los que me alimento
la metralla de mi vida cotidiana



tomo tu corazón
(lo tenía en una maleta)
lo envuelvo en una postal nublada
y lo ato con mis venas


cable rojo
cable azul

sístole
diástole

la pólvora la encuentro
en los rincones de mi cuerpo
en el olor de tu camisa
en la saliva
en la sangre acumulada
en alguna lágrima ácida
en la sangre de las sábanas


un polvo

pólvora


y finalmente el reloj
mi corazón
su tictac programado
con mis años que son menos
más deprisa
con el tiempo que te he dado
con mi impaciencia al galope
y mi noche de día
con mis siete horas más
sin sueño

un punto

(.)


todo estalla

(todo-está-allá)

Escritores


- mi amiga la escritora dice que a ella le hubiese gustado saber dibujar o pintar.
- dice también que una de las razones por las que ella escribe, es porque tiene un montón de dibujitos (ella dice "imágenes") en su cabeza y no sabe que hacer con ellos. así que los escribe.
- la otra vez me contaba que tocó las alas de una mariposa que se quedó atrapada en su ventana y que sintió en su tacto los colores, la forma y la textura de sus alas. trató de dibujarla pero le salió un mamarracho (yo lo vi).
- también me contó que cuando era adolescente se metió a un curso de pintura en el museo de arte de lima y le gustaba hacer manchas de colores. solo estuvo tres meses, porque dice que vino una chica que solo con un lápiz podía dibujar un melocotón con todas sus sombras y luces y las texturas de su piel peluda.
- también le gusta andar mirando las nubes y ellas las ve como una madeja de hilos finitos, algo así como el algodón de azucar atravesado por rayos de luz. o sino se queda viendo las nervaduras de sus plantas y se imagina que son carreteras o heridas abiertas (eso me ha dicho). también le gusta mirar las arrugas de la gente y el humo blanco de las chimeneas cuando el cielo es azul.
- mi amiga la escritora se compra lápices de colores y témperas, también se compra lienzos y los mira con miedo y luego los guarda, por eso siguen en blanco. a lo que no le tiene miedo es al papel y a la pluma, por eso se manda a escribir unas cosas que yo ya ni sé, pero yo la quiero igual porque es mi amiga.
- yo le he dicho a mi amiga la escritora que se haga un bloc y ponga sus dibujitos porque sino se le va a cargar la cabeza con tanto monigote, así como yo pongo mis posts a la diabla y la foto de kokorito para ir ordenando y haciendo sitio, pero ella dice que no se atreve, que mejor los trata de escribir.
- a mi amiga la escritora le hubiese gustado tener un marido/vecino/compañero de apartamento/socio pintor o dibujante, así él dibujaría lo que el quisiera o las cosas que ella tiene en la cabeza y luego ella pondría un texto, pero hasta ahora sólo le tocaron biólogos, pasteleros y futbolistas (con los cuales se aburrió al final)
-yo me he robado uno de sus dibujos, aunque como ven, escribe más que dibuja. es que no puede con su genio.

Viernes



Desde hace no mucho he cogido la costumbre de dormir en el sofá. Son cosas que suceden de la nada, así como un día cogí la costumbre de comer ciertas frutas, como las peras y las manzanas con un cuchillo y en pedacitos y ya no las he vuelto a morder en mucho tiempo.

Sucede que cuando duermo en el sofá escucho los ruidos que hace mi casa: la refrigerdora que corre, las ventanas que se estriran, el piso que chilla, el techo que se acomoda en nuestros sueños, la televisión que se enfría y también escucho a mi gato beber agua cada cierto tiempo.

Hoy que estaba a punto de coger el sueño escuché de pronto un ruido como el de un pedazo de carne estrellándose contra el suelo.

Al principio me dio miedo ir a ver que era, ya que el ruido fue bastante desagradable. Luego me quedé sentada en el sofá y escuchaba un sonido liquido y es que al parecer algun fluído se esparcía por mi sala. Luego escuché una bolsa que crujía y se abría y después mas ruidos de carne estrellándose contra el piso.

Mi gato Kokorito, el valiente de la casa, fue a mirar y no volvió. El ruido entonces se volvio como el que produce un derrumbe de pedazos de carne cayendo desde la altura y chocándose contra el suelo, reventándose y con liquidos que se esparcían y chorreaban.

Y es que eso era.

Como partiré de viaje dentro de poco, hoy se me ocurrió limpiar la congeladora y encontré cosas que no había movido (ni comido) desde el 2005. Hasta dos pescados que pesqué (valga la redundancia) yo misma una vez, hace años literalmente.

Soy amante de la cocina y de la comida, no me gusta desperdiciarla y siempre me da cargo de conciencia hacerlo y me siento mal, eso porque desde chica me obligaron a comer con frases como "come que Dios te ve y la comida de Dios no se bota" o sino "si no te comes todo, el resto se lo comerá el Diablo"

Yo pensaba que esta noche había venido el mismo Diablo a comer mis sobras. Pero sucedió que mis sobras se estaban descongelando y por eso cayeron al suelo y me asustaron.

(me asusté con las sobras, toma nota)

Se preguntarán que hacía guardando aún las sobras congeladas, que deberían estar en el basurero ya.

Pasa que no puedo tirarlas a cualquier basurero, sino al basurero de los restos de comida, y pasa que para eso hay que tener unas bolsas especiales biodegradables que yo no tengo y debo ir a comprar urgente mañana pues no puedo usar una bolsa de plástico común porque me podrían plantar una multa.

Cuando me puse a recoger la comida del piso se me ocurrió jugar con ella, porque a mí se me da por jugar - a veces- con todo.


(y además no puedo dormir)



mi gato kokorito siempre olisqueando


después se me ocurrió poner una bolsa negra debajo y ver el contraste de colores (es el insomnio)




(y este es mi corazón de gambas expiradas)

Quise esparcir un poco de helado sobre todo al final, pero no. Después hay que limpiar.

Quise hacer un post de ficción , pero por una vez me dije que les contaría la verdad.

(y todo esto porque tengo sueño)

(...)

Algo me está pasando.

Y esta frase parece llevarte al terreno de lo negativo, te sienta frente a las letras de un “mutante” y tú te agarras al asiento mientras lees pensando que quien escribe esto es un monstruo verde. Pero es solo alguien que muta, que cambia y se transforma, tan fácil como desvestirse, tan claro como los ciclos del agua, tan simple como que ahora mismo, mientras escribo me evapore y me haga invisible en cada palabra)

He estado pensando que si me van a hacer un regalo, ya no quiero ni perfumes, ni cremas, tampoco libros, ni cds (cosas que me gustan y siempre suelo pedir como regalo) ahora quisiera que me regalen una botella de licor de anís y un paquete de lentejas.

En este país las lentejas son un producto exótico que no se vende en los supermercados como los frijoles, guisantes o garbanzos. Las lentejas solo se venden en tiendas especializadas donde también venden té verde, piedras pomes y colas de mono. Por eso, he pensado que las lentejas, tan exóticas deben esconder tras sus granos algún mensaje místico.

El anís para beberlo y las lentejas para contarlas una por una hasta encontrar el número de mi suerte y de ahí, embebida en anís encontraría los pasos tambaleantes a seguir para encontrar a mi destino (tambaleante) que se me va por los aeropuertos y me deja a mí, aquí, escribiendo todo esto.

Me está pasando algo porque voy descubriendo cada día cosas nuevas que permanecieron esconidas delante de mí, camufladas en ellas mismas y con otro nombre.

Así, hace dos días me di cuenta que es un placer meterse a una habitación oscura, cubrirse hasta los ojos con la manta, sentir las pelusas de lana húmedas y vivas por mi respiración sobre mi piel y mirar el techo iluminado por la luz que se colaba por las grietas de las puertas y ventanas. Solo eso sin pensar en nada.

Y sin nadie.

Descarto así el placer de las caminatas, o de la primavera, de los bares al sol, de la gente reunida y hablando animada.

La penumbra como un lienzo para mi cuadro, la luz rasgando el techo que sangraba sombras, el sonido de mi respiración como las olas de un mar vacío y el tacto de la lana húmeda como pétalos empapados de rocío, eso me bastaba para sentirme viva y que no te importe ya nada más.

Algo me está pasando porque (dicen) escribo distinto, hablo distinto, pienso distinto y actuo distinto. Últimamente me estiro como un árbol en primavera (lo hago delante de todos, en medio del salón de clases, o a veces cuando estoy en la cocina) me van saliendo raíces, ramas, hojas y me quedo quieta observando al viento, sintiendo que en alguna de mis ramas se posa un pajarillo o se oculta mi gato.

Y luego me encojo, me vuelvo un ovillo como un puercoespín amodorrado esperando el invierno y así me quedo en algún rincón de la habitación, desde donde puedo verlo y oirlo todo sin que nadie me vea, una especie de dios camuflado por espinas y incrustado en una piedra envuelta de silencio.


____________________________

Y sin embargo, si tuviera una entrevista de trabajo mañana, diría que soy sociable, que tengo don de gentes, que me gusta trabajar en grupo y que me sé desenvolver bajo presión.

Cosa que es verdad.

Es que sé actuar bastante bien.
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mi vecino (ii)

Y por las tardes me entretengo viendo como mi vecino carga cajas de baldosas y las mete a su garaje. Tengo todos los sentidos bastante desarrollados (por eso será que se me atrasa todo el resto) y alcanzo a leer en las cajas, los colores y los tipos de baldosas que el vecino trae.

Le veo la cara y parece que cargara esas cajas obligado por alguien. Imagino que es su mujer que decora la casa cada año acumulando todo lo pasado, o sus niños que juegan arrinconados y aplastados por sus juguetes o sus años que le obligan a agrandar y remodelar sus espacios y a ponerles otro color.

Hay baldosas de color rojo, blanco y siena. Voy pensando en los colores y así voy metiéndome en su baño, su cocina y su piso siena en el pasillo del recibidor, todo de color siena para que no se note toda la mugre que uno trae desde fuera.

¿Y cómo llega uno a decidir los colores de las baldosas?

¿Cómo es que de pronto decidimos escoger esos colores que nos vamos a poner encima por años? No es lo mismo que decidir el color de una chaqueta o de un par de medias. El color de las baldosas y de las paredes es algo que nos va a envolver por algunos años.

(A mi me traga el blanco desde hace mucho)

Imagino que mi vecino estaría un día delante del televisor viendo como se muere la gente en otros países que no son el suyo, entonces en medio de esa guerra de color siena en medio del arenal imaginaría el color de su recibidor, camuflaría toda la mugre de sus pensamientos e iría llenando un catálogo de materiales de construcción: una cruz en el color siena.

Otro día iría manejando por la carretera, por la misma por la que viajo yo cada día, (seguro nos cruzaríamos) y entonces el destello de algún auto le haría pensar en las baldosas azules. Y a lo largo de su camino, la carretera se volvería azul, de porcelana, como un cuarto de baño de kilómetros infinitos y los túneles a su paso irían perdiendo esa rugosidad de garganta de dinosaurio, esa oscuridad del moho de los pensamientos de todos los que pasan por los túneles, ese ir y venir de lucecitas hipnotizantes que nos llevan a soñar en las carreteras y a pensar en las metáforas de la luz al final de túnel y quizás en el camino tengamos un accidente por no prestar atención al volante, a los cambios, a los sentidos del tráfico, a la realidad que es el túnel, una garganta de dinosaurio, algunas veces retorcida en sus caminos por nuestras propias frases silenciosas retorciéndose en nuestras gargantas que no nos dejan ver la luz.

Él imaginaría el túnel cubierto de mayólicas, como una piscina en forma de tubo, como una garganta limpia y azul donde resbalan sus palabras envueltas en saliva del color del cloro, como el camino del parto que dará a luz una piedra azul y brillante que se vendrá a estrellar haciéndose trizas, pedacitos de vidrios azules.

Y él mojándose en el agua azul del túnel, usando el water, la ducha, la rasuradota eléctrica enchufada a alguna de las lámparas que cuelgan del túnel y que iluminan a todos los autos, estos que a la vez iluminan las pupilas de los conductores y así les van pintando colores, aquellos que están en todas partes, en sus pisos, sus paredes, en sus pensamientos y hasta en su vida imaginada y paralela imaginada y siempre más colorida, como la vida que esperamos encontrar siempre al final del túnel cuando nos demos un golpe contra toda la luz.
Diagnóstico

Me gustaría hablar como mi doctor.

Acomodarme las gafas mientras voy soltando palabras que parece fueran encajando una con otra, como piezas engranaje construyendo la bomba de un diagnóstico.

Según los ritmos del cuerpo, existen dos tipos de personas: las del tipo a y las del tipo b

(Y el dice a-menneske y b-menneske que suena aún más serio)

Me gustaría usar gafas y ser un poco más seria, entonces en mi consultorio con un paciente que lleva un tumor de letras en el estómago y una gangrena por mala tinta, le diría:

Existen dos tipos de personas:

1. tipo: las que dicen los yunaites, las europas y la(s) tierra(s) (y aquí le ponen cualquier gentilicio p. ej. las tierras nórdicas o si va en singular, la tierra, le sigue una frase muy elaborada, florida y tan bien combinada como un afiche del folklore p. ej la tierra del ceviche de conchas negras, de las hermosas mujeres y del caballito de totora


(adivina, adivinador de qué ciudad estoy hablando).


2. las que no.


Las del tipo 1. presentan una tendencia a padecer el Síndrome del Vals "Mi Perú" esto quiere decir que, sufren del gusto exagerado por el uso del plural y por lo general, anteponen (y no posponen) el adjetivo al sustantivo: ricas montañas, hermosas tierras, cumbres nevadas, fértiles tierras...

Así, suelen decir: numerosos grupos de impacientes clientes (?), hermosos y paradisíacos parajes, deliciosos potajes...


Es fácil que los pacientes que padecen de este síndrome presenten complicaciones graves, tales como el Virus del epíteto: blanca nieve, verdes árboles, altas cumbres, profundos abismos, oscuras noches…


Existen también otro tipo de síndromes, como el síndrome del Vecinillo Flanders. El síntoma más grave es el brote purulento de diminutivos que son usados de manera mórbida: maté al corderito con una balita.


Solo nos queda usar el bisturí de la pluma para extraer el tumor de palabras infladas, luego limpiar la tinta contaminada y tratar con jarabe de liquid paper.




Vidrio


Hoy en la universidad vi como unos obreros vestidos de azul iban colocando unos vidrios de color caramelo en algunas ventanas recién abiertas y afiladas como gargantas resecas y mudas.

Eran esos vidrios del tipo de los que usa la policía cuando interroga al sospechoso: por un lado son un espejo en el cual el sospechoso se mira y ensaya algún gesto, mientras que por el otro lado están ellos, fumando, tomando café y observándolo todo.

Los estudiantes fuimos los sospechosos esta mañana y a saber quiénes estarían detrás de aquellas ventanas observando como caminábamos por los pasillos, todos un poco cansados y culpables de los crímenes cometidos durante estas vacaciones vacías, un poco despistados mirando a todos los relojes calculando la hora en que van a estallar las bombas.

//Sentí un escalofrío porque pensé que seguía siendo vacaciones. La universidad estaba vacía y todos los relojes tenían una hora distinta. Yo no sabía a quién creerle. Supongo que debe haber sido todo una estrategia en la cual estaban incluidos los vidrios de caramelo//

Daban ganas de lamer aquellos vidrios e imaginar que por el otro lado alguien estaría viendo cada una tus papilas abiertas como los chupones en los tentáculos de los pulpos, absorbiendo el sabor de la textura del cristal, oscuro y amargo mientras se va dejando un rastro brillante y uniforme de saliva que se adheriría como una película plástica llena de bacterias y enzimas que se iría secando en medio del aire frío de la mañana.



Ropa


Cuando los hombres de azul se fueron, me detuve ante esos vidrios. Me fijé en lo que llevaba puesto y bien podría haberlo llevado la misma ropa cuando tenía catorce años: jeans azul marino, una camiseta a rayas blanco y negro, una casaquilla roja oscura, zapatillas azules de correr y un gorro de lana rojo, bufanda negra, chaqueta gris.

Entonces me puse a pensar que mi madre me tuvo a la edad que yo tengo ahora.

Recuerdo que cuando yo todavía no sabía andar muy bien y ella me sostenía en sus brazos, sentía el tacto de sus chaquetas de lanilla de sus trajes sastre. Recuerdo también que alguna vez, las agujetas de mis zapatos o los broches de mis pantalones se enredaban en sus medias y las rompían. El romper sus medias era algo que yo siempre observaba con cierto placer, el agujero en sus medias se convertía en el ojo de un bicho al cual yo hería con alguno de mis dedos, el bicho de nylon mostraba su cuerpo calado y se disparaba sin freno en una carrera veloz por sus muslos.

Ella a mi edad usaba trajes sastre, medias de seda que yo disfrutaba romper y zapatos altos. A mi edad, ella cargaba una niña.

Pero ella trabajaba en un Ministerio asesorando a un ministro en cambio y yo soy profesora y de vez en cuando vengo a la universidad a mirar los vidrios de color caramelo.

Ella creció con anuncios cantados de medias Precisa “se te corren se te corren se te corren las medias, precisa es la solución”, de autos que volaban con la gasolina nacional en cambio yo crecí con anuncios silenciosos de gente tomando café al pie de una montaña, de mini dramas que te vendían un seguro de vida o de frutas parlantes empujándote a comprar cierto yogurt.




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Dejé de mirarme en el vidrio color caramelo y dejé la huella blanca de mi dedo pulgar en sobre su superficie nueva e impecable.

(Quien sabe hayan tomado mis huellas y me estén buscando ahora mismo)


Debí haber lamido el vidrio.

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agujita

(...)

si dijera esto en la mesa durante una cena con mi familia probablemente me dirían que soy una irreverente (pero igual me darían un plidan). y es que no encuentro mejor manera de explicarlo:

tengo un dolor que no tiene un dios te salve y me duele como cristo.

me duele el lado izquierdo del cuerpo, en el mismo lugar de la espada desde donde brotó sangre y agua. es exactamente ahí, doctor. y no lo digo porque sea semana santa, porque me duele ya desde hace meses.



1. gonna start a revolution from my bed

mi médico es un dictador.

me dice que con este jarabe voy a controlar mis rebeliones en el páncreas y con las pastillitas los atentados en mi cerebro.

al final voy a tener ordenados en un batallón a mis celulas, a mis tejidos como barreras ante cualquier levantamiento, a mi corazón como un camión anti.disturbios, mis venas como los cordones cercando las batallas, mis defensas, como no, defendiéndome, todas cargando una pastillita-bomba y mi cerebro en un balcón dando discursos con tono de dictador.

"vamos a salvar a esta nación desintegrada y herida por el tiempo, por su propia historia, vamos a hacer una patria nueva, sin voces del pasado ni fantasmas del miedo"


(se me revuelve el pelo)



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yo siempre he sido pacifista y no me gustan las rebeliones, tan es así que nunca me atrevería a detener alguna.

(saquemos las granadas)


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2. no pienses


el médico dice que para poder dormir hay que pensar en dormir y sólo en eso y que hay que estar en ese lugar y en ese tiempo.

(he ido a un homeópata -porque hay que probar de todo- y me puso agujitas en las rodillas y yo pensaba en gulliver en lilliput)


- y en qué piensas antes de dormir?

- depende, oiga. a veces pienso que estoy tendida sobre el lomo de mi gato y me voy arrullando con el moviemiento de sus pasos. él va trepando árboles y saltando de tejado en tejado y yo voy viendo la ciudad puesta de cabeza, las ventanas abiertas
y la gente mirando a mi gato y yo mirándolos a ellos, veo todo desde arriba, y miro dentro de las chimeneas, también veo muchos colores mientras siento un vértigo, porque mi gato y yo vamos cayendo a tierra. luego, damos unos saltitos y nos
tumbamos en el sofá frente a la tele, entonces pienso en el programa de televisión reflejado en los ojos de mi gato...

- mal. deberías pensar en que duermes entonces solo así lograrás domir y descansar.

(más agujitas)

- sabe, ahora que veo las agujitas, no pienso en la acupuntura sino en gulliver. es inevitable. mejor recéteme una película para dormir y un disco para el dolor de costado.




3. (mal) me sube la bilirrubina.


yo nunca estoy en el lugar ni en el tiempo. aunque soy una persona muy puntual.

ayer estuve en una casita de cuento con vista a un lago y dije de pronto: parece el lago ness.

todo estaba oscuro y había tormenta. durante el postre, yo estaba buceando al fondo del lago ness que tenía la misma consistencia que el pudín de chocolate en mi dulcera.


- no te gusta el pudín?

- me duele el lado izquierdo como a cristo.

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me sirvierón té verde, que no era verde sino amarillo.

el monstruo estuvo todo el tiempo debajo de la cena.

no me gusta el pudín de tetrabrick.

(el té verde que en realidad es amarillo debe teñir las tripas y hacerlas parecer importantes)

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4. agujitas


cuando te ponen agujitas en las rodillas sientes una corriente recorriendo tu espalda y de pronto un alivio en la cabeza.

lo de las agujitas es curioso, te las ponen en el pie para curarte la cabeza y viceversa.

un día de estos me voy a poner agujitas en los ojos y a lo mejor se me arregla el corazón.

o a lo mejor pruebo con agujitas en el corazón y se me arregla la cabeza.




5.


todo está conectado, como una ciudad con avenidas y calles y pasajes.

ponemos una agujita en la plaza san martín, otra en larcomar, otra en la avenida alcazar, una más en la avenida angamos, otra en la avenida del ejército y la última a dos cuadras de la catedral entonces tenemos la ciudad bajo tratamiento de acupuntura para curar sus males de congestionamiento, dolor de corazón, obstrucción de arterias y secreción de bilis negra.

(por así decirlo)

lo malo es que yo no tengo mi guía de calles.

entonces voy poniéndome las agujitas en cualquier parte y solo me produce dolor.

no hay cura, no.

aint no cure (como la canción de leonard cohen)








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el mapa de mi ciudad es una maraña de cables que dan una luz borrosa.

si tiras de un cable puede que sea un cable suelto (tengo varios)

aunque a lo mejor haya un corto circuito con incendio y explosión.

la oscuridad.

por estos días, nunca se sabe.

o puede que eches a andar a un carrusel o la misma verbena de la paloma.

(...)

en lima yo vivía en un cable de alumbrado. recorría la ciudad electrizada enredándome en las venas de su luz anaranjada.

equilibrista y palomita gris profesional.

nunca me morí de un electroshock.

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sweetheart, you're so cruel

Dirás que fue la madrugada, por la ventana el resplandor, y en un segundo de desvelo, comprenderás esta canción. (Tatuaje. J. Drexler)



alguien me dijo hace no mucho que su meta (refiriéndose al escribir) era escribir como si estuviera muerto.

entonces le refuté, discutí y hasta traté de que cambiara la palabra "muerto" por "vivo" pues la verdad es que yo siempre he creído que la escritura lo vuelve a uno vivo, uno escribe para sobrevivir (porque no me queda otra), es un proceso vital porque se mueve, crece, se expande, muere, renace y hasta vuela. además de involucrar y envolver mi vida -aquella que muchos creen saber pero nadie en realidad la sabe-, el escribir está enredado con las cosas que están vivas y moviéndose alrededor y dentro de uno como si las envolviera una cálida placenta de ideas y un cordón umbilical lleno de tinta tibia.

- Escribir como si estuvieras muerto, quiero decir, que no te importe nadie.

la verdad es que desde hace mucho a mí no me importa nadie cuando escribo, ni yo misma, por eso, la unica relación perfecta que tengo hasta ahora es con la escritura.

cuando escribo, solo me importan las palabras, me importa que no se rompan, ni se deshagan, ni se diluyan pero me importa si rompen o deshacen o si diluyen mientras van cayendo una a una sobre el papel, tomándose de la mano, hablando entre sí y dibujando algo muchas veces tan definido que llega a ser afilado.

solo ellas me importan y solo ante ellas podría someterme, pero es cierto, sí, he de confesar que a veces borro líneas, recorto frases y ya estas alturas, después de todo, no es por pudor que lo haga, tampoco por caer en gracia con algunos, sino por puro miedo.

como el miedo que se le tiene a los espejos y al tiempo, todo conjugado, como si el miedo creciera con el tiempo como un animal multiplicado en los espejos y alimentado por las hojas del calendario, por las sobras de nuestros pasteles de cumpleaños.

y ese miedo nace en el fondo de mí misma, como una mancha de tinta, desde el mismo lugar de donde salen mis palabras, y ese miedo –ya lo dije - no es miedo a los demás que me leen, ni a la crítica, ni al fracaso, ni siquiera a la muerte, sino es el miedo a las propias palabras desbocadas delante de mí, todas puestas en fila convirtiéndose en desconocidas, explotando y las esquirlas cortándome.

como si escribiera la palabra "navaja" y tuviese ahora, delante de mí, cortándome dentro de los bolsillos un arma esperando a ser usada.

esperando a que haya un muerto en todo esto.

(puede que yo misma)

entonces.

esa vez dejé la conversación pero al parecer la frase no se movió de mi cabeza y hoy domingo de ramos aparece delante de mí, montada en un burro, entrando en mis templos, hechos de la roca dura de mis pensamientos, de mis ideas y de mis "lo digo porque sé que es así" y los derriba, poniéndome de rodillas mientras sostengo una ramita de olivo en el pico, sin la certeza de nada, queriendo ser una paloma de la paz, muy en el fondo, porque ya ha habido mucha guerra, porque he enfermado de cansancio y porque puede que haya perdido la noción de mi misma, hace tiempo queriendo ser un pájaro y me la he pasado así, picotenado, aprendiendo a volar con mensajes escondidos entre mis patas, con ramitas de olivo, amaestrada en rutas y horarios, con símbolos que la atan a algo, aprendiz de ave atrapada en ciudades y templos, y no como una de esa aves salvajes que siempre he querido ser, esas aves que aún nadie clasifica y mucho menos nadie ha podido observarlas con binoculares, aquellas que son ráfagas de colores, sueños de ornitólogos enamorados, llenos de pajaritos y perdiéndose en lo más oscuro de la selva.

y escribo esto ahora como si estuviera muerta, así como se mueren las palomas de la ciudad de cualquier cosa, de cansancio, de las rutas, del peso de los mensajes, o de mal de tanto ruído. y así muerta y de pie sobre mi propio cadáver que se pudre carcomido por todas esas palabras que no dije y que ahora son gusanos que se alimentan de los restos.

así escribo.

y me voy armando de otras: de dagas, de esquirlas, de sables.


(y por ahora las escondo en el bolsillo que me sangra)








esta tarde hubo tormenta. el viento trajo una niebla densa y púrpura que se colaba por las rendijas de las casas, por las grietas de mis paredes, atravesaba las heridas de mi chimenea, el ojo inseguro de la cerradura sin llave, entraba por todas partes, esa neblina amarga como los remedios que curan la melancolía, contradictoria, rastrera, cegadora.


y me metí debajo de una manta y puse el disco de drexler como si quisiera escuchar a un cura exorcizar mi cadaver que ya está muerto mientras escribe, cayendome a pedazos oía a su vocecita dulzona y su guitarrita bien afinada como la puntería que mata, lo escuchaba y lo imaginaba escribiendo sus canciones ante una fila de hormiguitas rubias todas llevando al lomo terrones de azúcar, como si fuera tan simple todo, tan pequeñito y mínimo como alguna de sus canciones.


y saqué el disco del reproductor y lo arrojé al aire queriendo romperlo como un plato en una pelea marital, con mi marido imaginado que no existe.

lo arrojé porque recordé quién me lo dio y supe que en el fondo hay crueldad escondida en el más dulce de los actos, hay crueldad sin querer, vida mía, como las esquirlas de las palabras que me dan miedo cada vez que estoy viva y escribo, tan cruel como las hormigas rompiéndose el lomo por el azúcar, tan cruel como ser carcomida por tu propio credo.

hay una crueldad envuelta en un tul gris, en las letras y en la música aquella que yo nunca he cantado en el auto azul, ni el rojo, ni el blanco ni mucho menos cantaría en un concierto ni contigo (y seguramente sin ti) y ya hoy creo que con ni nadie porque esta tarde, ya lo dije, he muerto y así escribo. se me murió hasta la voz y me convierto en polvo carcomida por estas palabras, envuelta en esa neblina púrpura que trajo la tormenta y que se la va llevando poco a poco el viento.

y se la llevará la calma.

se puede ser cruel, de pronto un domingo, sin que uno se lo proponga como uno se propone una dieta el lunes o una borrachera el viernes.

se puede ser cruel, corazón, debes saberlo, aún matándonose de ternura, cuando aquella ya no sirve, cruel como las fábulas dibujadas donde tienen que hablar los animales para hacernos entender la moraleja de todo esto y así enseñarnos a ser mejores humanos, tan cruel como cuando en los cuentos se ahoga en la olla hirviendo del azúcar el ratoncito perez que se casó con una cucaracha.





Oh love, like a screaming flower,
Love, dying every hour.
Love.


Oh love
to stay with you I'd be a fool
Sweetheart, you're so cruel
hay días (como el de hoy) en los que si miras debajo de la cama te vas a encontrar una película del pasado enredándose entre los listones de madera que sostienen tus sueños, tus sueños presentes, aquellos que uno siempre cree que nos van a decir algo sobre el futuro.



(que confusión!)


entonces parece que todo fuera una repetición del pasado, todo envuelto en nubes.



instrucciones:

1. para tomar una decisión debes ir saltando -sin colchón- entre cada listón de tu cama, pisando la madera y evitando caer al abismo oscuro de la niebla de tu pasado escondido debajo de tus ojos cerrados.

2. (...)








dentro de mi cabeza hay una sola idea encerrada en una jaula.

se coge a los barrotes de mis neuronas (quizá ya sean pocas o menos, después de todo) y no quiere soltarse, no quiere salir.

me grita al oído "escribe" y yo le respondo "sal" pero ella no sale, ni yo escribo, ni ella sale.

y así pasan los días.

y a lo lejos escucho el grito de los plazos que se acaban



(en el fondo, no me importa nada)



debo de haber perdido muchas cosas, pero no las recuerdo, solo se que las he perdido por los contornos de sombra que van dejando en todo lo claro de mi vida, los intersticios de oscuridad en mis espacios en blanco.

(el olvido no existe, siempre lo he dicho... de querer olvidar una foto, el olvido, siempre nos dejará el marco)







ejercicio para la casa


si no creyera en la poesía

si las plegarias fueran palíndromos

si la cama alumbrara fuegos artificiales

si la distancia no fuese un espacio

si el vacío fuese de colores

si la luz no desgarrase mis pupilas

si el amor fuese para siempre

si las personas fueran gatos

si el futuro no fuera mañana (sino ayer)

si no fuésemos dos extraños

si el mar nos contase los secretos en la brisa

si todos (mis) los caminos llevaran a roma

si no llorase en primavera

si la verdad no doliese

si la mentira fuese ley (si la ley fuese mentira)



COMPLETEN USANDO EL CONDICIONAL y añadiendo una consecuencia.





(ya me voy a trabajar. a explicar el subjuntivo, que yo lo domino tan bien)

Antes de dormir 2.15am

ahora ya no es la campanita de mi gato cuando no puedo dormir, sino los intros o coros de reguetón...


vinimo a palisial y no a dolmil


y mi cerebro adormecido piensa.

si dice palisial, quiere decir parisiar.

y yo sé que se refiere a festejar, celebrar, juerguerase (etc)

será que viene de parís, porque parís en una fiesta (?)

nononononono acuérdate del spanglish, parisiar viene de "party" (pronúnciese pari) irse de fiesta es parisiar, o sea palisial
.



casi y me duermo.



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Iba a rajar de mi nuevo trabajo, pero mejor no.

(tengo delirio de persecusión)
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Verdad que yo me he confirmado ante la santa madre iglesia (y va sin mayúsculas).

Bueno, son cosas que pasan en el barrio fino.

Pero hoy me acordé que en esos retiros espirituales (sí, porque se nos retiraba el espíritu y éramos poseídos) ahí donde se nos adormecía el cerebro, en lugar de la palabra sagrada y la reflexión del día, yo pensaba en canciones del general con el estribillo a la n potencia antes de dormir.

muevelo muevelo muevelo mami y ahora tienes que parar.


(era eso o franco de vita cantando "no basta" para crearnos la idea de que si nuestros papás que se rompían el lomo trabajando mientras nosotros nos drogabamos en la esquina, si estaban cansados eran malosssssssssssssss e injustosssss y había que reprochárselo y luego la contra si nos drogábamos y no queríamos hablar con los papás tambien éramos todos malossssssssss)


Bueno, yo pensaba en esos estribillos porque así me pasa cuando nadie me explica nada y me lo tengo que creer todo enterito. Ahí no nos explicaron nunca cual era el compromiso ese tan grande que íbamos a asumir (yo me sentía ya deudora de algo que no sabía qué), ese compromiso que mencionaban a cada instante, y yo esperaba el contrato por escrito.


que es lo que quiere esa nena, que es lo que quiere esa nena oiii




No debo hacer siesta porque sino me salen estas cosas y no puedo dormir.



Hoy en la siesta:



Esta tarde soñé con Yola Polastri.

En mi sueño, un hombre borracho conducía por la avenida cercana a mi casa, en Lima, y entonces frenaba y daba varios giros sobre la pista: El hombre llevaba la puerta abierta, y en mi sueño, sentía la angustia de ver su cabeza arrastrada por el pavimento.

El auto era rojo y cuadrado en sus formas, un auto antiguo parecido a un típico modelo Lada.

La gente se amontonó a ver que había pasado con el hombre y el dijo “Yola”.

Algo así como cuando Charles Foster Kane muere y antes dice “Rosebud”.

(no se rían)

Entonces toda la ciudad se pone a buscar a Yola Polastri, pero yo iba primero, con mucha prisa a buscarla para saber porque había dicho “Yola” y cual era la relación con ella.

Yola me recibió en su casa, vestida con un camisón y una peluca fucsia. Su casa era muy pobre, las puertas eran placas de madera de distintos colores unidas por listones de pedazos de calamina.

Yo le conté a Yola del accidente y me dijo que ese hombre era un militar enamorado de ella. Pero que no se había emborrachado con ella sino que él solito, así que ella no tenía culpa en el accidente. Ahí se puso a llorar.

- Además, como ves, he estado todo el día lavando mi ropa.

Yola me mostró sus cordeles llenos de ropa de colores chorreando agua de colores.

-Entonces escóndete Yola, toda la ciudad te está buscando.

Ayudé a Yola a escapar y llegamos a una playa. Ya no la vi más y me metí al mar a sacar ostras, mejillones o cualquier molusco para marinarlo en limón.

Los moluscos, en mi sueño, no venían dentro de una concha sino en una burbuja de látex transparente que algunos bañistas usaban para jugar voleibol dentro del agua.



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Hace unos días fui a un buffet marino, eso explica por qué soñé con moluscos…

Pero, y la parte del sueño donde sale Yola.

¿Alguien me la podría explicar?

(!)

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he perdido el fa de mi clarinete de mi clarinete he perdido el fa...







(ay!)
1.

Esta noche he notado la melancolía de la presentadora del tiempo.

Me pregunto si alguien más la habrá notado.

Confieso que las balas y los disparos de toda la edición han pasado por delante de mi indiferencia sin matarla: Los he mezclado con un plato de arroz y verduras, con un vaso de jugo de manzana, así entre cucharada y cucharada, he visto un asaltos, unos rehenes, un discurso excusando una guerra y he cambiado de canal en el postre para ver la publicidad de otros canales.

A mí la publicidad nunca me engaña (ya sabes, ya), porque me gusta mirarla con detenimiento. Soy telespectadora de tanta publicitarias y eso ha causado el efecto contrario que el publicista espera.

Entonces.

He vuelto al final del telediario, ya sin balas ni discursos y he visto a la melancolía de la presentadora, sostener un palito e señalar sin mirar el mapa, el lugar en dónde nos lloverá a todos mañana, o donde el viento nos va a desvestir de lo pasado, o donde la neblina se nos vaya a meter por los ojos, los oídos, los poros y así tendremos que empezar el día nublado.

La profundidad de sus ojos azules tristísimos, como si fuera uno de esos lagos que ella acaricia en el mapa, su pelo rubio opaco como el oro salvaje y sin refinar, el descuido y la aspereza de su ropa de hoy. Un traje verde oscuro y eso nada más, como un uniforme de hojas que dejan ver la primavera.

Ah, sí. Ha hablado de la primavera, de su llegada (agárrate catalina) como si algo se le estuviese muriendo, aferrándose a esa varilla como si quisiera hacer magia sobre la geografía y las precipitaciones.

Cambiarlo todo.

Sepultarnos en nieve, bañarnos en lluvia, nublarnos. Atormentarnos con rayos y relámpagos.





Dicen, que uno se reconoce en las pupilas del otro.




(...)


Me he dado cuenta de la melancolía de la chica del clima porque por estos tiempos ando con la lupa en los ojos y en general con los sentidos desnudos, de pie y puestos en fila.

Por estos tiempos, me sucede, que puedo escuchar como llora una hormiga atrapada entre el pasto que veo crecer al galope. (El pasto huele a tinta verde, y cuando crece sangra esmeraldas, hace el ruido que dos discos de vinilo harían al frotarse uno con otro)

Antes, cuando tenía un modem escuchaba ese ruido de conexión a internet por todos lados, era así: primero los números digitados en tonos que eso es una melodía distinta según cada número y luego shhhhhhhhhhpiiiishhhhhhhpiiiiii piiiiisshhhh toin toin toing y entonces llegaba la internet, después, por un tiempo escuchaba a las ventanitas del msn pero ahora lo que escucho en mis delirios cotidianos es el cascabel de mi gato.


2.

Si aquí te sucede que te empieza a doler la cabeza después de las 4pm QUE HACEMOS CORAZÓN!!! (a mí cabeza le digo corazón, porque la quiero) aquí no hay farmacias de guardia sino en Marte, pero ahí nadie da consejos, ni los farmacéuticos.

Entonces, uno se trata de curar el dolor de cabeza con medicina alternativa.

- Con manzanilla (no sirve)
- DVD de la pantera rosa (es paliativo, la dejas de ver y te sigue doliendo)
- Caramelo de frambuesa (te da más dolor de cabeza porque empiezas a pensar que el caramelo de chicha es el mejor del mundo y aquí nuay)
- Chocolate (sí ayuda, pero es arma de doble filo)

Nada funciona y piensas que los dolores de cabeza deberían ser como los de esta chica, que tienen horario de atención y seguro corrido y hasta de verano. Entonces así uno vive prevenida y ya sabe donde situarse. (algo así como cuando en el colegio nos decían Todos somos defensa civil y sabíamos que en el momento del temblor además y gritar como berracos, teníamos que buscar un lugar seguro donde no nos caiga el colegio encima).

Pero yo no sé cuando me va a doler la cabeza, ni cuando me va a sonar la alarma.


Como dicen algunos consejeros que gracias a Dios no han llegado a Marte “Uno tiene que conocer su cuerpo”

(Al mío, todavía no me lo han presentado)

Luego hay otros consejeros peores, que dicen “Uno tiene que conocer su alma” o sino “Uno tiene que conocerse a uno mismo”

Buh.

Entonces si conozco a mi alma, fijo me cuenta la película que voy a ver antes de morir. Si me conozco a mi misma, ya ¿para qué salir a la calle?

Esas cosas.






(Sigo)




Y cuando me resigné a las agujas en la cabeza y al antifaz del hierro en las cuencas de los ojos, me puse los audífonos y esta canción me quitó el dolor de cabeza.



3.

Hay cosas que ni qué

Como también hay la opción de ver las películas comentadas por los directores.

Eso me gusta.

Vas mirando como suceden las imágenes y te explica un señor:

“bueno, ahí yo quería que la luz entrara por la izquierda y por la derecha, el amor de su vida, entonces la luz iluminaría la melancolía de la vida de la protagonista por la izquierda mientras ella hacia un leve giro y todo esa melancolía iría desapareciendo delante de nuestros ojos, iluminada”

Ahhhh. Entendiste, pues.

Pero luego también dice este mismo señor:

“pero eso no se pudo hacer porque el espacio con el que contábamos nos lo dificultaba”

(ay)


Seguro le daban la palma de oro con más espacio.




Así es a veces, el espacio (sea demasiado pequeño o demasiado grande) nos dificulta las cosas, la llegada de la luz y del amor de la vida, la iluminación de la melancolía, la brevedad de las escenas.


4.

Sería bonito también que los libros vinieran con una navajita y unos audífonos.

Mientras uno hace tajos en cada palabra, escucharía al autor decir:

"En esta línea la palabra “lienzo” iba más allá del nombre del paño sobre el cual el protagonista pinta, la palabra lienzo para mí, en mi cabeza, dibuja un espacio inmenso y en blanco en lo que todo puede pasar, por eso más adelante en el capítulo XV vemos como el lienzo se rompe y la historia se reduce, los protagonistas se ahogan…sabe?.."



(Y aquí el escritor se pone a llorar)


(...)


(Guardamos la navajita y nos quitamos el audífono)



Aunque también esto podría llevarnos a escuchar como el escritor se parte de risa en nuestros oídos diciéndonos:

¡No llores, lector, es todo mentirita!

Como los caleidoscopios y los estereogramas.

Cositas superpuestas.





(mejor no)







pd. el método me mata





...