(parentesis)

Todavía no se me acaban las vacaciones pero cuando escribí este post siempre pensaba en cómo sería el post después del concierto.

Quería hacerlo antes de que se acabe julio, pues ese será el mes de Vértigo de mi vida (coincide con el concierto y con muchas otras cosas)

Hoy llegó el momento de contar cómo fue.

Sigo adormecida.

Llegué a Oslo por la mañana con lo puesto y con el ticket en el bolsillo derecho de mi casaca, lo manoseaba como cuando uno es chico y manosea dentro del bolsillo un billete; el billete más grande y valioso que nunca había visto antes.

Finalmente entré al estadio. Aguardé y me entretuve mirando a la gente que llegaba, los contaba (suelo contar en las esperas) les mirabas las caras, la ropa, lo que hacían y lo que hablaban, bebía sorbos de una botella de agua e imaginaba cómo sería su llegada al escenario.

No prestaba atencuión a los teloneros, en mi mente cantaba It's alright, it's alright, it's alright She moves in mysterious ways

De pronto la gente hizo un silencio de un segundo, luego palmas, silbidos, gritos y Vértigo rompió el silencio.

Hello hello, Hola!

Fueron un poco de más de dos horas donde tuve la carne de gallina todo el tiempo. Parecia que iba sostenida por alguna extraña energía, como si el suelo y yo fueramos imanes con los polos opuestos: flotaba firmemente.

A veces me quedaba quieta mirando al escenario y sentía como se me dilataban las pupilas ante tanta luz de esa cortina luminosa inmensa que había detrás de ellos especialmente cuando Oslo empezó a oscurecer.

Recuerdo que se me hizo un nudo en la garganta con sunday bloody sunday. Las canciones que canté más alto fueron New Years Day, City of the Blinding Lights, Pride y Where the Streets Have No Name y me pasó algo con One.

Siempre pensé que cantaría One en coro, a gritos, que lloraría a lagrima viva, pero me quedé en silencio escuchando la letra y sintiendo como la musica y la voz de Bono se me metía por los oídos, intensa y me llegaba hasta el alma.

Vertigo, I Will Follow, The Electric Co., Elevation, New Year's Day, Beautiful Day - The Sun Always Shines on TV, I Still Haven't Found What I'm Looking For, All I Want Is You, City of Blinding Lights, Miracle Drug, Sometimes You Can't Make It On Your Own, Love and Peace or Else, Sunday Bloody Sunday, Bullet the Blue Sky, Miss Sarajevo, Pride, Where the Streets Have No Name, One (encore) Zoo Station, The Fly, With or Without You, All Because of You, Yahweh, Vertigo (y aquí Bono dijo en, to, tre, fjorten en el idioma local)

Cuando tocaron the fly una canción que quizás fue de las que menos antención le dí antes de este concierto, las palabras en letras iluminadas inmensas decían letters become words/ words become sentences/become lies y luego la palabra secret. La canción finalizó con la palabra LOVE en letras iluminadas e inmensas.

Estaba sobria pero me sentía drogada. Drogada por la luz y la música de U2

La cara de Bono inmesa en la pantalla. (Bono es pequeño pero una energía intensisima, tiene el pelo castaño oscuro, los ojos achinados, lo vi desde unos 15 metros)

A veces pensaba en la pelicula de Kubrik (2001 space odissey) con tanta luz. Pensaba en eso que dicen que cuando uno se muere ve los momentos iluminados de su vida.

Seguramente yo veré este concierto como lo que fue para mi: un gran flash de felicidad intensa, de luz y de música que se podían tocar.
En estos días me siento un poco como lo que dice esta canción:

Well I don’t know why I came here tonight.
I’ve got the feeling that something ain’t right.
I’m so scared in case I fall off my chair,
and I’m wondering how I’ll get down the stairs.

Así que me tomo unas vacaciones (aunque ya se notaba).
Gracias por todos los comentarios en el post anterior, los contestaré cuando vuelva.


e. se recuperó y me pareció bonito que, gente aún si conocerla, deseaba tambien que se recupere. gracias por eso.

Mientras tanto yo sigo en estas...

Clowns to the left of me
Jokers to the right
Here I am stuck in the middle with you.

Dejo las llaves puestas para lo que quieran.
Ya vuelvo.

Queen of pain

I have stood here before inside the pouring rain
With the world turning circles running 'round my brain
I guess I'm always hoping that you'll end this reign
But it's my destiny to be the king of pain

King of Pain (The police)


A veces leo poesía sobre todo cuando no escribo y estoy enferma (que es casi lo mismo).

Me gusta leer poesía tumbada en la cama con los brazos en alto, sosteniendo el libro y sintiendo como me circula la sangre y se empoza sobre mis hombros.

A veces creo que es la poesía que me pesa en las clavículas, es el peso de la sangre, de las palabras. Los versos me presionan el pecho. Llevo una hipérbole de dolor en el esternón.

Los poetas escriben sobre dolor.

A algunos poetas siempre les duele algo.

Yo los entiendo. (a mi me duele un ligamento ahora mismo)

A mí también me duele así como le duele a los poetas: me duele siempre el amor, me duele un poco y a veces la vida, me duelen algunas palabras, me duelen algunos recuerdos intensamente, me duelen algunas noches, me duelen las distancias y los vacíos, también me duelen algunos desvelos y esperas, me duelen las confusiones. Hasta me duelen algunas fechas y algunas ciudades.

Dolor.

Yo recuerdo que una vez cuando era pequeña pasamos un verano en una playa del sur de Lima. Recuerdo que era una casa linda, antigua; pero sólo había agua a veces. Yo siempre andaba llena de arena. Siempre me tenían que bañar con agua de un cubo rojo. Me enjabonaban el cuerpo con una pastilla de jabón rosada llena de arena (ahora hay jabones así para peeling pero la arena es azul y artificial) y yo protestaba porque me dolía la piel de niña, la sal, el sol. Me dijeron entonces: “Aguanta. El dolor es algo que está unido a nosotros desde que nacemos, vas a tener que aguantar mucho dolor en la vida y cuando tengas hijos vas a entender mejor y ya no llores que ya casi acabamos”

Yo tenía no más de cinco años y eso se me quedó grabado. A veces me decían cosas así, me hablaban como si lo entendiera todo a esa edad. Crecí rodeada de adultos siempre

Recuerdo que me envolvían en una toalla, me abrazaban, me vestían. También a veces chillaba cuando me peinaban y me volvían a decir que aguante. Pero luego me daban un beso, me perfumaban, me servían un vaso de leche con vainilla y chocolate y me sentaban a ver la tele y ahí me quedaba sola viendo dibujos animados donde también se veía el dolor en el gato que nunca atrapaba al ratón.

Me quedaba pensando en el dolor.

Supongo que me querían hacer fuerte.

Supongo que en cierta forma lo soy.

Nunca más me hablaron sobre el dolor. Sólo me decían “aguanta”. A veces chillaba a propósito para ver si me decían algo más. Pero no. Con el tiempo experimenté otro tipo de dolores, no como los de la arena…ante ellos a veces me decía a mí misma: “aguanta”.

Pero es difícil.

Yo no soporto ni sé soportar el dolor y siempre ando en busca de analgésicos o algo en qué entretenerme, como la poesía o las palabras.

He leído a Vallejo:

VOY A HABLAR DE LA ESPERANZA

Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.

Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.

Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!

Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no dejaría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.


A Vallejo siempre le duele algo, siempre se queja. Me gusta siempre Vallejo aunque llore.

He pensado mucho en el dolor, quería escribir sobre ello, sobre el dolor físico, el más básico de todos, el que todos alguna vez hemos experimentado.

El dolor de mi ligamento, por ejemplo.

Es un dolor intermitente. Es como la presión de los dedos de un gigante sobre las cuerdas de una guitarra: mis ligamentos. El gigante toca música country, en cada nota hay un eco de dolor que aprisiona mis músculos y los estira inmóviles.

Si el dolor fuera un animal podría ser como una serpiente que lleva en el vientre una navaja: la serpiente se desliza por el interior de nuestras venas, se enrosca en nuestros huesos. También el dolor podría ser una araña que teje una tela de hilos metálicos sobre nuestros órganos.

Si fuera una persona sería a lo mejor un burócrata. Cada golpe del matasellos sería la señal de dolor que corre por nuestra médula, se expande por nuestras neuronas y nos cierra los ojos.

El dolor tiene muchas formas, se relaciona con muchas otras, se manifiesta de distintas maneras.

El dolor es como nosotros mismos; nos duelen las cosas según como somos, según de lo que estemos hechos.

(para e. con la esperanza que se recupere pronto de la dolencia)