silencio

1.


me sucede que por estos días no tengo idea de qué es lo que debo hacer (o no hacer). he mirado mi diario y las páginas vividas hace un año atrás están en blanco, dobladas en un triángulo como la marca de un antes y un después. ahí hay un pasado que no quise escribir, probablemente porque sabía que un año después lo iba a recordar todo muy claramente, sabía desde entonces que las páginas en blanco no significarían olvido sino una marca, espacios para ser llenados de memoria porque sabía también que en cualquier octubre de después, cualquier mañana me despertaría a ver esas páginas en blanco como una señal de algo real, de la certeza de algo vivo (aunque pasado) que no va a volver a suceder ni siquiera en palabras.



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(eterno retorno)


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2.


por estos días he optado por el silencio.

se podría pensar que el silencio sucede cuando no tenemos nada que decir o cuando no hay nada, pero mi silencio esta lleno de muchas cosas reales que bullen y se mueven en alguna parte dentro de mí y de las cuales no puedo hablar por carecer de referentes o de inicios.

lo violento de las cosas me dejan en silencio, me dejan sin tiempo (ni espacio) de buscar o encontrar en estas mismas cosas (presentes o pasadas) las imagenes o palabras para sacarlas hacia el exterior y dejar de callar, para definirlas. todo me sobrepasa y desborda, nada va con mis ritmos.

intentar hablar/escribir sobre estas cosas que me desbordan y que bullen mientras yo atravieso este periodo de silencio sería solo un intento de dibujarlas tomando ejemplos pasados o vividos, convertiéndolas en otra cosa, así, tratar de expresar mi silencio sería un intento de construir una imagen que se le parezca, mas no el mismo silencio o eso que vivo que bulle dentro, sería cualquier cosa inventada o ficticia, pero nada real.



3.


algo así como el dolor.

sé que vivo con un dolor desde hace algún tiempo. no sé dónde nace, qué es exactamente lo que lo ocasiona, ni en qué punto aparece, tampoco sé si es un dolor, pero así le he puesto -"dolor"- porque es parecido a la sensación en el tacto que deja un cuchillo al abrir la piel, al puño violento estrellándose sobre mis células nerviosas, a la caída del cuerpo sobre un piso de vidrios. se le parece mucho a eso, por eso lo llamo "dolor" porque es la única palabra que he encontrado entre mis experiencias vividas. quizás no lo sea.

el cuchillo, el puño y los vidrios rotos son solo ficción, lo real está siempre dentro encerrado en alguna parte.



4.


si permanezco en silencio no es un intento de huir de lo real, ni un aislamiento, sino más bien un intento de acercarme más a ello a lo real y a lo único que tengo. como un viaje en silencio al interior de mi médula para ver ante mis ojos como sucede el dolor (mientras afuera en la piel, me corta un cuchillo) el silencio para ver el dolor y no tener que definirlo.

me pregunto sí -y nada más- dónde es que nace todo esto. si encontráse un punto de partida, me sería entonces más fácil empezar un camino, un inicio, luego ir moviéndome de un lado a otro, definiendo líneas y límites y como resultado de este viaje tendría un objeto delante de mí, un objeto que reconocería y guardaría en alguna parte como una referencia útil para lo desconocido que vendrá.



5.


hasta hace no mucho, pensaba, que dentro de mí dormía la huída esperando despertar para empezar una carrera de portazo tras portazo y después de todo lo inexplicable y el silencio.

ahora me di cuenta de que eso que yo pensaba era una huída, no ha sido otra cosa que el encuentro.

saber bien qué es lo que se deja tras el portazo y saber bien que es lo que a uno le espera en el destino, no es una huída.

huir, creo, es salir corriendo sin saber de dónde o nada hacia un lugar del cual no se sabe dónde está ni tampoco se sabe nada de él.

(he huído pocas veces entonces)



6.

el estar en silencio me permite absorber -quizá en un intento de captar referencias para romper el silencio- todo aquello que se mueve alrededor de mis sentidos.

palabras que llegan en un caos y se amontonan frente a mí en montañitas oscuras. ¿cómo tomarlas para ponerlas dentro de mí, para que se encuentren con eso real silencioso y para que se abracen en un reencuentro y coincidan emparejadas y así me permitan decir todo eso que llevo dentro?

palabras que podría aspirar por la nariz con un tubito, como una droga que entra a mí a definir algo: la expresión dura de mi mirada, mis puños cerrados, mi poco sueño y hasta mi mismo silencio.

colores que se chorrean de las cosas, van fluyendo como ríos buscando el océano, ¿cómo tomarlos -me pregunto- sin que se mezclen en una mancha o se pierdan en otros
colores?

podría beberlos en vasitos pequeños o inyectármelos en diferentes venas, para así llenar a esas palabras que suenan vacías, llenar a todos esos espacios hasta ahora vacíos que he ido definiendo con palabras, trazos y hasta gestos.



7.

voy pasando los días a solas y conmigo misma, escuchando cosas como esta, viendo cómo se mueve el otoño en colores y por ahí las palabras, siempre las palabras amontonándose en pilas como mi ropa sucia, palabras que siempre me esperan (y yo a ellas) en silencio.


otra vez octubre y todo lo demás

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resulta que hace unos días mi pc empezó a calentarse (será el calentamiento global, digo) y un día ya no quiso encenderse más, pero no se quemó.

en esa PC guardo todas las cosas que escribí desde el año 2003, incluídos flora y fauna de mi cotidiando. no sé si se habrán derretido o deformado con el calentamiento, a lo mejor son ahora un montón de palabras fundidas y deformes, no lo sé.

lo que sí me acuerdo que la primera cosa que escribí en esa PC fueron algunas líneas en inglés, porque por ese tiempo ese era el único idioma en el que me entendían y aún así ahora hablo otros idiomas todavía no me entienden muy bien, pero ya eso es cosa mía.

y esas dos cosas las guardé en un solo documento, recuerdo:

1. un relato sobre el corazón de una manzana verde, que en inglés es core y en noruego también es algo parecido, kjerne, y en estos idiomas las manzanas tienen núcleos y no corazones, y mi relato en inglés era de corazones de manzana nucleares que estallaban como una bomba, corazones verdes de núcleo verde. algo así era. ahora pienso en español y escribo esto, entonces uno siempre va como un roedor de dientecitos afilados, dando mordiscos a todo hasta encontrarse un corazón y ahí la cosa se termina, se arroja en corazón, sale un árbol, los frutos, y otra vez las manzanas con corazones.

y las manzanas también se pudren, con corazón y todo, podrido todo. llegan los gusanos y ya no hay corazón mordisqueado, ni tierra ni árbol.

2. lo otro que escribí era algo sobre las sombras que veía en esa casa tan blanca. yo me acostaba en el piso y veía como se iban moviendo las sombras en las paredes blancas de esa casa vacía, a veces las escribía. había sombras gruesas, delgadas, marcadas o tenues y se me ocurrió que algunas de esas sombras eran lánguidas, entonces escribi que deberíamos (tú y yo de aquel entonces que ya somos otros) juntar a todas esas sombras lánguidas, incubarlas entre las paredes blancas y liberarlas luego en una sinfonía de dolor y vacío (de ese entonces que ya es otro).

esas cosas escribía en mi PC nueva de entonces, pero ahora que me he conseguido otra, el primer documento escrito dice "test" y seguro sucede que uno va perdiendo los corazones de manzana y las sombras lánguidas con el tiempo.


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estoy un poco vacía, como lo está esta PC nueva, pero poco a poco me voy llenando de cosas que ya ire agrupando en carpetas o guardando en cualquier parte.

ni siquiera tengo una foto mía, no sé bien como me veo o quién soy, pero no me importa demasiado porque sé que con los días me iré dibujando.


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ayer una señora le decía a alguien por teléfono que sus cortinas estaban descoloridas y sus paredes también. estábamos en una zapatería y yo me acercaba a los zapatos más feos y hasta me probé un par, solo para seguir oyendo su conversación sobre cortinas y paredes. su voz sonaba realmente preocupada. le decía a alguien que ya no deberían usar colores fuertes sino más tenues, para así no notar que las paredes y las cortinas con el tiempo pierden el color.

describía las cortinas y la pintura, luego colgó, resopló y se probó unos zapatos feísimos y de colores muy intensos.

yo la seguí hasta la caja y vi como todo en ella era muy chillón. hasta su voz.

a lo mejor sus cortinas no estaban descoloridas, ni sus paredes tampoco.

yo pensaba que me gustaría llamar a alguien para decirle que mi única preocupación es la pérdida de color de mis interiores domésticos, sí, y luego comprar un par de zapatos horribles y chillones y salir a anadr con ellos y seguir hablando de ello.


antes de la zapatería estuve media hora sentada en una sala de espera sin esperanza (como todas), esperando a que se me defina la estancia. renovar permisos. he venido a pedir permiso nuevamente. ¿se puede? vengo con una foto con un año más que el anterior, mi letra imprenta linda y pago con tarjeta visa una visa (ríanse, es chiste) compro para vivir de prestado. me han prestado un país, una casa, unas cortinas y también me han prestado una vidita que a veces se me destiñe pero yo me las arreglo para colorearla.

¿han visto esos libritos para colorear?

hay días así. todo bien definido en líneas, pero sin color.

(ya lo he dicho antes, creo que me estoy despintando)



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felizmente ya se acabó septiembre. porque en septiembre parece que hay algo que siempre se rompe. septiembre me suena a enjambre y a estambre, septiembre a esas cosas florales y silvestres que se marchitan. se rompen las cosas en septiembre, a mi madre se le rompió la fuente y por eso en septiembre me llega un año más que yo no he pedido, y esto es como estar suscrita a esas revistas que uno abre y no lee y solo mira las figuritas, así son los septiembres, lleno de figuritas de mis años que pasaron, del año más que me llega al que me he suscrito porque no me queda otra y hasta lo celebro pero no hay figuritas en la revista sino que está en blanco.

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además del calentamiento de mi ordenador (y digo ordenador no por gusto, sino porque me ordena) he sufrido un adormecimiento de brazo y yo pensaba que se me iba a caer, entonces mi brazo iba a empezar a andar (con los dedos, pues) empezaría una vida independiente haciendo las cosas que yo dejo ahí para hacerlas mañana porque el hoy siempre me llega ajustado y se me hace tarde.

mi brazo rebelde, preciso con reloj de pulsera, me daría de cachetadas cada vez que me viera tumbada en la cama. un brazo izquierdo con el caracter de uno derecho. rebelde mano dura. falangista.

igual, yo seguiría mi vida sin brazo izquierdo porque seguramente me crecería alguna otra cosa, a lo mejor un bolígrafo zurdo para escribir lo inexplorado del lado derecho de mi cerebro (que literario) o lo más probable, me crecería un plumero, un arbolito, un títere que diga la verdad o quien sabe un rifle para esos días de furia que siempre vienen (que terminator), pero bueno.

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mi abuela decía que si uno se comía las pepas de las frutas, entonces te crecía un árbol en el estómago y las ramas y las hojas salen por la nariz, boca y orejas.

otra vez vuelvo al corazón de manzana.

y si alguien se ha comido mi corazón (hasta las pepitas) ya se jodió, porque le va a salir un arbol. que no lo va a dejar ni respirar ni ver ni oir.

(ojalá)









creo que estoy un poquito enojada, arrebatada, así me dijeron, será pues porque me han arrebatado algo. septiembre ha roto algo o se ha llevado algo. ahora hay un octubre desconocido que por ratos desearía que fuese conocido para saber que bajando las escaleras, estaría otra ciudad de lluvia sin paraguas, de palabras que no se entienden, de los sueños de colores, del encuentro y de los viajes dentro de viajes.

piano

una vez en un bar muy oscuro, guiada por un impulso que nació muy fuerte desde alguna parte escondida entre mis visceras mojadas de alcohol, me puse de pie y a paso muy seguro, atravesé todo el salón lleno de gente hasta llegar al piano.

me quedé de pie frente al piano, contemplándolo como se contemplan a las personas más queridas en el momento del reencuentro. luego de ese instante, me senté al piano y recorrí con la mirada todas sus teclas sucias, los intersticios de cada nota de melodía no parida llenos de mugre y humedad. al principio, solo unos pocos -los que estaban cerca del piano- se dieron cuenta de que yo estaba ahí, mirando las teclas y con las manos sobre los muslos, esperando ejecutar alguna pieza.

esos pocos empezaron el silencio que de pronto se expandió por todo ese bar oscuro, húmedo y subterráneo donde no había música, solo copas que se chocaban, voces en distintos tonos, pasos de mozos que iban y venían y de vez en cuando, estallidos de portazos de la gente que de allí entraba y salía.

cuando todo el bar se quedó en silencio, cuando todos me miraban de la misma forma como yo miraba al piano, esperando que algo saliera de él, levante la mano derecha y con el dedo índice presioné mil veces una tecla negra el do sostenido de la segunda cuarta.

lo presionaba como tocándole el hombro al piano, como queriendo llamar su atención cuando las notas me daban la espalda. tocaba el timbre de la melodía, llamaba a su puerta y esparaba a que saliera.

nada.

la gente escuchó en silencio a mi llamado, hasta que dejé la tecla quieta y el bar estalló en caracjadas y aplausos. me levanté del piano y volví a mi mesa, seguí bebiendo y pensando en la melodía y su puerta cerrada, en el piano de espaldas a mí y en mi dedo índice insistiendo en sostenido.

nunca más volví a ese bar. nunca más he vuelto a sentarme a un piano delante de otras personas.





2.

creo que este blog, es como el piano de ese bar: yo estoy siempre contemplando el teclado, sentada frente a él mientras hay gente que entra y sale, cosas que se rompen y se chocan, yo sigo en silencio con una melodía dentro, con la certeza de las palabras retumbando dentro, con la partitura de mis letras tatuadas en tinta negra por el revés de mis vísceras, con la melodía del texto que vibra en mis cuerdas vocales y que espera salir en un galope que todo lo remece.

(silencio)

vengo a escribir y me quedo solo con esto:


§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


(y estoy allegro ma non troppo)


una tecla negra, yo tocándole el hombro a las palabras que me dan la espalda, llamando a la puerta del texto que llevo dentro y que nunca me abre, que no me deja entrar y me quedo en silencio.


(insisto: appassionato)


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(un puñado de sinfonías no dichas que me dejan en adagio. un gemido triste me vibra grave, y ahogado y luego llega el silencio )




(me alejo del teclado y no vuelvo)





3.


hace no mucho tenía un librito negro que en la tapa decía "cielo".

casi nunca lo abría, solo a veces, en días en que sentía que el cielo me quedaba lejos.

era un librito en blanco y negro que te dibujaba el cielo, sí, pero antes te pasaba por la pena del purgatorio y por el más ardiente de los infiernos.

ese librito lo dejé en lima, enterrado frente al mar, ese librito mío no sé por qué se lo confié a la arena si es tan poco firme, porque lo dejé al lado del mar tan inmenso. no sé. quizá es porque confié en todo lo inmenso y volátil, y enterré al cielo con mis propias manos, esperando que alguna vez la arena y el mar me lo traigan de vuelta.

las olas van y vienen, la arena de los relojes galopa y no he vuelto a ver a ese librito.

(desde entonces vivo sin cielo)


4.

hoy almorcé fuera y frente a los platos me estaba despintando.

se me caían los colores en la sopa, se me teñía la ensalada y la pasta.

escuchaba noticias que me dejaban como un diario en blanco y negro.

vi que en la servilleta se había quedado una mancha de colores. los labios se me habían quedado pálidos y en silencio.

afuera llovía y me volví un borrón de colores opacos que dejaban una estela multicolor, un arcoiris gastado y raído se acostaba detrás de mis pasos en el pavimiento.


5.

sin cielo y sin sinfonía.

descolorida.

he tenido pesadillas

(...)

quería escribir una sinfonía porque las notas las tengo, pero bueno.

pensé en hacer un dibujo y empuño los lápices de colores.

el día me ha dado la espalda y yo he insistido con mi dedo índice.

sin color sin palabritas sin cielo y sin sinfonía.

así me he quedado.

y todo vuelve a ese punto de siempre, como siempre: esto es lo que hay.

universo

1.

hace un par de días que no me muevo, que permanezco en el mismo sitio, sin gesto y sin palabra pronunciada.

me pregunto cómo será estar muerto.

supongo que es así como mis dos días muertos: tú no te mueves pero hay cosas que se mueven y pasan por delante de tus pupilas abiertas, se reflejan ahí, algo se mueve ante tus ojos, tú también, pero no te mueves, sino que te vas pudriendo, se te va abriendo el corazón y llora un liquido azul, las tripas se retuercen, los huesos se desgastan sin que tu te muevas, todo se mueve hasta hacerte polvo.

polvo que después moverá en el viento.

(todo se está moviendo)



2.

esta mañana observaba a través de un pedazo de ventan cómo se presentaba ante mí el nuevo día: una boca abierta, húmeda, una boca oscura que respiraba desde la profundidad de su vientre de nubes amontonadas, de colores enredados en la luz que chorreaba mojada entre las cosas, el día respiraba con dificultad, ahogándose poco a poco en tormenta, exhalando bocanadas de aire, vomitando hojas secas.

llovía.

las babas del día resbalaban sobre la ventana, se acumulaban en las comisuras de mis cosas, en la quietud mía esparcida sobre la cama.

el día que agonizaba abría la boca para tragarme en una mordida desesperada antes de que anochezca, como un bocado de quietud oscura, pensamientos cubiertos hasta los ojos con una manta pesada.

gotas de sudor dibujando líneas sobre la piel y yo seguía sin moverme, pero moviéndome.

adormecida.


3.

el universo sigue expándiedose, dice la revista que me llega todos los jueves.

hoy he recibido la número 14, la he abierto y el universo se ha seguido expandiendo. he salido del encierro con los labios secos, la mirada pedida, con el hambre como una excusa para llegar a la cocina, estirarme y tocarle el lomo a la rabia con la que amanezco y me la guardo (sin que nadie me vea) en el bolsillo de la bata porque ya no me cabe en el armario.

la rabia de un muerto.



4.

me he servido café, dos huevos una tostada y he partido un melocotón de la estación: peludo, anaranjado, carnoso, por dentro una semilla arrugada y dentro una almendra y dentro de la almendra un árbol que no ha nacido.

el sol se ha puesto tan bajo que se ha acostado en mi mesa, junto al desorden de papeles, vasos, se ha tumbado anaranjado junto al sueño de mi gato y se ha muerto entre sus pelos.

la noche ha llegado. yo he desayunado a las siete de la tarde, la rabia se me caía del bolsillo y el universo seguía expándiendose.


5.

será por eso que a veces me cuesta tanto salir de la cama y lanzarme allá afuera, porque el universo se expande y yo con él, todo se me estira y la distancia se agranda.

duele.


6.

el universo, leía, está en la adolescencia.

edad difícil, kokorito, tú y yo lo sabemos, la adolescencia y encima en expansión, gato, piensa, y él comía los restos de yema de mi plato de mis dedos.

le están creciendo las piernas al universo que padece dolores de crecimiento, le está cambiando la voz en alguna cuerda vocal que vibra en un quasar, le está saliendo barba por alguna galaxia, se está enamorando el universo, con todos sus planetas a cuestas, sus hormonas explotan y revolotean como las mariposas monarca ue migran y sus efectos y la destrucción.

y el grueso de la población que no sabe que ahora mismo el universo se sigue expandiendo.

el universo tiene la culpa de que yo no me mueva, no voy a su ritmo adolescente, que se expande y revolotea, que llueve y respira. yo me hago un ovillo y a veces envejezco ante el cielo ya tan gastado, ante la lluvia tan manoseada, ante el día a día bocas que se abren y cierra, anochece en una garganta, y así un día tras otro, envejezco de a poquitos.


y el universo se sigue expandiendo.



(duele)



todo se sigue moviendo.
hace un año y poco más mi vida era igual a la de ahora pero no lo mismo.

hace un año me trajeron a mi gato.

cuando llegó a la casa no quiso saber de nada y pasó días debajo de un mueble.

un día salió y me miró como diciéndome: bueno, está bien.

y ahí empezó todo.

comía de mi mano y dormía conmigo todas las siestas.

poco a poco se convirtió en el dueño de casa.




















hace un año escribía este blog sin gato, que es igual pero no es lo mismo.


hace un año no quise tener fiesta de cumpleaños. me metí debajo de un mueble por varios meses hasta que salí un día después de meses y dije: bueno, está bien.
y ahí empezó todo.

empecé a comer y a dormir las siestas.

poco a poco volví a ser dueña de mi vida.


(regresé)











yo no sé que es lo que pasa cuando uno cumple años.

me miré en el espejo esta tarde y he tratado de ver si es que tengo alguna señal, pero no hay nada.

también he mirado a las cosas, y a mi gato y todo está igual muy en calma.





(será la calma antes del temblor)


(?)








1. saludos de cumpleaños.-

hay saludos que te deshacen en dos líneas:

pensé mucho en tu cumpleaños, pensé en cómo te saludaría y qué cosas te diría. a veces uno puede ser muy ingenuo. ahora sé que después de algunas experiencias solo queda la reminiscencia de lo que se hizo, alguna que otra carta, un libro mal escrito y luego el olvido.


hay saludos de sonrisa en una línea, una voz que te parte desde lejos, una llamada en medio de la fiesta, una conversación en una cama que parece un regalo, una mueca y las vocecitas dejadas en esta ventanita.

(gracias a todos)


luego cerré el mail y empecé una fiesta.








2. fiesta.-


ayer kokorito y yo dimos una fiesta. los dos íbamos vestidos de negro.


(aunque el huyó cuando el volumen de la música le erizaba los pelos)





hubo piñata (de ratonaza) globo, serpentinas y un payaso muy ameno que se fue temprano.


en la mitad de la fiesta nos quedamos a oscuras porque se quemó un plomo.


yo no sabía donde estaba la cajita esa donde están los plomos, ni siquiera sabía que tenía una, tampoco tenía linterna, así que tomé una de las velitas del pastel y salí en busca de la cajita.


resulta que hay plomos de 10 y de 20 amperios, se había quemado uno de 20 y solo había respuestos de 10


dos de 10 no reemplazaban a uno de 20.








yo me decía que a veces se nos queman los plomos de los años y no hay año que reemplace al otro para que se nos ilumine la habitación.





y también hay años a oscuras, plomos quemados, y no hay repuesto, hay que cambiar todos los cables y hasta cambiar de casa.











fue un rato muy bonito de la fiesta: en penumbra, no nos veíamos las caras, no había música, solo voces en los filos de la mesa, solo risas que se chocaban a oscuras.

luego bajó el casero y volvió la luz.







(pasó la fiesta)








(...)








H








(casa revuelta)










3. saca el sake



quedamos una amiga japonesa, yo y un six pack de sake.


(en japón lo venden en tetra brick y con cañita)


ella me habló de los cada 7 años


yo sorbía de la cañita mientras pensaba: mis años 7 caída de dientes, mis 14 descubrimiento del mundo, mis 21 de la ruptura del templo y del mapa del tesoro (antes yo era como indiana jones, pero ya he perdido la costumbre) y los años que vienen qué serán.


lo sabré dentro de 7 años.


no existe el destino, me decía y que saque más sake, solo existe lo inevitable y escuché una voz desde lejos diciéndome lo mismo al oído: lo inevitable.


(tú en el dentista y yo con un dolor de muelas)


inevitable como el encuentro y la partida. como la escala en amsterdam y como lo que nunca se termina o como el libro que madruga sobre tu estante en lima.


el sake saca todo.


(y es buenazo!)



















kokorito volvió a las 5am y se tiró a dormir, a mí ya se me había acabado la fiesta. nos hicimos esta foto.

ya veremos que pasa en siete años.






(!)

conciencia

cuando estuve en lima (y creo que todavía no vuelvo) me regalaron un gato de felpa.

un día estaba yo muy contenta en una fiesta, sentada en una alfombra en una casa oscura y con perrazo, regalándole mi brazalate al anfitrión y haciendo dibujitos con pedacitos de etiquetas de cerveza con los demás invitados, hasta que de pronto me dijeron:



nos vamos y ya!


(así sonaba en la primaria el timbre del recreo cuando yo estaba a punto de campeonar en pasada con palmada en los yaxes)



ay pucha!



yo como soy obendiente, me puse de pie y me fui, pero la verdad era que yo no me quería ir.


cuando salí de la fiesta de la alfombra, dije: todo bien, ah, pero yo no me quería ir pero para llevar la fiesta -que se acabó- en paz he dejado la fiesta, pero que sepan pues, que yo no vivo aquí y en el polo norte no hay fiestas con alfombras, y si las hay son alfombras de oso polar que da pena sentarse y hacer dibujitos con etiquetas de cerveza sobre la cabeza del animal muerto.



(me enojé... ¿se nota?)


entonces ese gato de felpa llegó al día siguiente como disculpa nunca pronunciada, como una palabra de felpa que no salió -perdón, pues, madru- a que me hayan sacado de esa fiestita de la alfombra como cuando una vez me sacaron del dragón a muy tempranas horas porque ya el resto se dormía y tuvimos que bajar de la tarima a donde recién habíamos trepado a atrévete te te a bailar ahí trepada y eso cuesta.


(me la siguen debiendo)







al gato le puse conciencia.


dormí con él todas las noches desde que me lo regalaron y con él consultaba las decisiones más importantes.


(que no se entere kokorito)



dime, conciencia:


¿miento o no miento?

¿hablo o no hablo?

¿pienso o no pienso?

¿bebo o no bebo?

should i stay or should i go now?

conciencia me cantaba:


if you go there will be trouble and if you stay there will be double




hubo trouble

(casi double)

i never stay

y que voy a hacer




it´s always tease tease tease



ya que!



sigo durmiendo con él porque es preciso para que mis pensamientos descansen. es una consciencia blandita, además de ser una consciencia negra y que me mira con gesto de "te conozco bacalao my evil twin" y bueno mi consciencia regalada y es anti estrés y díganme, ¿dónde van a encontrar una consciencia anti estrés en esta vida?

(en casas&ideas del jockey)




hoy por la mañana conciencia me dijo:



"se conciente pe´varón. anda a clase y no te hagas oe"


(hoy me quedé en cama hasta las tres de la tarde mirando como se mojaban las nubes y se rompía el cielo en un estallido de tormenta)


mi conciencia es made in perú y por eso habla a veces así como un cobrador de combi:



"amiga, mira ve , madru..."

"arranca arranca que te madrugan pe"

"no te hagas la gil"

"mucho floro ah mamita, las cosas son como son y uno es como es. acéctalo"


y sí, tiene razón.

conciencia, como es cobrador de combi que se conoce todas mis rutas de lima, escucha salsa a todo volumen, me saca a bailar "ven baila pe´ madru y no me preguntes tanto" y esta mañana se mandó a cantar:





pero me grita la conciencia: parece pero no es, eso pasa con frecuencia.


O


yo lo único que sé es que tengo una conciencia de felpa.... y el corazón... ya no sé.



me dice el corazón: que no se puede querer con inteligencia


Y





(ay corazón)

Y creo que lo he perdido, se me ha caído, o lo debo de haber olvidado en alguna parte, regalado en algún libro, a lo mejor lo dejé debajo de alguna cama, o detrás de un cuadro imaginado, quizá en el ascensor del edificio verde o entre la penumbra de las mañanas, debajo de una mesita de café frente al mar, o en el fondo de algún trago de 15 soles, quien sabe en el aeropuerto en la escala de amsterdam que me lo arranca, o puede que me lo haya enviado por correo para viajar sin corazón tictac bomba que sino me detienen en la aduana, pero aún no me lo devuelven.

(ya no me acuerdo del corazón)

que me lo devuelvan (devuelvan carajo) o que alguien me regale uno (ya se viene mi cumpleaños) no importa si imbécil y de terciopelo, o de felpa, o de plástico, necesito un corazón para dormir a él abrazado, corazón y consciencia y así que la fiesta se complete.


.:retrato de mi conciencia:.


pero me grita la conciencia: habla, ¿vas?



(ay)

(pucha)

(...)

ayer fue un día bonito, después de todo además ya era casi fin de semana y esa tensión de los inicios y de los primeros días desapareció.



(ya hablé, ya expuse y dije cualquier cosa como siempre y parecía que hablaba en serio, confiada, serena y con la mirada bien puesta, así es como cerré un capítulo, ya sabes, y duele un poquito cuando son las tres de la mañana, pero que más da, ya se acabó. hay que salir del agua y seguir caminando)



a mí nadie me cree que soy de verdad, pero la verdad es que de verdad soy de verdad. sí. pago impuestos, tengo DNI y que lo diga el sistema, sino, que cada año me pide una foto carnet y es el único que sabe de mi metamorfosis, y sin embargo existe gente que parece de mentira y cada día me topo con más con gente de ese tipo y me dan ganas de preguntarles :





¿en verdad eres así?







les jalaría la corbatita o el pelo, les daría un empujóncito y les diría que por favor me repitan las frases para ver si así descubro el hardisc programado que llevan dentro.



les pasaría los dedos por los labios a ver si se despintan.



que miedo.



así una vez me enamoré de un robot, pero eso no volverá a pasar.











ayer fue un día bonito como ya lo dije, pero difícil, hasta me tembló la voz, un poco las manos, pero ya pasó y nadie lo notó.







toda la semana he ido a la universidad, como estudiandte aplicada oh sí, además pasan lista, la asistencia es obligatoria y bueno lo único malo es tener que levantarse temprano, porque el curso que estoy tomando está bonito.



hoy nos pusieron en un salón que tenía el techo de cristal, es en serio, son cosas del welfare escandinavo, a mí no me pregunten, pero que bien resultó la clase de hoy, me la pasé mirando el cielo y de vez en cuando la lluvia que nos revolvía todos los conceptos.



(el cielo estaba despejado por ratos y luego oscurecía y venía la lluvia. pensé en escribir sobre eso en los márgenes de mi libro de análisis cualitativo, pero el cielo ya debe estar cansado de que siempre lo estén escribiendo, pobre)







me regalaron flores













Falling Down

Hoy en el recreo fui a un kiosko a comprar algo de comer. Mientras miraba todo, sin decidirme aún que tomar llegó una mujer como de unos cincuenta y varios años y me miró con fastidio.

Estiré el brazo derecho, con la palma de la mano toda abierta y hacia arriba en dirección al mostrador en un gesto de cederle el turno, igual al gesto de un Mickey Mouse de goma espuma a la entrada de un supermecado o panadería, como el gesto que le hago a mi gato cuando le abro la ventana cada vez que quiere escaparse a deshoras y yo ando desvelada.

La mujer pidió con odio una salchicha. La chica que atendía era extranjera, bastante guapa y graciosa, tenía todo en su sitio hasta la sonrisa para la mujer de la salchicha y la paciencia para mi indecisión ante el mostrador.

La chica le preguntó si quería mayonesa. La mujer le respondío "Sí, claro y solo mayonesa"

Yo la miraba de pies a cabeza: era una mujer muy flaca, arrugada como un inútil formulario manoseado, vestía unos pantalones oscuros y anchos que parecían ir colgados de los huesos de sus caderas, sin ninguna gracia la envolvía una chaqueta de paño tosco, parecido al paño que usa mi madre en casa para lustrar el piso y sobre ella caía la paja de su melena escasa y opaca como un nido amarillo y abandonado. Algo se podría en lo verde de sus ojos.

La chica le entregó la salchicha y un poco de mayonesa cayó sobre sus uñas de pesadilla larga y de plástico. La mujer maldijo y le pidió a la chica que le pusiera un poco de cebolla.

La chica abrió el bote de cebolla frita con la elegancia y paciencia de la publicidad. Sostuvo el bote en el aire y estuvo a punto de esparcir , con una cuchara muy grande, una lluvia de cebolla frita sobre la salchicha de la mujer, pero todo se rompió cuando la mujer con una voz afilada de bisturí oxidado, dijo:

Cebolla frita no, cebolla cruda, te he dicho cruda, cebolla cruda.

La palabra "cruda" en noruego (que es rå y se pronuncia "ró") rompió algo dentro de mí, estalló una bomba nuclear que iba desde mis tímpanos a mi estómago.

La mujer solo había dicho cebolla. La chica perdió la sonrisa como si cortara una, sus movimientos ligeros de hada de kiosko se volvieron lentos y la elegancia de la publicidad de cebolla frita desapareció cuando le puso una cucharada de cebolla a la mujer con el aire más opaco de empleada de kiosko que debió ser princesa.

Observé a la mujer morder la salchicha como una hiena devorando algún animalillo destripado y de entrañas crudas y blancas. Mientras veía a sus mandíbulas moverse, atravesaba su piel seca y pecosa y veía a la grasa pegarse a las paredes de sus venas negras. La cebolla cruda flotaba brillante como perlas sobre el mar pútrido de su mala sangre y en sus costillas pegadas y salidas de su cuerpo magro se quedaban atascados los pedazos de pan con las semillas de ajonjolí como pequeñas piedritas afiladas cortando sus visceras.

Perdí el hambre y le pedí a la chica una botella de agua, de las de vidrio y bien fría, le dije.

Le hice un guiño y ella me sonrío, luego le estrellé la botella helada en la cabeza a la mujer de la salchicha.

Cayó al piso cubierta de cebolla cruda cruda. Por el corte, brotaba un hilo viscoso de mayonesa y sangre. El agua helada corría dibujando curvas sobre las baldosas del kiosko. La chica y yo mirábamos sonrientes el viaje de los circulitos de grasa amarillos, flotando como burbujas alegres entre pedacitos de vidrio sobre un río rosado de sangre y mayonesa que corría al lado del cuerpo de la mujer que yacía como una marioneta sin dueño ni parlamento.

depositada

ayer fui al cajero automático porque necesitaba sacar solo un billete de 200. así que presioné el botón que ponía "200" pero al final me dieron 10 billetes, me dieron no 200 sino 2000 y yo pensé que era un regalo del robot sensible que se esconde detrás del cajero automático, pero no, porque después me escupió un papelito que decía que me quedé sin fondos y así que hoy día fuí al banco a depositarme a mí misma.


vengo a depositarme (!)



el banco, como nunca, estaba lleno y estábamos todos los clientes sentados en unas sillitas azules, mirando en una pantalla de plasma como un oso polar se revolcaba en la nieve, y después se iba a pescar en silencio.

yo pensaba que el oso polar también nos veía a nosotros sentados en esas sillas, clientes de banco y me inventé un diálogo con el oso y le conté que venía a depositarme a mi misma. después, nos fuimos a pescar.

el tiempo pasaba y la regia de la ventanilla parecía estar confesando a un cliente. cuando lo absolvió de sus culpas, llegó una anciana con un niño. ella cargaba una bolsa de supermercado llena de monedas y el niño dijo algo así como "carajo, cuánta plata hemos juntado abuela" cuando la regia le dijo la cifra en voz alta, pero creo que se quedó un poco desilusionado cuando la bolsa de monedas se convirtió en números invisbles en su cuenta futura lista a ser reventada a los 18.

(ojalá se acuerde de la abuela cuando reviente la cuenta)

yo veía al oso polar revolcarse, a la gente sonreír en los folletos de banco que te casaban con hipotecas y préstamos a largo plazo, a la regia de la ventanilla confesora y a los demás clientes esperándo al banco en las sillas azules.

mientras esperaba, me acordé de lima.

me acordé de las sobremesas en mi casa.
hubo una, después del lonche con torta helada, en que estábamos hablando del vientre materno (éramos todas mujeres, como siempre) y esas cosas umbilicales y placenteras (de placenta, no de placer) y como siempre, diciendo que yo nací así de chiquita del tamaño de este mantelito, y que mi prima era más chica aun, casi casi como una servilleta, pero mi primo era un chancho del tamaño de la fuente de la torta helada y nació morado.

y en esa sobremesa, nunca lo olvidaré, hablando de la comunicación madre-hijo desde el vientre materno, mi tía contó una historia que casi me botó de la silla.


tía said: ay bueno, la mamá de julio iglesias, cuando estaba embarazada de julio, contó una vez en un programa, que desde el vientre materno escuchó a su hijo decir dooooo y supo que sería cantante.
(la voz de mi tía es morada)


me puse a dibujar en el banco en un sobre roto que me encontré por allí.
cuando me tocó depositarme a mí misma, casi deposité también mi dibujo, pero me lo guardé en el abrigo y lo traje a casa para pintarlo.
no encuentro mis colores, usé crayolas.
(creo que ando media descolorida)
"depositada" se parece a "entregada"
extraño las sobremesas de lima (y todo lo demás)

(ay)




viaje

cuando cumplí 18 años me regalaron un viaje a santiago de chile. yo no escogí el destino, solo dije que quería un viaje y me mandaron allí por dos semanas, ya que mi prima mayor vivía allí por entonces.

yo pensaba que mi prima iría al aeropuerto a recogerme y me llevaría por alguna autopista santiaguina mientras me hablaba de las calles y de las cosas que podríamos hacer durante de esas dos semanas que pasaría haciendo sabe dios qué en santiago, porque como dije yo no escogí el destino.

(el destino me escogió a mí)

cuando llegué al aeropuerto no hubo prima, sino un señor con un cartelito con mi nombre mal escrito que me saludó con un buenos días muy seco y me llevó en silencio por aquella autopista santiaguina que yo imaginaba con mi prima en risa y hablando, donde lo que más me llamó la atención, fue las tiendas de automóviles de todas las marcas, yo las iba casi anotando mentalmente: peugeot, bmw, mercedes, renault, chevrolet..

me dejó en un edificio muy minimal y gris en vitacura que hacía contraste con mi chaqueta y bufanda de colores. me recibió el conserje que se llamaba como yo, pero en masculino y nos dio una ligera risa presentarnos. pensé que al llegar al departamento, encontraría a mi prima en cama con fiebre, o alguna fiesta sorpresa con confetti y torta de cumpleaños, pero lo que encontré fue una nota breve explicándome que tenía que estar fuera de viaje por unos días "siéntete como en casa", la llave de su auto y algunos pesos.

me senté en el sofá y me puse a ver la tele, estaba un poco decepcionada por el recibimiento de mis 18 años, y así con la maleta sin desempacar me quedé dormida.

horas después me vi despierta y sola en su casa minimal y empecé a revisarlo todo. me quité la ropa que traía puesta en un caos de colores y texturas y me puse su ropa elegante y recta, gris, blanca y negra uniforme que iba acorde con su edificio. di vueltas por todos los estantes, cajones, espejos, usé sus lociones y cremas, leí sus revistas y así pasé mi primer día de turista por su casa.

al llegar la noche me metí en su cama con su pijama blanco y no en el cuarto de huéspedes donde había un regalo que era para mí. hasta había un oso de peluche que rompía toda la decoración, pero decidí cerrar la puerta de ese cuarto y no abrir mi regalo ya que pensé que el mejor regalo era un departamento vacío y la posibilidad de ser otra por unos días.

así, me vestía con su ropa cada mañana, cogía su auto y salía a dar vueltas por santiago. nunca moví la estación de radio que ella escuchaba e iba adivinando que canciones podría ella cantar, y yo las cantaba. estuve ensayando su voz, su andar y sus gestos los primeros días, me alisé el pelo y saludaba al conserje como si fuera dueña de casa y ya no una visita.

contestaba el teléfono como si fuera ella y recibía recados, salía a hacer sus gestiones, me había aprendido su firma, su número de identificación y todas sus rutas, incluso salí a tomar café con algunas de sus amigas.

el día que ella tenía que volver escribí mi nombre en un cartelito y me fui conduciendo al aeropuerto. mientras íbamos por la autopista le hablaba de lo bonito que era santiago, de las cosas que haríamos estas semanas, y del regalo que le esperaba en el cuerto de huéspedes, mientras ella desde el asiento del copiloto miraba pasar todas las tiendas de autos hasta quedarse dormida.


(nadie me hizo recordar esta historia)

devuelta

hoy decidí asomar la cabeza para ver que es lo que hay allí fuera.

estaba lloviendo y anduve un rato caminando descalza entre la hierba. no hacía ni frío ni calor, el día no era bonito no feo, lo bastante neutral como lo deberían ser todas la bienvenidas (y despedidas) como un simple "hola, esto es lo que hay" y mejor quitamos en confetti y los globos.

es mejor así.

hace unos días llegué. ahora poco a poco voy llegando a los demás sitios, sitios como este, porque todo es un viaje metido dentro de otro viaje, varias dimensiones, espacios y tiempos.

primero llegué yo y después mi maleta. como si yo y lo acumulado por mí estuviera separado. yo llegué por obra y gracia de mi aglidad corriendo por los aeropuertos y por la fuerza de mi espíritu carga maletas, pero mi equipaje mayor, no llegó, se atrasó, durmió en otro sitio. una parte de mí anduvo dando vueltas en bodegas y en bandas autómaticas, de mano en mano de cargadores de maletas. hasta que al final llegó y fue como un encuentro con lima pasada que se desparramó sobre mi sala como un animal abierto por la panza.

todos sus órganos empacados y yo hurgando entre sus visceras buscando esa parte que me falta.

(ya la encontraré, a lo mejor la cargué en el maletín de mano o algún bolsillo)

mi gato me reconoció. me miró con sus ojitos verdes y se enredó en mis tobillos.me dió un lametazo, me mordió, me araño, me abrazó y otra vez los lametazos. después, como siempre, se fue despacito y me dejó a solas con todo lo demás.


el día que el perú tembló, yo dormía placidamente abrazada seguro a cualquiercosa, soñando con gatos o mariposas, envuelta en una noche quieta y sin sobresaltos, con el cuerpo desparramado como un garabato de cansancio.

y cuando te levantas y aún no has llegado del todo, enciendes la tele y ves todo derrumbado hasta en las voces de los que más quieres, te envuelve una culpa y empiezas a temblar. se te derrumban tus anaqueles de la cordura y el de "seguro nos vemos pronto" porque quién sabe cuándo nos vamos a ver y cómo nos vamos a ver. si de pie o derrumbados, si en calma o en terremoto.

(no existe ninguna certeza)


además de la vida de aquí y de allá, tengo otras vidas más, la de los lunes y la de los domingos, también la vida a solas y la acompañada, la vida externa y la del encierro, la del invierno y la del verano, la vida escotada y la vida llena de costuras, todas las cuelgo en el armario y las escojo con cuidado cada mañana antes de vestirme con ellas.

amanezco desnuda sin saber que vida ponerme hoy y así me la paso todo el día, como un papelito en blanco, sin calendario ni reloj, sin pensar en nada, sin plan ni horario, sin nombre ni casa.

hoy me desperté muy temprano con el sonido que hacía mi gato cuando se lamía la pata izquierda.


extraño a mi gato callejero, los dos a solas sentados en el portal y sin abrazarnos ni nada, solo sentados viendo a lima marchitarse y humedecerse en invierno.

extraño los tejados. todas las cosas que la gente arroja sobre sus cabezas como queriendo limpiar sus vidas, pero echándose todo encima, extraño ese caos que no se ve en las fachadas ni en la ciudad bajita, extraño que sea tan facil trepar hasta lo más alto de todo. en lima me subía al mío, aquí los tejados no me dejan que los suba (ni los vecinos tampoco) podría resbalar por el alquitrán húmedo, caerme entre las ortigas o enredarme en algún pino.

en lima daba un salto, un paso, otro salto, me cogía con los brazos a unos muros y al final me quedaba sentada sobre un tanque de eternit y abajo quedaba todo.






como dice la canción: yo llevo en el alma un camino, destinado a nunca llegar


taluego

en mi casa de aquí no les parece que debería alimentar a un gato callejero con premeditación y alevosía -no es que esté viviendo de mis sobras- cada tarde, tampoco debería sentarme todas las tardes con él cuando ya me canso de escuchar la televisión de fondo y las sobremesas delante, tampoco les parece que debería acariciarlo y dejarlo que trepe a mi regazo cuando es tan solo un gato callejero y ajeno y al fin y al cabo cuándo tú te vayas ¿quién lo va a alimentar?

(los corazones callejeros pasean por los techos y algunos gatos se los comen y se lamen luego en silencio)

me da cierta pena y entonces me empiezo a despedir lentamente de las cosas.

las despedias suceden por estos días ya no como esos golpes de antes, ladrillazos en habitaciones, balas en los aeropuertos, ya no. suceden, más bien, como quien va cerrando poco a poco la llave del aire o del gas (o la abre) y quizás me voy ahogando y siento esa falta de aire en el pecho mientras voy armando las maletas y así sin respirar sigo andando hasta aterrizar en el mismo viento y pasar a otra cosa ya.


(el aire de la libertad me ahoga. a veces, me mata)

y lo peor de todo es que por este lado se dice sin pudor "te voy a extrañar" como quien rompe de una pedrada un vidrio de mi casa, como una navaja de colores en mi corazón lleno de invierno de lima y ya pasó el tiempo de los "echar de menos" que siempre suena así, a algo que se quita y ya no está, como las listas y una cosa menos que querer, que cuidar una cosa menos que ir echando en todas partes.

y en cambio el extrañar te vuelve un ser raro que no se va, un extraño fantasma tuyo que se queda y sigue siendo parte del ruidito de la televisión y participa en la sobremesa, un fantasma que los gatos callejeros olfatean y buscan cuando reposan en ese hueco que se queda hasta que venga alguien y los eche (o los alimente), y así arrancar con palmadas o agua fría al recuerdo que se sienta cada tarde a manosear y masticar pedazos de animales muertos en el portal.



(y se llenan de fantasmas los portales donde descansan los gatos sin dueño, el auto vacío en el tráfico limeño, la inmensidad del mar desde un café donde te atienden mal y te ríes, las carreteras que son avenidas y vias expresas recorridas miles de veces llenas de vacío, se llenas de fantasmas los bares animales de los que me echaron y se sientan los fantasmas en los parques a beber de latitas de confusión flotando en cerveza, se llenan de fantasmas todas la habitaciones y los techos de las casas llenas de otros fantasmas en esta ciudad llena de niebla. ciudad fantasma)




y no me quiero olvidar de unas cosas que se me han aparecido sin que yo las invoque, como fantasmas con quienes a veces tropiezo en mi cuarto y se acuestan conmigo porque siempre están ahí: un disco de dylan, un escrito, una carta, un libro de liniers (ahora autografiado) unos chocolates, algun librito incompleto que quizá me cambie la vida, una película tan bonita que aún no la termino, tantos días y noches que se metieron entre mis cosas... las empaco con cuidado entre mi ropa, para que no se vean, para que no me las arranque algún aduanero, y las conservaré como si fueran llaves hacia otras dimensiones, porque quién sabe las necesite allá cuando las puertas se me cierren en cualquier invierno y solo quiera abrir huecos en las paredes buscando un pedacito de niebla, cruzar el umbral y volverme a encontrar con el gato callejero y hasta con el hombre de la basura que me despierta religiosamente cada mañana y a quien yo he aprendido a odiar con mucho afecto.




(ya me voy, pero ya regreso)

graciaaasss

ya resucité!

porque el domingo me convertí en papel, y eso del empastado y prensado como que duele.

fui a mi presentación y me senté debajo de la mesa, y le soplaba las palabras a mi amiga que estaba más nerviosa que yo: mi amiga se puso hablar sobre una llama que se cruzó en su camino mientras conducía por el centro y después citó una canción de oasis, wonderwall : there are many things that i´d like to say to you but i don´t know how pero lo dijo en castellano y de ahí dijo que la asaltó una duda en la javier prado y ya no sé que más cosas mezcladas...

creo que quizo hacer de su discurso un post, pero le salió maso...

(yo soy la de los posts eh, no confundir)

quería darle las gracias a todos los que estuvieron ahí, fue muy importante su presencia para mí y nos los voy a mencionar porque no quiero olvidarme de nadie, solo quiero darles las gracias mis vecis y a los visitantes de otros barrios también.


yo ya volví a la normalidad...


(ya vengo a seguir madrugando)

mi libro!!!!

este domingo me van a presentar en sociedad y esto va a ser casi casi como el quinceañero que nunca tuve.


al compás de un vals, bajaré la escalera del blog para llegar a la sala del papel.

(ay! espero no tropezar, pero yo bajo igual y a ver que pasa)


yo ya estoy preparando mi atuendo para este evento al que están todos cordialmente invitados.

aquí les dejo la invitación rosadita


ahí nos vemos!!





por ahí han puesto que el libro se llama "séptima tormenta", pero ya saben que no es así, porque yo madrugo, no atormento. debe ser que la persona que me dio este nuevo título, se leyó antes todo mi blog y vio, pues, que yo a veces ando atormentada y lluviosa así que por eso me cambió el nombre. cosas que pasan.







cuartel

el césar, el gonza (que en realidad es pedro y se hace llamar marc salmón) y el pierre (el yujuuuuuu que desapareció), se han armado un cuartel para todos los que se mueren de frío en lima y mi amiga la del pez, me ha pasado la invitación (además de pedirme consejo de cómo desenvolverse en público).





yo se las paso a ustedes: es hoy miércoles a las 830pm en delfus: calle san martín 587, miraflores.





lo que es yo voy a ir con mi frazada al cuartel.








vayan pues!!





hoy

1.

hoy por la mañana levanté el auricular del teléfono y se podía escuchar el ruido del mar.

los vecinos afuera comentaban que el cable de cobre que sostiene a la línea telefónica, había sido robado para venderlo.

imaginaba al ladrón arrancando el cable de cobre (?) desde debajo de la tierra, mutilando las voces que en aquel momento se deslizaban por el cable. las palabras cayeron por las alcantarillas, las conversaciones hechas pedazos flotaban entre las ratas y la mierda, el ladrón tiraba del cable haciendo una herida de silencio sin línea rasgando las frases que no se dijeron.

el auricular era una caracola y los teléfonos muertos nos recordaban que a veces lima puede resultar ser solo un ruido lejando, nadie se escucha, nadie puede hablar, solo el río, solo el mar y alguien nos roba o nos arranca algo (para venderlo).




2.

en esta ciudad todo se mimetiza, la hipocresía limeña, dicen, y es que esta ciudad es hipócrita en todas sus calles que te sonríen en neón, luces y florecitas y luego te traspasa con carreteras de animales atropellados, mendigos y barriadas. lima renace -reza el alcalde- en nuestras pupilas como algo que se sonríe, se enreda, brilla, se pudre, oscurece se pierde en la tierra y luego florece (y el proceso se repite)



hoy muy temprano le dije a mi veci: y pensar que esta ciudad nos ha parido.


la gente toma la forma de lo que aquí pasa, de los que los rodea: hay personas fachadas bonitas de casas totalemente vacías, sin luz ni patio interior, personas gallinazos al lado del río revolotenado en un basural, personas cielo gris limeño de calma y abrazo, personas que son una combi y te atropellan en palabras, personas manifestación con piedras y palos protestando, personas perros vagabundos arrastrándose y personas gatos callejeros ronroneando, personas mañana soleada con jardín recién regado, personas cerros inmensos llenos de casas en donde uno siempre podría habitar, personas niebla que lo va cubriendo todo en silencio.

(hoy fui una estatua cubierta de garúa viendo amanecer en algún parque)



en nuestra sección historias reales de taxi: hoy me llevó un taxista que era fugitivo. yo le invité un chicle y le pagué un sol de menos sin querer. su auto era una discoteca y olía a detergente. él tenía tatuada en la mano dos iniciales y de vez en cuando, mientras manejaba cerraba los ojos y sonreía ligeramente.


(escucho ahora mientras termino de escribir esto, a mi madre que bate crema de leche. desde la cocina llega el ritmo acompasado y armonioso de su batidor de globo. la música bajita y casera de ese batidor lo ha llenado todo de una espuma dulce como una niebla cotidiana, música que quizá no vuelva a escuchar otra vez)

adolescente

hoy día me subí a un taxi y el chofer estaba escuchando un debate sobre fútbol.

yo miraba las lucecitas de neón sobre la neblina gris. iba por la vía expresa viendo como está ahora toda destrozada, el lomo del lima abierto en un tajo, y sus escamas y piel hecha trizas, regadas a los lados iluminadas por luces fosforescentes. se podía ver la espina dorsal de esta ciudad, abierta en una cirugía plástica para mejorar su circulación, y por sus arterias viajaban todos los autos a velocidad, parásitos viviendo a costa del humo de sus pulmones.

- señorita (alaa me dijeron señorita, que bonito) ¿le aburre el debate sobre uribe?
- ¿ah? ¿qué? ¿cómo dice?
- si quiere cambio de radio
- no me molesta, la verdad, pero si quiere…


de pronto, se levantó el monstruo que vive debajo de lima, se puso en dos patas y dijo:


este temaa dedicado especialmente para los piratas


cuando el monstruo dijo za za za no pude más y solté una carcajada.


yo tengo una culebrítica

me reía en el taxi y escuchaba con cuidado esta canción (?) como si sonara por la radio un mensaje escondido entre la letra de la culebrítica.


- que… ¿nunca escuchó la culebrítica?
- nooooo, nuncaaa no sé dónde he estado todo este tiempo.


(en el polo norte, pues, mamita)



lima/perú es así, te baja de la neblina a ritmo de culebrítica.


mueve tu cuerpoooo
mueve tu cuerpoooo




(y ¿ahora qué hago?)

(ya me jodí)


cedro te recuerda; la culebrítica es una droga más, horrible, mal hecha, pateada, te le invitan en un taxi, te quema neuronas, pero tú igual te matas de risa y la escuchas mil veces

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

otra cosita

la verdad es que esta tarde estaba enojada, tan enojada que tan solo con mi humor hubiese podido asfaltar con la brea hirviendo de mi mala leche toda la vía expresa.

yo nunca me enojo así nomás, pero hoy que iba manejando mi corazón se me cruzaron todas la avenidas, puentes y carreteras, me cerraron todas la combis y encima me cobraron peaje para que viaje por una pista llena de baches.

ya con este corazón no llego a ninguna parte.

(por eso tomé taxi con la culebrítica)

pero ya se me va a pasar.

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lo malo de volver a tu cuarto de adolescente es que vuelves a ser adolescente (y en el tocador la crema antiarrugas que me malogra el atrezzo)

tienes sueños de adolescente: vuelas sobre el mar, das besos largos a chicos guapos, subes a lo alto de edificios, te escapas de algo que te persigue…

tu mamá te despierta de esos sueños y te dice “oye, baja a tomar desayuno que se enfría ¿ya?” y tú bajas empijamada y te dicen así “¿te hago un pan con queso fresco?” y tú que abusas del amor materno dices “ya pues”, como si estuvieras manco y pones el canal de dibujos y te comes el pan con queso desde los bordes hasta el centro "extraño a mi gatoo".

y no te importa nada.

otra cosa mala es que te enfrentas a los cuadernos que escribiste en tu adolescencia (yo no fui, fue teté) y primero te da un pudor adolescente en leerte a ti misma, como si desnudaras el pasado con trece años y luego te ríes para acabar desnuda y adolescente partiendote de risa con tanta pavada puesta en papelitos.

(dentro de algunos años sé que me voy a reír de todo esto, hasta de ti)

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bueno, ya se me pasó la melancolía.

ya era hora.

mucho café pasado.

mucho suspiro a la limeña.

mucho pan con palta.



pd. me han invitado a un quinceañero. seguro correrá culebrítica. ya me jodí.




comiendo nubes

1.

hoy día escuché la frase: “yo, la que te trajo al mundo”

cuando me trajeron al mundo me lo dieron servido en un platito.

tomé un cuchillo, lo pelé, lo partí en cuatro como una naranja y lo mastiqué hasta volverlo una masa. escupí las pepas y salí en un periódico declarando en una entrevista (con la boca llena de mundo) “he venido a comerme al mundo”.

luego me recosté a digerir al mundo en una masa en mi estómago, a asimilar el sueño de un infinito de poblaciones.

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lima envejece envuelta en una niebla de telas de arañas grises. yo soy su presa. la araña de esa soledad húmeda viene a devorarme y a veces me pregunto por qué he vuelto (aunque lo sé bien) y la araña me muerde y me envenena en sus mandíbulas que me dicen mientras me mastican “porque siempre tienes que volver”

(volver es el tango del regreso en el tiempo que me marchita la frente)

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2.

hace unos días mi cuerpo fue un lienzo marchito que yacía sobre una camilla de aluminio.

aquella pintura blanca dibujaba líneas que delimitaban las fronteras de mi dolor, las carreteras de mis espasmos.

me retorcía sobre el metal mientras aquel látex denso me enredaba sobre el cuerpo trazos desiguales.

líneas blancas.

el tracto iluminado señalaba el camino de mis entrañas contraídas y tiesas hasta el vacío de mi boca y el desierto en el paladar.

muda y con los ojos cerrados aspiraba la humedad de la habitación que me cortaba por dentro hasta sangrar blanco.



3.

hoy durante el almuerzo pensaba en lo grande que es la mesa de mi comedor

mientras servían el almuerzo, pensaba que en mi mesa era lo suficientemente grande para sostener a seis personas acostadas sobre ella.

suelo medir las cosas usando la medida de personas, a veces mido los días en palabras pronunciadas, las noches en la medida que va dejando el vacío, el tiempo en los días que me quedan y todo lo que no te he dicho y las mañanas en lima tienen la medida de pedacitos de infancia con migas de pan.

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este fin de semana ha llegado esa nube a cubrir aquello denso y espeso que se escondía debajo de mi piel. aunque en el fondo todo esto tiene un sabor dulce. así es también esta ciudad: debajo de la nube todo lo denso que nos empalaga en niebla y un frío que no sé de donde sale. cae una lluvia que no existe y sin embargo nos moja y embarra. nadie en lima mira al cielo, la gente solo vive imaginando estrellas y lluvias ruidosas que acallen el grito del caos de la ciudad

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4.

hasta los postres de esta ciudad son melancólicos: suspiro a la limeña.

y de postre: suspiro a la limeña y café pasado.

(drama total, pero es así)

para sentarme a la mesa con una cucharita y una tacita de café oscuro como la nostalgia del pasado, para suspirar cada vez que extrañe todo eso tan empalagoso que ya pasó.

quisiera que las cartas de postres vendieran una risa limeña invernal de maracuyá o un café presente.

en lima las cremas están siempre volteadas como un truco y las mazamorras son cochinas.

solo los picarones nos salvan.


(ay pucha)
lo primero que me gustó de s. hace un año cuando la vi fue su espontaneidad.

escuché a s. hablar delante de un auditorio de conocidos y desconocidos (como yo). a pesar de que sostenía un papel donde estaba escrito su discurso preparado, su sinceridad y espontaneidad brotaba en cada una de sus palabras como si nos dejara descubrir el camino hacia ella.

s. se mostró diáfana y desnudándose queriendo hacerlo (como solo se desnudan los que aman) delante de nosotros quien la veíamos con nada más que agradecimiento.

a s. sigo conociéndola sin conocerla, y está noche corroboró esa sinceridad en un abrazo, volvieron a mí otra vez diáfanas sus palabras y ella misma fue agua estrellándose y empapando a tantas piedras.

desde hace un tiempo ella respiró profundo, y ya sin crisis exhaló un aire de desenfado y una sinceridad que nos hizo respirar a todos el aire de sus palabras.


(la mariposa voló)





se me acercó p. una chica muy simpática amiga de s. que me asaltó y desarmó en un abrazo y me dijo: “madru! siempre te vi tan solita en el polo norte con tu gato, que pena, pero siempre te leo”. yo le dije “hoy te pongo una foto mía y de mi gato para que llores” sé que no va llorar cuando lea esto cada vez que entra aquí cuando no puede dormir y probablemente se ría con esta foto que sólo pretende agradecerle el abrazo.

que alguien me abrace así sin más, en lima y en invierno es impagable. por eso le pongo esta foto (sí a veces somos solo yo y mi gato y nadie más)


kokorito y yo trabajando en el blog.







p.n.v y o.p. conversaron toda la noche. a p.n.v. le escribí una vez un texto y o.p. tiene un blog.


x. que en realidad es r. también tiene un blog y se quedó hasta el final y yo sin poder dejar de mirar su piercing atravesando toda su oreja.





además sucedió que P.c y g. se emborracharon, me abrazaron como a un teletubbie y por la culpa de P. c.casi me echaron de un bar que me gusta pero al que no volveré porque el dueño me trató mal y yo solo salí a ver que era lo que pasaba con P. c.

recogí la mochila de P.c. de dentro del bar y P.c. pudo irse. yo salí bastante ofendida a los 15 minutos con una fila de inciales amigas que no pondré. mientras caminaba pensé en que no me merezco que los médicos y dueños de bares me traten mal por cosas que escapan a mi control.

cuando me duele algo y cuando estoy sobria parece que es cuando peor me tratan. que alguien me explique, por favor.

(que sepas P.c. le pedí disculpas al guardia de la puerta, al dueño no le pedí nada porque ya me resigné a no volver)





todos esta noche estuvieron borrachos, menos yo, que volví a casa queriendo que el gato del vecino me salude (y lo hizo, aunque tuve que entrar rápido a casa)

regresé como siempre a escribir y a quedarme a solas con esto.

este post es muy críptico, lo sé y perdonen el misterio. yo no soy así, pero como dicen por aquí se dice el milagro pero no el santo.





(estoy muy estresada, pero ya se me va a pasar)



a mí lado, p.n.v. duerme y seguro sueña con camellos.







(y yo no sé que hacer, siento como si me hubiesen echado de todas partes, así es lima a veces, tan ajena y tan vacía con sus insignificantes gotitas de lluvia sucia sobre mí como lo único que tengo)
hoy entre mis cachivaches que acumulo en lima desde mi niñez me encontré con un payasito de trapo que tenía en los pies dos imanes y uno en el pecho.

si ponía al payasito sobre una superficie de metal como mi refrigeradora el payasito se iba revolcando en volteretas hasta llegar al piso enredado con sus piernas pegadas al pecho.

las piernas lo sostenían firme, pero la fuerza del imán en el pecho era lo que hacía que el payaso avanzara.

como pasé la tarde en casa y a solas (cosa que es tan rara como ver estrellas en esta ciudad) me puse a jugar con el payasito y lo descosí para ver los imanes de cerca.

cambié el imán del corazón por uno del pie, pero el payaso seguía moviéndose impulsado por la fuerza de su corazón y las piernas solo lo sostenían en el recorrido dirigido por el corazón.

ese payaso se parece a mí. yo voy cada cierto tiempo cambiando los imanes de todo mi cuerpo pero siempre hay un imán que me mueve aunque no siempre está en el mismo sitio.

(luego llego un niñito a casa y se llevó al payasito)


este viaje a lima tiene la apariencia de la calma antes de la tormenta. estoy muy tranquila y campante a pesar de todo. aún no he bailado perreo ni comido ceviche, tampoco he tomado inca cola, tampoco he llorado porque lima me hace llorar como la cebolla roja (bueno una vez pero porque me dolían las tripas y eso no se cuenta)… solo he paseado por esos sitios que pasean los turistas y no he hecho nada.

a veces estando en noruega extraño cosas pero cuando las tengo delante (como un botellón de inca kola) no les hago mucho caso.

(me gustaría subirme al cerro san cristóbal)

lo que sí echo de menos sin ninguna duda es a mi gato. tanto, que me he buscado un gato igual a él. es de mi vecino, pero vive fuera de su casa. así que a veces yo salgo y le doy comida.

es un gato muy cariñoso y agradecido (no como el fresco de kokorito que igual lo quiero porque cuando yo quiero es así, quiero al peor) come de todo (aprendan), maulla y está cieguito de un ojo.

eso sí, era un poco huraño al principio y me costó ganarme su confianza, pero ahora se acerca y me ronronea. me gustaría meterlo a casa para que me acompañe en la siesta pero a lo mejor me mandan a hacer a mí la siesta a la pista de afuera.

(mejor no)





mi prima es la modelo





comiendo paella





hace días fui a un doctor que tenía las maneras de un nazi. mientras me auscultaba, me hacía sentir más enferma y casi culpable de mi propio dolor.

yo sé que a veces hay dolores que uno se los busca porque quiere, como por ejemplo cuando te enamoras de la persona equivocada y estás ahí penando y maullando como un kokorito abandonado esperando que te tiren sobras al tejado. hasta que te tiran tu corazón sancochado y tú mismo te lo comes.

pero el dolor de las tripas no se lo busca nadie, maldito doctor. me puse a pensar que mejor hubiese ido al veterinario de kokorito que te da palmaditas en la cabeza y te agarra las orejas con cariño.

(mañana me van a meter una aguja, a ver que hay, a lo mejor y sale un sapo)


hoy me han preguntado (no voy a decir quién, pero es vecino): que ¿en lima también eres insomne?

y yo he dicho: claro, pues.

si el insomnio se resolviera cambiando de ubicación geográfica a mí ya se me hubiese curado en el polo norte. a lo mejor japón sería el país de los sueños los insomnes occidentales y ecuador el país de los insomnes orientales (algo así)

(quiero ir a japón)

en lima siempre hablo, todo el tiempo, hablo, hablo y hablo.

pero hoy tenía muchas ganas de hablar, no sé, de decir cosas sin tener que pronunciarlas o explicarlas, por eso me puse a escribir esto.


(y hablando de escribir, al fin voy a tener un libro)

creo que ando del color del cielo de lima.
me voy a comprar unos colores y ya vuelvo.

prensada

me pregunto por qué tenemos (o mejor digo, tengo) esa tendencia a comparar.

el año pasado llegué a lima con el corazón en el equipaje de mano y cuando el aduanero me preguntó "tiene algo que declarar" yo le respondí "sólo amor" (siempre digo eso) presioné el botón, salió una luz verde y una puerta se abrió.

este año que llegué con el corazón en la mano, el aduanero no me dirigió la palabra, me tocó la luz roja de la aduana, me hicieron varios cortes al corazón, me hicieron firmar una declaración donde alegué que la carga de amor era solo para uso personal y no para venderlo o repartirlo, pero igual me sacaron el amor escondido de contrabando, me hicieron pagar el impuesto y me desordenaron el equipaje.

y asi me visto con el corazon trajinado.


(algo me sigue doliendo)




I am legal alien

el año pasado no hacía tanto frío en lima. este año se nos inyecta un suero de neblina y humedad cada mañana y el café viene con nubes.

(extraño las siestas con mi gato)

cuando digo que realmente no hace frío sino solo humedad, parece que nadie me entiende. hay días en mi propia ciudad en mi y en propia familia en donde siento que nadie me entiende. (esto ya parece mi diario adolescente)

seguro que nos pasa a todos, pero lo mejor de mi familia es que se dan cuenta de ello: hoy durante la cena, mi familia y yo vimos en la tele un reclame de television por satélite donde salía un alien acogido en una familia de humanos. el alien se mostraba muy integrado, cálido y queredón con la familia en el sofá y en las reuniones familiares, hasta que llega el momento en que viene su nave a recogerlo pues debe partir y se va el pobre alien apesadumbrado y triste se despide con abrazos y cuando avanza unos pasos hacia la nave se ve que se roba la antena parabólica para ver los canales satélite.

mi prima dijo:

-mira, ahí estás tú.

y el resto de mis parientes secundaron:

- síii es verdad, pobrecita.

todos nos reímos.

(estoy pensando en qué robarme antes de partir.se aceptan sugerencias)



prensada

hoy en la mesa del comedor había un prensa papas nuevo.

es muy dificil encontrar prensa papas en noruega. el mejor prensa papas que tengo en casa son dos tenedores y mi rabia.

los noruegos inventaron el rebanador de queso, no sé quien habrá inventado el prensa papas.

ahí en la mesa de mi comedor, brillante y lleno de agujeritos filudos parecía un instrumento de tortura.

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si metiera mi cerebro en el prensa papas saldrían las tiritas de mis pensamientos humeando vapor envueltos en la humedad de lima.

esos pensamientos son mi puré de cada día. es lo que todo el mundo llama: comerse el coco. pero yo me lo como en puré.

(ay)

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el extrañar a mi gato ha hecho que busque a mi gatos en otros gatos. me encontré con dos gatos negros. uno en el parque kennedy hace unos días que solo me miró fijamente con el amor más profundo e imposible de gato callejero y nunca se acercó aunque yo me mataba llamándolo. hoy me encontré con el gato de mi vecino que es ciego de un ojo y me desarma, vino a mí apenas lo llamé y se enredó entre mis piernas y le di jamonada y después me mordió cuando lo acaricié por el lado de su ojo ciego.

(mi madre dice que debería vacunarme por la mordida del gato y yo pienso que ya para qué si desde hace tiempo vengo paseándome por los tejados y de algo hay que morirse, sino es de amor será de rabia y perdonen las frases infelices, pero es que hoy escuché radio felicidad)






ya ni sé

hoy estaba en un taxi y de pronto me vi en medio de un tiroteo

- agáchese señorita

yo miraba como el policía que corría como una secretaria que pierde el autobus le disparaba a cuatro chicos que huían a la velocidad de una jauría de galgos y se dispersaban por una avenida oscura. uno de ellos disparaba mientras corría.


(agánchense y vuelvánse a agachar, decía una ronda de mi infancia. si una bala me hubiese alcanzado aquella ronda me recibiría en el cielo)

(porque yo al paso que voy -en ayuno y penitencia- me voy a ir al cielo)



nunca me gustó el verbo agachar ni mucho menos el reflexivo agacharse

yo me agacho, tú te agachas nosotros nos agachamos (cuidado con las balas) y agachamos la cabeza (y nos joden) comemos en los agachados agachados...

pero una vez dije agazapada y claro, me miraron como si hubiese dicho una grosería entonces agaché la mirada y me resigné a la palabra.


AGACHAR AGACHARSE AGACHADA

haga chada / hada chaga



cuando escucho balas me quiebro como un huevo. el disparo abre una carrera de adrenalina y en cascada va brotando desde dentro de mí una espuma al galope que lo absorbe todo.

(quizá es el coctél de miedo y sorpresa)

luego del tiroteo (esa sí es una bonita palabra, mejor que balacera que decía mi abuelita) atravesé una calle llenas de prostitutas.


y en aquella espuma que llevaba dentro se quedó absorbida la imagen de un taxi amarillo sucio, las balas de fuego, una calle con prostitutas de día y una moneda de cinco soles (con que le pagué al hombre que me dijo "agáchese señorita")




creo que ya no me gusta el pollo a la brasa porque es muy alegre como una pollada o como el neón de la pollería y no va con el clima ni conmigo misma por estos días.

(debí haber almorzado un pedazo de pan)









en lima es posible sentirse absolutamente solo y lleno de espuma entre nueve millones de semejantes, entre balas, neblina y neón de pollería viajando por el asfalto del centro en un taxi amarillo a las 3 de la tarde y en invierno.

El juego

A verrrr...

A mí no me gustan mucho los juegos encadenados, pero como he sido cordialmente invitada por Basquiat, acepto, además yo siempre acepto cuando me invitan buenamente. (Una vez me invitaron a comer ballena, y acepté... es una larga historia)

Aquí van las reglas...

Reglas del Juego

1.-Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: “El Juego”.



1. (uno) - manías

Nunca me bebo los líquidos hasta el final, siempre dejo un conchito. No soporto la impuntualidad, no me soporto a mí misma cuando por alguna razón justificada, no puedo llegar a la hora. La puntualidad en mí es casi una manía. Si se me pierde algo (tipo un gancho para el pelo, un arete, un cinturón) no paro hasta encontrarlo.

2. (dos) - vestimenta

Hasta los 19 años, mi ropa era sólo: gris, azul marino o negra (ahora visto como payasita multicolor). Nunca me pondría algo con plumas, aunque quizá sí con lentejuelas.

3. (tres) - salud

No sé soportar el dolor descontrolado y de origen desconocido, me pone muy nerviosa y me angustia, sin embargo, del dolor conocido y con origen puedo controlarlo y hasta convertirlo en un post o en un avioncito de papel. Me ponen nerviosa también, las agujas, los doctores y los hospitales. Creo que no los soporto.

4. (cuatro) - mi lado animal

Me gustan los animales (incluídos los insectos). Desde las hormigas hasta los elefantes. Solo les tengo miedo a los bichos si es que veo que me van a atacar. Soy la única en mi familia que gusta de los gatos y Kokorito es mi primer gato (y espero me dure bastante).

5. (cinco) - no me arrepiento de este amor aunque me duela el corazón

Nunca me arrepiento de lo que hago, más me arrepiento de lo que no hago. Pero hay dos cosas de las que sí me arrepiento haber hecho: una de ellas es haber estudiado administración de hoteles (!) (aunque siempre me consuela la idea que gracias a esa carrera viajé bastante y festejé también. salud).


6. (seis) - la comida

Me encanta cocinar y creo que lo hago bastante bien, pero nadie me cree o pocos lo saben porque rara vez puedo cocinar para alguien. (si quieren me contratan) También me gusta comer, si me dan a elegir como regalo entre comer en un buen restaurante o cualquier cosa de valor equivalente o incluso superior, siempre escogeré el restaurante. Suelo probar todo, he comido anguila y también alce. He comido en kioskos y en restaurantes de 5 tenedores y a veces la comida de los primeros es mejor... Me gusta ver programas de cocina...estoy enamorada de un cocinero del canal Gourmet.


7. (siete) - la edad

Los trece años fue una edad que marcó mi vida, y creo que cada trece años me sucede algo que me marca: a los trece años empecé a escribir, me di cuenta de que sufría de insomnio y también luego de un viaje, los viajes se me volvieron una necesidad para calmar una especie de claustrofbia de mi propia vida. Trece años después hice un viaje y otro más donde conocí a mi padre, estuve en un hospital y también me pasaron otras cosas bien grandes que me han dejado marcada. ( A los 39, a lo mejor, me encuentre a mi misma).


8. (ocho) - secretaria

Sé guardar secretos ajenos y míos (tengo bastantes, pero no se notan) como nadie. Si tuviera otra cabeza podría ser de la CIA o la KGB, y estoy segura que nadie se daría cuenta.



Les paso el juego a mis vecis:

maríamalló
la novia
la hope (si es que todavía vive)
el diego
el alfredo
la chori pamela
el hacker fox
a mi gato kokorito


ya

tenemos la niebla metida en los huesos (dice sabina en sus 100 motivos)

el interior de mi panza (no me gusta decir "vientre" porque me suena a frutos que no tengo, y "barriga" es como pensar en la barriga del señor barriga que tampoco tengo felizmente(!) y nunca me acostumbré a la "tripa" española porque eso ya era muy interno y visceral)

decía, que el interior de mi panza es una fiesta infantil con globos y serpentinas, con varios payasos haciéndome el chiste aquel que te hace reír tanto que te duelen varios órganos, hay un mago desapareciendo a mis defensas y unos niños bulleros recorriendo mis tripas reclamando su globo y sorpresa con unos chillidos que me irritan el páncreas....

todo eso porque hoy, por primera vez en mi vida (larga hasta el día de hoy) me sacaron una ecografía.

(el gel da frío pero es rico sentir ese tacto viscoso)

si de algo tengo vocación certera es de voyeur, voyeur de mis propias entrañas y de las ajenas, voyeur de rayos x y hasta voyeur de piel miradas a través lupa.

(recuerdo que cuando mi dentista se modernizó y pude ver el cielo de mi paladar con sus nubes y las palabras que no podía escupir pues se me quedaban entre los dientes fue una revelación que me ayudó a ser más deslenguada y a pensar que uno también lleva cielos dentro)

por eso no he escrito porque me he estado paseando por mis entrañas y eso no es cualquier cosa: es un paseo largo y enredado, piensen que tenemos kilómetros de venas que no hemos recorrido nunca y será por eso que algunos las quieren abrir para empezar un viaje hacia lo desconocido para que circule una carretera roja y nos diga que hay más allá.

(yo nunca, aclaro, soy una turista que respeta el ornato vital de los caminos que piso, así que ni los corto ni los abro, solo me paseo)

y bueno, así...he tenido que hacer muchas cosas, pero todavía no las termino.

escribir se me ha convertido en un ejercicio mental de palabras subidas en una de esas máquinas para caminar que hay en los gimnasios, las palabras van pasando en la banda infinita y se me escapan pero yo sigo avanzando porque hay un reloj que así me lo indica...





otra cosa: hoy iba en el auto vi la niebla sobre una calle que nunca había visitado y me pareció un sueño. qué facil es soñar despierto, me dije, y llené de niebla todos mis secretos para que parezcan sueños (para que duelan menos)

así esparcí la niebla sobre esta mañana y me desperté con esa sensación de melancolía, nostalgia y felicidad (si es que existe) que dejan los sueños agradables, que la piel siente que ya has cumplido lo soñado, pero la cabeza sabe que ya pasó, que el sueño acabó y estás despierto, que tienes un sueño menos y que probablemente no se repetirá...



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que bonita es la palabra ecografía, aunque la usen para mirarnos las tripas...me suena a la grafía del eco, al dibujo de una palabra pronunciada perdiéndose en dentro de nuestras entrañas y quedándose ahí grabada... la grafía del eco de un gemido dibujado en la pared de una habitación de hotel, del eco del llanto de un recién nacido, o el dibujo del eco de las respiraciones que nos quedan cuando agonizamos...
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(quería escribir sobre algo que me persigue desde hace semanas, pero hoy que le doy la cara con el papel en blanco desapareció a esconderse en el olvido de mi memoria....es algo parecido como lo que me está pasando: sé que desde hace un tiempo algo me duele, pero no sé qué es, quizás es porque he perdido algo o voy acumulando mucho, no sé... creo que mi dolor está metido en una cajita de sopresas)






hablando de sorpresas, ya viene una... si adivinan, me desnudaré las entrañas (más de lo acostumbrado) en este blog...