tengo miedo del encuentro, con el pasado que vuelve, a enfrentarse con mi vida;
tengo miedo de las noches, que pobladas de recuerdos, encadenen mi soñar
todos soñamos con volver, pero el volver es la huída y en verdad lo que se sueña es escapar y huir y no volver, pues el volver en realidad no existe, no existe la posibilidad de volver a lo que se dejó porque el tiempo lo ha cambiado todo.
porque si yo volviese a cualquier parte de la que alguna vez me fui, estaría simplemente huyendo.
y ya no sería lo mismo volver hoy lima, pues la ciudad a la que yo quiero volver ya no sería la misma, ya no estaría vacía, ni yo estaría desatada.
lima ya no estaría húmeda y oxidada como la dejé esa vez en invierno, sino que ahora estaría más pesada por los días, pisoteada tantas veces por la luna, con estelas de los pasos del sol sobre el arenal.
habría crecido la ciudad, más ancha en algunas partes, más estrecha en otras como crecen las adolescentes, en esa edad en que se tiene el talento breve de olvidar.
ya no volvería a la lima aparcada de entonces sino a una lima que se mueve como la marea, llena de lucecitas y de distintos olores que llegan con el tiempo y sus cambios.
ya no volvería al mar sucio con sus babas marrones sino a la visión de un mar verdoso que brilla en las pupilas, al abismo iluminado y de colores y el puente del suicida puede que sea ahora el paseo de los enamorados.
y la gente que me miraría, que me rozaría, habría dejado ahora colgados en sus armarios sus suéteres de las mangas, como si se quitaran un cuerpo y lo dejaran colgado y ahora nos rozaríamos la piel en las calles estrechas, llevando la ropa ligera, mostrando piernas y brazos como si fuésemos todos salvajes vestidos o quizá en el camino de desvestirnos porque queremos ser salvajes.
ya no sería lo mismo volver, te digo, porque un hálito caliente nos envolvería, y ya no sabríamos ahora si el aliento es nuestro, o de la ciudad, o de la tierra que hierve bajo nuestros pies, esa tierra llena de muertos y su monstruo vivo que nos traga.
seríamos ahora menos grises y menos graves, menos dramáticos en las despedidas y quizás hasta más descarados por culpa de ese verano inventado a puertas, un verano que solo existe en nuestras cabezas, como las estaciones en lima que son solo variaciones de lo tibio, donde nada esta marcado sino más bien todo está mezclado.
y así como las estaciones, el verano inventado de lima se puede parecer mucho a un otoño cálido en amsterdam que ya pasó y ahora solo existe en nuestras cabezas, como el "volver".
(y nunca me pidas que vuelva, porque es facil y porque puede que yo no lo entienda, porque el volver, para mí, se ha convertido en cualquier otra cosa. pídeme que escape, que huya, que cambie, que salga, que deje y quizá que empiece otra vez, pero no que vuelva)
y cuando ve el video donde sale john y yoko, ella siempre dice "que le vio el john a la china yoko?"
mi tía es más guapa que yoko y tiene también los ojos achinados, y seguro que cuando ella tenía la edad de yoko en el video caminando de la mano con john, seguro que era aún más guapa
yo no sé porque john se hizo una canción como esa woman, que a mi me resulta una baladita sosa.
pero bueno.
(yo también creo que estoy enamorada de john, pero más que de él, de la música que hizo antes de yoko, porque a mí no me importa mucho si yoko ono es guapa o no)
hay a quien le robaron abril, pero a mí lo que me falta es octubre ----dice una canción.
(la canción de ahí se llama octubre 8. un octubre 8 que fue domingo yo salí por la mañana a hacer una llamada de emergencia porque tenía una herida y en eso vi que a lo lejos estabas tú, en una esquina muriéndote)
a lo mejor si un día tuviese a sabina delante, le preguntaría si ya sabe quién le robo el mes de abril y cómo fue que se lo robaron.
lo que es a mí, ya me han robado varios meses y me estoy quedando sin calendarios.
pero siempre el diciembre me lo quito yo de encima. con una gillette recorto el calendario y diciembre sangra y hace un manchón sobre mis días ya vividos, noviembre se vuelve borroso, y enero del año que viene parece contagiarse del virus del año pasado.






