piano

una vez en un bar muy oscuro, guiada por un impulso que nació muy fuerte desde alguna parte escondida entre mis visceras mojadas de alcohol, me puse de pie y a paso muy seguro, atravesé todo el salón lleno de gente hasta llegar al piano.

me quedé de pie frente al piano, contemplándolo como se contemplan a las personas más queridas en el momento del reencuentro. luego de ese instante, me senté al piano y recorrí con la mirada todas sus teclas sucias, los intersticios de cada nota de melodía no parida llenos de mugre y humedad. al principio, solo unos pocos -los que estaban cerca del piano- se dieron cuenta de que yo estaba ahí, mirando las teclas y con las manos sobre los muslos, esperando ejecutar alguna pieza.

esos pocos empezaron el silencio que de pronto se expandió por todo ese bar oscuro, húmedo y subterráneo donde no había música, solo copas que se chocaban, voces en distintos tonos, pasos de mozos que iban y venían y de vez en cuando, estallidos de portazos de la gente que de allí entraba y salía.

cuando todo el bar se quedó en silencio, cuando todos me miraban de la misma forma como yo miraba al piano, esperando que algo saliera de él, levante la mano derecha y con el dedo índice presioné mil veces una tecla negra el do sostenido de la segunda cuarta.

lo presionaba como tocándole el hombro al piano, como queriendo llamar su atención cuando las notas me daban la espalda. tocaba el timbre de la melodía, llamaba a su puerta y esparaba a que saliera.

nada.

la gente escuchó en silencio a mi llamado, hasta que dejé la tecla quieta y el bar estalló en caracjadas y aplausos. me levanté del piano y volví a mi mesa, seguí bebiendo y pensando en la melodía y su puerta cerrada, en el piano de espaldas a mí y en mi dedo índice insistiendo en sostenido.

nunca más volví a ese bar. nunca más he vuelto a sentarme a un piano delante de otras personas.





2.

creo que este blog, es como el piano de ese bar: yo estoy siempre contemplando el teclado, sentada frente a él mientras hay gente que entra y sale, cosas que se rompen y se chocan, yo sigo en silencio con una melodía dentro, con la certeza de las palabras retumbando dentro, con la partitura de mis letras tatuadas en tinta negra por el revés de mis vísceras, con la melodía del texto que vibra en mis cuerdas vocales y que espera salir en un galope que todo lo remece.

(silencio)

vengo a escribir y me quedo solo con esto:


§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


(y estoy allegro ma non troppo)


una tecla negra, yo tocándole el hombro a las palabras que me dan la espalda, llamando a la puerta del texto que llevo dentro y que nunca me abre, que no me deja entrar y me quedo en silencio.


(insisto: appassionato)


§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§


(un puñado de sinfonías no dichas que me dejan en adagio. un gemido triste me vibra grave, y ahogado y luego llega el silencio )




(me alejo del teclado y no vuelvo)





3.


hace no mucho tenía un librito negro que en la tapa decía "cielo".

casi nunca lo abría, solo a veces, en días en que sentía que el cielo me quedaba lejos.

era un librito en blanco y negro que te dibujaba el cielo, sí, pero antes te pasaba por la pena del purgatorio y por el más ardiente de los infiernos.

ese librito lo dejé en lima, enterrado frente al mar, ese librito mío no sé por qué se lo confié a la arena si es tan poco firme, porque lo dejé al lado del mar tan inmenso. no sé. quizá es porque confié en todo lo inmenso y volátil, y enterré al cielo con mis propias manos, esperando que alguna vez la arena y el mar me lo traigan de vuelta.

las olas van y vienen, la arena de los relojes galopa y no he vuelto a ver a ese librito.

(desde entonces vivo sin cielo)


4.

hoy almorcé fuera y frente a los platos me estaba despintando.

se me caían los colores en la sopa, se me teñía la ensalada y la pasta.

escuchaba noticias que me dejaban como un diario en blanco y negro.

vi que en la servilleta se había quedado una mancha de colores. los labios se me habían quedado pálidos y en silencio.

afuera llovía y me volví un borrón de colores opacos que dejaban una estela multicolor, un arcoiris gastado y raído se acostaba detrás de mis pasos en el pavimiento.


5.

sin cielo y sin sinfonía.

descolorida.

he tenido pesadillas

(...)

quería escribir una sinfonía porque las notas las tengo, pero bueno.

pensé en hacer un dibujo y empuño los lápices de colores.

el día me ha dado la espalda y yo he insistido con mi dedo índice.

sin color sin palabritas sin cielo y sin sinfonía.

así me he quedado.

y todo vuelve a ese punto de siempre, como siempre: esto es lo que hay.

universo

1.

hace un par de días que no me muevo, que permanezco en el mismo sitio, sin gesto y sin palabra pronunciada.

me pregunto cómo será estar muerto.

supongo que es así como mis dos días muertos: tú no te mueves pero hay cosas que se mueven y pasan por delante de tus pupilas abiertas, se reflejan ahí, algo se mueve ante tus ojos, tú también, pero no te mueves, sino que te vas pudriendo, se te va abriendo el corazón y llora un liquido azul, las tripas se retuercen, los huesos se desgastan sin que tu te muevas, todo se mueve hasta hacerte polvo.

polvo que después moverá en el viento.

(todo se está moviendo)



2.

esta mañana observaba a través de un pedazo de ventan cómo se presentaba ante mí el nuevo día: una boca abierta, húmeda, una boca oscura que respiraba desde la profundidad de su vientre de nubes amontonadas, de colores enredados en la luz que chorreaba mojada entre las cosas, el día respiraba con dificultad, ahogándose poco a poco en tormenta, exhalando bocanadas de aire, vomitando hojas secas.

llovía.

las babas del día resbalaban sobre la ventana, se acumulaban en las comisuras de mis cosas, en la quietud mía esparcida sobre la cama.

el día que agonizaba abría la boca para tragarme en una mordida desesperada antes de que anochezca, como un bocado de quietud oscura, pensamientos cubiertos hasta los ojos con una manta pesada.

gotas de sudor dibujando líneas sobre la piel y yo seguía sin moverme, pero moviéndome.

adormecida.


3.

el universo sigue expándiedose, dice la revista que me llega todos los jueves.

hoy he recibido la número 14, la he abierto y el universo se ha seguido expandiendo. he salido del encierro con los labios secos, la mirada pedida, con el hambre como una excusa para llegar a la cocina, estirarme y tocarle el lomo a la rabia con la que amanezco y me la guardo (sin que nadie me vea) en el bolsillo de la bata porque ya no me cabe en el armario.

la rabia de un muerto.



4.

me he servido café, dos huevos una tostada y he partido un melocotón de la estación: peludo, anaranjado, carnoso, por dentro una semilla arrugada y dentro una almendra y dentro de la almendra un árbol que no ha nacido.

el sol se ha puesto tan bajo que se ha acostado en mi mesa, junto al desorden de papeles, vasos, se ha tumbado anaranjado junto al sueño de mi gato y se ha muerto entre sus pelos.

la noche ha llegado. yo he desayunado a las siete de la tarde, la rabia se me caía del bolsillo y el universo seguía expándiendose.


5.

será por eso que a veces me cuesta tanto salir de la cama y lanzarme allá afuera, porque el universo se expande y yo con él, todo se me estira y la distancia se agranda.

duele.


6.

el universo, leía, está en la adolescencia.

edad difícil, kokorito, tú y yo lo sabemos, la adolescencia y encima en expansión, gato, piensa, y él comía los restos de yema de mi plato de mis dedos.

le están creciendo las piernas al universo que padece dolores de crecimiento, le está cambiando la voz en alguna cuerda vocal que vibra en un quasar, le está saliendo barba por alguna galaxia, se está enamorando el universo, con todos sus planetas a cuestas, sus hormonas explotan y revolotean como las mariposas monarca ue migran y sus efectos y la destrucción.

y el grueso de la población que no sabe que ahora mismo el universo se sigue expandiendo.

el universo tiene la culpa de que yo no me mueva, no voy a su ritmo adolescente, que se expande y revolotea, que llueve y respira. yo me hago un ovillo y a veces envejezco ante el cielo ya tan gastado, ante la lluvia tan manoseada, ante el día a día bocas que se abren y cierra, anochece en una garganta, y así un día tras otro, envejezco de a poquitos.


y el universo se sigue expandiendo.



(duele)



todo se sigue moviendo.
hace un año y poco más mi vida era igual a la de ahora pero no lo mismo.

hace un año me trajeron a mi gato.

cuando llegó a la casa no quiso saber de nada y pasó días debajo de un mueble.

un día salió y me miró como diciéndome: bueno, está bien.

y ahí empezó todo.

comía de mi mano y dormía conmigo todas las siestas.

poco a poco se convirtió en el dueño de casa.




















hace un año escribía este blog sin gato, que es igual pero no es lo mismo.


hace un año no quise tener fiesta de cumpleaños. me metí debajo de un mueble por varios meses hasta que salí un día después de meses y dije: bueno, está bien.
y ahí empezó todo.

empecé a comer y a dormir las siestas.

poco a poco volví a ser dueña de mi vida.


(regresé)











yo no sé que es lo que pasa cuando uno cumple años.

me miré en el espejo esta tarde y he tratado de ver si es que tengo alguna señal, pero no hay nada.

también he mirado a las cosas, y a mi gato y todo está igual muy en calma.





(será la calma antes del temblor)


(?)








1. saludos de cumpleaños.-

hay saludos que te deshacen en dos líneas:

pensé mucho en tu cumpleaños, pensé en cómo te saludaría y qué cosas te diría. a veces uno puede ser muy ingenuo. ahora sé que después de algunas experiencias solo queda la reminiscencia de lo que se hizo, alguna que otra carta, un libro mal escrito y luego el olvido.


hay saludos de sonrisa en una línea, una voz que te parte desde lejos, una llamada en medio de la fiesta, una conversación en una cama que parece un regalo, una mueca y las vocecitas dejadas en esta ventanita.

(gracias a todos)


luego cerré el mail y empecé una fiesta.








2. fiesta.-


ayer kokorito y yo dimos una fiesta. los dos íbamos vestidos de negro.


(aunque el huyó cuando el volumen de la música le erizaba los pelos)





hubo piñata (de ratonaza) globo, serpentinas y un payaso muy ameno que se fue temprano.


en la mitad de la fiesta nos quedamos a oscuras porque se quemó un plomo.


yo no sabía donde estaba la cajita esa donde están los plomos, ni siquiera sabía que tenía una, tampoco tenía linterna, así que tomé una de las velitas del pastel y salí en busca de la cajita.


resulta que hay plomos de 10 y de 20 amperios, se había quemado uno de 20 y solo había respuestos de 10


dos de 10 no reemplazaban a uno de 20.








yo me decía que a veces se nos queman los plomos de los años y no hay año que reemplace al otro para que se nos ilumine la habitación.





y también hay años a oscuras, plomos quemados, y no hay repuesto, hay que cambiar todos los cables y hasta cambiar de casa.











fue un rato muy bonito de la fiesta: en penumbra, no nos veíamos las caras, no había música, solo voces en los filos de la mesa, solo risas que se chocaban a oscuras.

luego bajó el casero y volvió la luz.







(pasó la fiesta)








(...)








H








(casa revuelta)










3. saca el sake



quedamos una amiga japonesa, yo y un six pack de sake.


(en japón lo venden en tetra brick y con cañita)


ella me habló de los cada 7 años


yo sorbía de la cañita mientras pensaba: mis años 7 caída de dientes, mis 14 descubrimiento del mundo, mis 21 de la ruptura del templo y del mapa del tesoro (antes yo era como indiana jones, pero ya he perdido la costumbre) y los años que vienen qué serán.


lo sabré dentro de 7 años.


no existe el destino, me decía y que saque más sake, solo existe lo inevitable y escuché una voz desde lejos diciéndome lo mismo al oído: lo inevitable.


(tú en el dentista y yo con un dolor de muelas)


inevitable como el encuentro y la partida. como la escala en amsterdam y como lo que nunca se termina o como el libro que madruga sobre tu estante en lima.


el sake saca todo.


(y es buenazo!)



















kokorito volvió a las 5am y se tiró a dormir, a mí ya se me había acabado la fiesta. nos hicimos esta foto.

ya veremos que pasa en siete años.






(!)

conciencia

cuando estuve en lima (y creo que todavía no vuelvo) me regalaron un gato de felpa.

un día estaba yo muy contenta en una fiesta, sentada en una alfombra en una casa oscura y con perrazo, regalándole mi brazalate al anfitrión y haciendo dibujitos con pedacitos de etiquetas de cerveza con los demás invitados, hasta que de pronto me dijeron:



nos vamos y ya!


(así sonaba en la primaria el timbre del recreo cuando yo estaba a punto de campeonar en pasada con palmada en los yaxes)



ay pucha!



yo como soy obendiente, me puse de pie y me fui, pero la verdad era que yo no me quería ir.


cuando salí de la fiesta de la alfombra, dije: todo bien, ah, pero yo no me quería ir pero para llevar la fiesta -que se acabó- en paz he dejado la fiesta, pero que sepan pues, que yo no vivo aquí y en el polo norte no hay fiestas con alfombras, y si las hay son alfombras de oso polar que da pena sentarse y hacer dibujitos con etiquetas de cerveza sobre la cabeza del animal muerto.



(me enojé... ¿se nota?)


entonces ese gato de felpa llegó al día siguiente como disculpa nunca pronunciada, como una palabra de felpa que no salió -perdón, pues, madru- a que me hayan sacado de esa fiestita de la alfombra como cuando una vez me sacaron del dragón a muy tempranas horas porque ya el resto se dormía y tuvimos que bajar de la tarima a donde recién habíamos trepado a atrévete te te a bailar ahí trepada y eso cuesta.


(me la siguen debiendo)







al gato le puse conciencia.


dormí con él todas las noches desde que me lo regalaron y con él consultaba las decisiones más importantes.


(que no se entere kokorito)



dime, conciencia:


¿miento o no miento?

¿hablo o no hablo?

¿pienso o no pienso?

¿bebo o no bebo?

should i stay or should i go now?

conciencia me cantaba:


if you go there will be trouble and if you stay there will be double




hubo trouble

(casi double)

i never stay

y que voy a hacer




it´s always tease tease tease



ya que!



sigo durmiendo con él porque es preciso para que mis pensamientos descansen. es una consciencia blandita, además de ser una consciencia negra y que me mira con gesto de "te conozco bacalao my evil twin" y bueno mi consciencia regalada y es anti estrés y díganme, ¿dónde van a encontrar una consciencia anti estrés en esta vida?

(en casas&ideas del jockey)




hoy por la mañana conciencia me dijo:



"se conciente pe´varón. anda a clase y no te hagas oe"


(hoy me quedé en cama hasta las tres de la tarde mirando como se mojaban las nubes y se rompía el cielo en un estallido de tormenta)


mi conciencia es made in perú y por eso habla a veces así como un cobrador de combi:



"amiga, mira ve , madru..."

"arranca arranca que te madrugan pe"

"no te hagas la gil"

"mucho floro ah mamita, las cosas son como son y uno es como es. acéctalo"


y sí, tiene razón.

conciencia, como es cobrador de combi que se conoce todas mis rutas de lima, escucha salsa a todo volumen, me saca a bailar "ven baila pe´ madru y no me preguntes tanto" y esta mañana se mandó a cantar:





pero me grita la conciencia: parece pero no es, eso pasa con frecuencia.


O


yo lo único que sé es que tengo una conciencia de felpa.... y el corazón... ya no sé.



me dice el corazón: que no se puede querer con inteligencia


Y





(ay corazón)

Y creo que lo he perdido, se me ha caído, o lo debo de haber olvidado en alguna parte, regalado en algún libro, a lo mejor lo dejé debajo de alguna cama, o detrás de un cuadro imaginado, quizá en el ascensor del edificio verde o entre la penumbra de las mañanas, debajo de una mesita de café frente al mar, o en el fondo de algún trago de 15 soles, quien sabe en el aeropuerto en la escala de amsterdam que me lo arranca, o puede que me lo haya enviado por correo para viajar sin corazón tictac bomba que sino me detienen en la aduana, pero aún no me lo devuelven.

(ya no me acuerdo del corazón)

que me lo devuelvan (devuelvan carajo) o que alguien me regale uno (ya se viene mi cumpleaños) no importa si imbécil y de terciopelo, o de felpa, o de plástico, necesito un corazón para dormir a él abrazado, corazón y consciencia y así que la fiesta se complete.


.:retrato de mi conciencia:.


pero me grita la conciencia: habla, ¿vas?



(ay)

(pucha)

(...)

ayer fue un día bonito, después de todo además ya era casi fin de semana y esa tensión de los inicios y de los primeros días desapareció.



(ya hablé, ya expuse y dije cualquier cosa como siempre y parecía que hablaba en serio, confiada, serena y con la mirada bien puesta, así es como cerré un capítulo, ya sabes, y duele un poquito cuando son las tres de la mañana, pero que más da, ya se acabó. hay que salir del agua y seguir caminando)



a mí nadie me cree que soy de verdad, pero la verdad es que de verdad soy de verdad. sí. pago impuestos, tengo DNI y que lo diga el sistema, sino, que cada año me pide una foto carnet y es el único que sabe de mi metamorfosis, y sin embargo existe gente que parece de mentira y cada día me topo con más con gente de ese tipo y me dan ganas de preguntarles :





¿en verdad eres así?







les jalaría la corbatita o el pelo, les daría un empujóncito y les diría que por favor me repitan las frases para ver si así descubro el hardisc programado que llevan dentro.



les pasaría los dedos por los labios a ver si se despintan.



que miedo.



así una vez me enamoré de un robot, pero eso no volverá a pasar.











ayer fue un día bonito como ya lo dije, pero difícil, hasta me tembló la voz, un poco las manos, pero ya pasó y nadie lo notó.







toda la semana he ido a la universidad, como estudiandte aplicada oh sí, además pasan lista, la asistencia es obligatoria y bueno lo único malo es tener que levantarse temprano, porque el curso que estoy tomando está bonito.



hoy nos pusieron en un salón que tenía el techo de cristal, es en serio, son cosas del welfare escandinavo, a mí no me pregunten, pero que bien resultó la clase de hoy, me la pasé mirando el cielo y de vez en cuando la lluvia que nos revolvía todos los conceptos.



(el cielo estaba despejado por ratos y luego oscurecía y venía la lluvia. pensé en escribir sobre eso en los márgenes de mi libro de análisis cualitativo, pero el cielo ya debe estar cansado de que siempre lo estén escribiendo, pobre)







me regalaron flores