este domingo me van a presentar en sociedad y esto va a ser casi casi como el quinceañero que nunca tuve.
al compás de un vals, bajaré la escalera del blog para llegar a la sala del papel.
(ay! espero no tropezar, pero yo bajo igual y a ver que pasa)
yo ya estoy preparando mi atuendo para este evento al que están todos cordialmente invitados.
aquí les dejo la invitación rosadita
ahí nos vemos!!
por ahí han puesto que el libro se llama "séptima tormenta", pero ya saben que no es así, porque yo madrugo, no atormento. debe ser que la persona que me dio este nuevo título, se leyó antes todo mi blog y vio, pues, que yo a veces ando atormentada y lluviosa así que por eso me cambió el nombre. cosas que pasan.
el césar, el gonza (que en realidad es pedro y se hace llamar marc salmón) y el pierre (el yujuuuuuu que desapareció), se han armado un cuartel para todos los que se mueren de frío en lima y mi amiga la del pez, me ha pasado la invitación (además de pedirme consejo de cómo desenvolverse en público).
yo se las paso a ustedes: es hoy miércoles a las 830pm en delfus: calle san martín 587, miraflores.
hoy por la mañana levanté el auricular del teléfono y se podía escuchar el ruido del mar.
los vecinos afuera comentaban que el cable de cobre que sostiene a la línea telefónica, había sido robado para venderlo.
imaginaba al ladrón arrancando el cable de cobre (?) desde debajo de la tierra, mutilando las voces que en aquel momento se deslizaban por el cable. las palabras cayeron por las alcantarillas, las conversaciones hechas pedazos flotaban entre las ratas y la mierda, el ladrón tiraba del cable haciendo una herida de silencio sin línea rasgando las frases que no se dijeron.
el auricular era una caracola y los teléfonos muertos nos recordaban que a veces lima puede resultar ser solo un ruido lejando, nadie se escucha, nadie puede hablar, solo el río, solo el mar y alguien nos roba o nos arranca algo (para venderlo).
2.
en esta ciudad todo se mimetiza, la hipocresía limeña, dicen, y es que esta ciudad es hipócrita en todas sus calles que te sonríen en neón, luces y florecitas y luego te traspasa con carreteras de animales atropellados, mendigos y barriadas. lima renace -reza el alcalde- en nuestras pupilas como algo que se sonríe, se enreda, brilla, se pudre, oscurece se pierde en la tierra y luego florece (y el proceso se repite)
hoy muy temprano le dije a mi veci: y pensar que esta ciudad nos ha parido.
la gente toma la forma de lo que aquí pasa, de los que los rodea: hay personas fachadas bonitas de casas totalemente vacías, sin luz ni patio interior, personas gallinazos al lado del río revolotenado en un basural, personas cielo gris limeño de calma y abrazo, personas que son una combi y te atropellan en palabras, personas manifestación con piedras y palos protestando, personas perros vagabundos arrastrándose y personas gatos callejeros ronroneando, personas mañana soleada con jardín recién regado, personas cerros inmensos llenos de casas en donde uno siempre podría habitar, personas niebla que lo va cubriendo todo en silencio.
(hoy fui una estatua cubierta de garúa viendo amanecer en algún parque)
en nuestra sección historias reales de taxi: hoy me llevó un taxista que era fugitivo. yo le invité un chicle y le pagué un sol de menos sin querer. su auto era una discoteca y olía a detergente. él tenía tatuada en la mano dos iniciales y de vez en cuando, mientras manejaba cerraba los ojos y sonreía ligeramente.
(escucho ahora mientras termino de escribir esto, a mi madre que bate crema de leche. desde la cocina llega el ritmo acompasado y armonioso de su batidor de globo. la música bajita y casera de ese batidor lo ha llenado todo de una espuma dulce como una niebla cotidiana, música que quizá no vuelva a escuchar otra vez)
hoy día me subí a un taxi y el chofer estaba escuchando un debate sobre fútbol.
yo miraba las lucecitas de neón sobre la neblina gris. iba por la vía expresa viendo como está ahora toda destrozada, el lomo del lima abierto en un tajo, y sus escamas y piel hecha trizas, regadas a los lados iluminadas por luces fosforescentes. se podía ver la espina dorsal de esta ciudad, abierta en una cirugía plástica para mejorar su circulación, y por sus arterias viajaban todos los autos a velocidad, parásitos viviendo a costa del humo de sus pulmones.
- señorita (alaa me dijeron señorita, que bonito) ¿le aburre el debate sobre uribe? - ¿ah? ¿qué? ¿cómo dice? - si quiere cambio de radio - no me molesta, la verdad, pero si quiere…
de pronto, se levantó el monstruo que vive debajo de lima, se puso en dos patas y dijo:
este temaa dedicado especialmente para los piratas
cuando el monstruo dijo za za zano pude más y solté una carcajada.
yo tengo una culebrítica
me reía en el taxi y escuchaba con cuidado esta canción (?) como si sonara por la radio un mensaje escondido entre la letra de la culebrítica.
- que… ¿nunca escuchó la culebrítica? - nooooo, nuncaaa no sé dónde he estado todo este tiempo.
(en el polo norte, pues, mamita)
lima/perú es así, te baja de la neblina a ritmo de culebrítica.
mueve tu cuerpoooo
mueve tu cuerpoooo
(y ¿ahora qué hago?)
(ya me jodí)
cedro te recuerda; la culebrítica es una droga más, horrible, mal hecha, pateada, te le invitan en un taxi, te quema neuronas, pero tú igual te matas de risa y la escuchas mil veces
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
otra cosita
la verdad es que esta tarde estaba enojada, tan enojada que tan solo con mi humor hubiese podido asfaltar con la brea hirviendo de mi mala leche toda la vía expresa.
yo nunca me enojo así nomás, pero hoy que iba manejando mi corazón se me cruzaron todas la avenidas, puentes y carreteras, me cerraron todas la combis y encima me cobraron peaje para que viaje por una pista llena de baches.
lo malo de volver a tu cuarto de adolescente es que vuelves a ser adolescente (y en el tocador la crema antiarrugas que me malogra el atrezzo)
tienes sueños de adolescente: vuelas sobre el mar, das besos largos a chicos guapos, subes a lo alto de edificios, te escapas de algo que te persigue…
tu mamá te despierta de esos sueños y te dice “oye, baja a tomar desayuno que se enfría ¿ya?” y tú bajas empijamada y te dicen así “¿te hago un pan con queso fresco?” y tú que abusas del amor materno dices “ya pues”, como si estuvieras manco y pones el canal de dibujos y te comes el pan con queso desde los bordes hasta el centro "extraño a mi gatoo".
y no te importa nada.
otra cosa mala es que te enfrentas a los cuadernos que escribiste en tu adolescencia (yo no fui, fue teté) y primero te da un pudor adolescente en leerte a ti misma, como si desnudaras el pasado con trece años y luego te ríes para acabar desnuda y adolescente partiendote de risa con tanta pavada puesta en papelitos.
(dentro de algunos años sé que me voy a reír de todo esto, hasta de ti)
hoy día escuché la frase: “yo, la que te trajo al mundo”
cuando me trajeron al mundo me lo dieron servido en un platito.
tomé un cuchillo, lo pelé, lo partí en cuatro como una naranja y lo mastiqué hasta volverlo una masa. escupí las pepas y salí en un periódico declarando en una entrevista (con la boca llena de mundo) “he venido a comerme al mundo”.
luego me recosté a digerir al mundo en una masa en mi estómago, a asimilar el sueño de un infinito de poblaciones.
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lima envejece envuelta en una niebla de telas de arañas grises. yo soy su presa. la araña de esa soledad húmeda viene a devorarme y a veces me pregunto por qué he vuelto (aunque lo sé bien) y la araña me muerde y me envenena en sus mandíbulas que me dicen mientras me mastican “porque siempre tienes que volver”
(volver es el tango del regreso en el tiempo que me marchita la frente)
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2.
hace unos días mi cuerpo fue un lienzo marchito que yacía sobre una camilla de aluminio.
aquella pintura blanca dibujaba líneas que delimitaban las fronteras de mi dolor, las carreteras de mis espasmos.
me retorcía sobre el metal mientras aquel látex denso me enredaba sobre el cuerpo trazos desiguales.
líneas blancas.
el tracto iluminado señalaba el camino de mis entrañas contraídas y tiesas hasta el vacío de mi boca y el desierto en el paladar.
muda y con los ojos cerrados aspiraba la humedad de la habitación que me cortaba por dentro hasta sangrar blanco.
3.
hoy durante el almuerzo pensaba en lo grande que es la mesa de mi comedor
mientras servían el almuerzo, pensaba que en mi mesa era lo suficientemente grande para sostener a seis personas acostadas sobre ella.
suelo medir las cosas usando la medida de personas, a veces mido los días en palabras pronunciadas, las noches en la medida que va dejando el vacío, el tiempo en los días que me quedan y todo lo que no te he dicho y las mañanas en lima tienen la medida de pedacitos de infancia con migas de pan.
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este fin de semana ha llegado esa nube a cubrir aquello denso y espeso que se escondía debajo de mi piel. aunque en el fondo todo esto tiene un sabor dulce. así es también esta ciudad: debajo de la nube todo lo denso que nos empalaga en niebla y un frío que no sé de donde sale. cae una lluvia que no existe y sin embargo nos moja y embarra. nadie en lima mira al cielo, la gente solo vive imaginando estrellas y lluvias ruidosas que acallen el grito del caos de la ciudad
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4.
hasta los postres de esta ciudad son melancólicos: suspiro a la limeña.
y de postre: suspiro a la limeña y café pasado.
(drama total, pero es así)
para sentarme a la mesa con una cucharita y una tacita de café oscuro como la nostalgia del pasado, para suspirar cada vez que extrañe todo eso tan empalagoso que ya pasó.
quisiera que las cartas de postres vendieran una risa limeña invernal de maracuyá o un café presente.
en lima las cremas están siempre volteadas como un truco y las mazamorras son cochinas.
solo los picarones nos salvan.
(ay pucha)
lo primero que me gustó de s. hace un año cuando la vi fue su espontaneidad.
escuché a s. hablar delante de un auditorio de conocidos y desconocidos (como yo). a pesar de que sostenía un papel donde estaba escrito su discurso preparado, su sinceridad y espontaneidad brotaba en cada una de sus palabras como si nos dejara descubrir el camino hacia ella.
s. se mostró diáfana y desnudándose queriendo hacerlo (como solo se desnudan los que aman) delante de nosotros quien la veíamos con nada más que agradecimiento.
a s. sigo conociéndola sin conocerla, y está noche corroboró esa sinceridad en un abrazo, volvieron a mí otra vez diáfanas sus palabras y ella misma fue agua estrellándose y empapando a tantas piedras.
desde hace un tiempo ella respiró profundo, y ya sin crisis exhaló un aire de desenfado y una sinceridad que nos hizo respirar a todos el aire de sus palabras.
(la mariposa voló)
se me acercó p. una chica muy simpática amiga de s. que me asaltó y desarmó en un abrazo y me dijo: “madru! siempre te vi tan solita en el polo norte con tu gato, que pena, pero siempre te leo”. yo le dije “hoy te pongo una foto mía y de mi gato para que llores” sé que no va llorar cuando lea esto cada vez que entra aquí cuando no puede dormir y probablemente se ría con esta foto que sólo pretende agradecerle el abrazo.
que alguien me abrace así sin más, en lima y en invierno es impagable. por eso le pongo esta foto (sí a veces somos solo yo y mi gato y nadie más)
kokorito y yo trabajando en el blog.
p.n.v y o.p. conversaron toda la noche. a p.n.v. le escribí una vez un texto y o.p. tiene un blog.
x. que en realidad es r. también tiene un blog y se quedó hasta el final y yo sin poder dejar de mirar su piercing atravesando toda su oreja.
además sucedió que P.c y g. se emborracharon, me abrazaron como a un teletubbie y por la culpa de P. c.casi me echaron de un bar que me gusta pero al que no volveré porque el dueño me trató mal y yo solo salí a ver que era lo que pasaba con P. c.
recogí la mochila de P.c. de dentro del bar y P.c. pudo irse. yo salí bastante ofendida a los 15 minutos con una fila de inciales amigas que no pondré. mientras caminaba pensé en que no me merezco que los médicos y dueños de bares me traten mal por cosas que escapan a mi control.
cuando me duele algo y cuando estoy sobria parece que es cuando peor me tratan. que alguien me explique, por favor.
(que sepas P.c. le pedí disculpas al guardia de la puerta, al dueño no le pedí nada porque ya me resigné a no volver)
todos esta noche estuvieron borrachos, menos yo, que volví a casa queriendo que el gato del vecino me salude (y lo hizo, aunque tuve que entrar rápido a casa)
regresé como siempre a escribir y a quedarme a solas con esto.
este post es muy críptico, lo sé y perdonen el misterio. yo no soy así, pero como dicen por aquí se dice el milagro pero no el santo.
(estoy muy estresada, pero ya se me va a pasar)
a mí lado, p.n.v. duerme y seguro sueña con camellos.
(y yo no sé que hacer, siento como si me hubiesen echado de todas partes, así es lima a veces, tan ajena y tan vacía con sus insignificantes gotitas de lluvia sucia sobre mí como lo único que tengo)
hoy entre mis cachivaches que acumulo en lima desde mi niñez me encontré con un payasito de trapo que tenía en los pies dos imanes y uno en el pecho.
si ponía al payasito sobre una superficie de metal como mi refrigeradora el payasito se iba revolcando en volteretas hasta llegar al piso enredado con sus piernas pegadas al pecho.
las piernas lo sostenían firme, pero la fuerza del imán en el pecho era lo que hacía que el payaso avanzara.
como pasé la tarde en casa y a solas (cosa que es tan rara como ver estrellas en esta ciudad) me puse a jugar con el payasito y lo descosí para ver los imanes de cerca.
cambié el imán del corazón por uno del pie, pero el payaso seguía moviéndose impulsado por la fuerza de su corazón y las piernas solo lo sostenían en el recorrido dirigido por el corazón.
ese payaso se parece a mí. yo voy cada cierto tiempo cambiando los imanes de todo mi cuerpo pero siempre hay un imán que me mueve aunque no siempre está en el mismo sitio.
(luego llego un niñito a casa y se llevó al payasito)
este viaje a lima tiene la apariencia de la calma antes de la tormenta. estoy muy tranquila y campante a pesar de todo. aún no he bailado perreo ni comido ceviche, tampoco he tomado inca cola, tampoco he llorado porque lima me hace llorar como la cebolla roja (bueno una vez pero porque me dolían las tripas y eso no se cuenta)… solo he paseado por esos sitios que pasean los turistas y no he hecho nada.
a veces estando en noruega extraño cosas pero cuando las tengo delante (como un botellón de inca kola) no les hago mucho caso.
(me gustaría subirme al cerro san cristóbal)
lo que sí echo de menos sin ninguna duda es a mi gato. tanto, que me he buscado un gato igual a él. es de mi vecino, pero vive fuera de su casa. así que a veces yo salgo y le doy comida.
es un gato muy cariñoso y agradecido (no como el fresco de kokorito que igual lo quiero porque cuando yo quiero es así, quiero al peor) come de todo (aprendan), maulla y está cieguito de un ojo.
eso sí, era un poco huraño al principio y me costó ganarme su confianza, pero ahora se acerca y me ronronea. me gustaría meterlo a casa para que me acompañe en la siesta pero a lo mejor me mandan a hacer a mí la siesta a la pista de afuera.
(mejor no)
mi prima es la modelo
comiendo paella
hace días fui a un doctor que tenía las maneras de un nazi. mientras me auscultaba, me hacía sentir más enferma y casi culpable de mi propio dolor.
yo sé que a veces hay dolores que uno se los busca porque quiere, como por ejemplo cuando te enamoras de la persona equivocada y estás ahí penando y maullando como un kokorito abandonado esperando que te tiren sobras al tejado. hasta que te tiran tu corazón sancochado y tú mismo te lo comes.
pero el dolor de las tripas no se lo busca nadie, maldito doctor. me puse a pensar que mejor hubiese ido al veterinario de kokorito que te da palmaditas en la cabeza y te agarra las orejas con cariño.
(mañana me van a meter una aguja, a ver que hay, a lo mejor y sale un sapo)
hoy me han preguntado (no voy a decir quién, pero es vecino): que ¿en lima también eres insomne?
y yo he dicho: claro, pues.
si el insomnio se resolviera cambiando de ubicación geográfica a mí ya se me hubiese curado en el polo norte. a lo mejor japón sería el país de los sueños los insomnes occidentales y ecuador el país de los insomnes orientales (algo así)
(quiero ir a japón)
en lima siempre hablo, todo el tiempo, hablo, hablo y hablo.
pero hoy tenía muchas ganas de hablar, no sé, de decir cosas sin tener que pronunciarlas o explicarlas, por eso me puse a escribir esto.
(y hablando de escribir, al fin voy a tener un libro)
me pregunto por qué tenemos (o mejor digo, tengo) esa tendencia a comparar.
el año pasado llegué a lima con el corazón en el equipaje de mano y cuando el aduanero me preguntó "tiene algo que declarar" yo le respondí "sólo amor" (siempre digo eso) presioné el botón, salió una luz verde y una puerta se abrió.
este año que llegué con el corazón en la mano, el aduanero no me dirigió la palabra, me tocó la luz roja de la aduana, me hicieron varios cortes al corazón, me hicieron firmar una declaración donde alegué que la carga de amor era solo para uso personal y no para venderlo o repartirlo, pero igual me sacaron el amor escondido de contrabando, me hicieron pagar el impuesto y me desordenaron el equipaje.
y asi me visto con el corazon trajinado.
(algo me sigue doliendo)
I am legal alien
el año pasado no hacía tanto frío en lima. este año se nos inyecta un suero de neblina y humedad cada mañana y el café viene con nubes.
(extraño las siestas con mi gato)
cuando digo que realmente no hace frío sino solo humedad, parece que nadie me entiende. hay días en mi propia ciudad en mi y en propia familia en donde siento que nadie me entiende. (esto ya parece mi diario adolescente)
seguro que nos pasa a todos, pero lo mejor de mi familia es que se dan cuenta de ello: hoy durante la cena, mi familia y yo vimos en la tele un reclame de television por satélite donde salía un alien acogido en una familia de humanos. el alien se mostraba muy integrado, cálido y queredón con la familia en el sofá y en las reuniones familiares, hasta que llega el momento en que viene su nave a recogerlo pues debe partir y se va el pobre alien apesadumbrado y triste se despide con abrazos y cuando avanza unos pasos hacia la nave se ve que se roba la antena parabólica para ver los canales satélite.
mi prima dijo:
-mira, ahí estás tú.
y el resto de mis parientes secundaron:
- síii es verdad, pobrecita.
todos nos reímos.
(estoy pensando en qué robarme antes de partir.se aceptan sugerencias)
prensada
hoy en la mesa del comedor había un prensa papas nuevo.
es muy dificil encontrar prensa papas en noruega. el mejor prensa papas que tengo en casa son dos tenedores y mi rabia.
los noruegos inventaron el rebanador de queso, no sé quien habrá inventado el prensa papas.
ahí en la mesa de mi comedor, brillante y lleno de agujeritos filudos parecía un instrumento de tortura.
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si metiera mi cerebro en el prensa papas saldrían las tiritas de mis pensamientos humeando vapor envueltos en la humedad de lima.
esos pensamientos son mi puré de cada día. es lo que todo el mundo llama: comerse el coco. pero yo me lo como en puré.
(ay)
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el extrañar a mi gato ha hecho que busque a mi gatos en otros gatos. me encontré con dos gatos negros. uno en el parque kennedy hace unos días que solo me miró fijamente con el amor más profundo e imposible de gato callejero y nunca se acercó aunque yo me mataba llamándolo. hoy me encontré con el gato de mi vecino que es ciego de un ojo y me desarma, vino a mí apenas lo llamé y se enredó entre mis piernas y le di jamonada y después me mordió cuando lo acaricié por el lado de su ojo ciego.
(mi madre dice que debería vacunarme por la mordida del gato y yo pienso que ya para qué si desde hace tiempo vengo paseándome por los tejados y de algo hay que morirse, sino es de amor será de rabia y perdonen las frases infelices, pero es que hoy escuché radio felicidad)