dentro de un rato me tengo que ir a la universidad.

(ya comencé con el post "ya me tengo que ir y escribo corriendo a la diabla todo lo que salga")

sigo.



1./


antes de ayer empecé la maestría y parece que no es tan complicado como me lo esperaba.

no.

todo fue bien salvo porque esa mañana me encontré un puercoespín muerto en la vía.

horrible.

a mí los animales muertos me dan mucha pena, me deshacen en miles de pedacitos.

me acerqué a tocarlo y sus espinas son como pailtos de fósforo afilados, su cuero es muy duro.

estaba intacto del cuero pero tenía el cuerpo deshecho. tomé una hoja de papel de mi cuaderno sin estrenar y lo recogí y lo puse a un lado de la vía.

toda la santa clase estuve muda pensando en el animal

(además yo tengo una cosa con los puercoespines se aparecen por mi cumpleaños, o si no me reciben cuando llego de viaje. esto es cierto. si fuera algun animal místico diría que el cosmos me está enviando señales. quién sabe)

estuve pensando que siempre recordaré el inicio de clases de la maestría, abriendo mi cuaderno nuevo, deshojándolo para recoger a un animal muerto.

( a lo mejor en mi otra vida fui puercoespín y en esta ya voy en camino)




:::



recuerdo muchos de mis primeros días de clase.



2./

recuerdo el primer día de clase cuando empecé a estudiar filología. fue en septiembre hace 6 años.

yo llevaba un sueter azul, jeans, polo blanco, mochila azul, cuaderno nuevo (me gustan los cuadernos nuevos).

estaba oscuro y recuerdo que fui en un bus lleno, en un semáforo, un reloj de los que dan la hora y dan la temperatura que marcaba las 7 y 11 y luego la luz se puso verde.

(yo escuchaba stay de u2 y justo la canción empezaba y decía "green light, seven eleven..." aunque en la canción sea el seven eleven donde venden cigarros a mí se me dibujo la canción esa mañana)

en españa - me pareció- que el primer día a los nuevos nunca les dan las correctas direcciones para llegar a la facultad. a cualquiera que le pregutábamos donde está la facultad de filología, nos daban distintas direcciones, incluso los vigilantes.

yo estaba con una chica a quién pregunté donde estaba la facultad de filología, ella me dijo "yo tb la estoy buscando".

era de un pueblo que se llama godella, cerca a valencia.

se ponía colorada de todo, era de aquellas personas que parece tener la piel de las mejillas muy delgada y se le notan los vasos capilares.

yo veía sus vasos capilares mientras camínabamos apuradas por las facultades de blasco ibañez.

entramos a la de filosofía y a otra que no sé si era facultad pero tenía algo que ver con la universidad.

ella usaba una camisita de cuadros lonsdale que por entonces todo el mundo usaba y yo alguna vez quise usar pero nunca me han convencido las camistas de cuadros.

me senté junto a ella durante clase ese día, pero nunca nos hicimos amigas después.

(no recuerdo su nombre)

la primera clase nos la dio un señor guapísimo que tenía un aire a hector alterio.

yo iba sólo a clase por escucharlo hablar sobre el lenguaje y pensamiento, y el sentido y referencia en filosofía del lenguaje, ese curso que me dejaba con el cerebro de revés y salía encantada.




3./

también recuerdo el primer día en la escuela de hotelería.

teníamos que ir con zapatos altos, medias panty, falda, blusa y chaqueta de vestir (y mochila y cuaderno nuevo).

yo tenía aún 16 años y para entonces sólo me había vestido así para ir a quinceañeros.

caminé las 3 cuadras desde mi casa al paradero. me sentía observada porque seguro caminaba raro con los zapatos altos.

me sentía incómoda.

pensé seriamente si es que iba a continuar esa carrera con uniforme.

y la terminé.

(no sé por qué)

y si algo aprendí de ese tiempo además de trabajar en recepción con el sistema de reservas, fue a andar con zapatos altos y correr con ellos para no perder la combi.

(después usaba el auto y me sentía absolutamente vieja con esa ropa, dni y licencia de conducir. me iba por la vía expresa cantando canciones de jewel o de alejandro sanz.)

(sí pues a mí me gusta alejandro sanz, aunque ahora menos que antes)

en el recreo de ese primer día de clases, toditas decíamos lo mismo "hasta ahora yo nunca usé zapatos altos, salvo para los quinceañeros"

los chicos se tiraban de la corbata.

y todo fue un raje total de los zapatos de las otras. que si de cristobal colón, que si de bruja, que si de bataclana.

(los míos eran de minnie mouse, confieso que sí pues parecían de minnie mouse, aunque yo hasta el día de hoy lo negaba hasta la muerte. sin comentarios sobre los zapatos de minnie mouse, ya?)




y cuando empecé con la sociología en este país polar...

(ay)


4./

entré a un auditorio lleno de gente que hacía un montón de preguntas, de las cuales entendía yo la mitad, entendía la mitad de lo que decía el profesor.

me senté como siempre en la parte de atrás y desde ahí entonces me puse a mirar el color de pelo de todos, las camisetas de todos y me puse a hacer una lista en mi cuaderno nuevo.

yo siempre aparente estar haciendo algo en clase, la mayoría del tiempo ando haciendo florecitas o escribiendo cosas como esta.

(y aún así logré terminar el bachiller en sociología)






bueno, ya me voy.


(antes tengo que ir al correo a hacer como hace mi vecina dhl y se manda con todo.)












(y este post es porque hoy me pasó que quería contarles algo)



hace tiempo

(cuando aun era gato)

yo pasaba el día

tumbada en el sofá

mirando cualquier cosa

todas nuevas

inventándome cualquier vida

una

tres

siete vidas

(todas salto al vacío)

porque no tenía una

mía

sólo un sofa

de ikea

nuevo




algunas tardes

él llegaba

abría la refrigeradora

se servía algo

me besaba la frente

me despertaba

me hablaba

me tocaba la cabeza

me preguntaba si podía

cambiar de canal



(yo siempre veía el mtv)



una vez

puso el canal de los chismes

y salió una nota

sobre lene marlin

que estuvo deprimida

por tres años

pobrecita

y por eso

no había hecho nuevo disco




sí es verdad

dije

pero además dije

que la tristeza

también a veces

te podría llevar

a hacer miles de discos

miles de cuadros

miles de libros

porque no te queda otra





él me dijo

que quizá no

que cómo yo lo sabía

que la tristeza

cala distinto en la personas



(cierto)


entonces me levanté del sofá

abrí un cajón

y le di un cuaderno

estaba todo escrito

de cabo a rabo



él lo miró

miró las páginas

me miró a mí

no entendió nada

cambió de canal

puso su mano sobre mi cabeza



sentía la forma

y el peso de su mano

la temperatura

las líneas de sus palmas

que me hablaban

de su pasado que me tragaba

su presente tan difuso

y quizá

sobre nuestro futuro en blanco

todo en mi frente

sentía las yemas de sus dedos

abriéndose paso entre mis cejas



estuve así un rato

con sus manos impuestas

tratando de escuchar a su sangre

y a su piel

decirme algo



pero no escuché nada

así que me levanté del sofá

me di una ducha

y luego

abrí una botella de vino

que se acabó antes

de que se me secara el pelo



hoy encontré ese cuaderno

y en él estaba escrito este texto

sobre la sangre

y la piel

que habla






esta tarde tú llegas con una herida en la rodilla y me dices "mira" y casi te ríes.

dejo el sofá de un salto porque desde aquí te vi las media blancas con sangre. yo miro como sangras, como tienes abierto el pellejo, como tu rodilla esta roja y los contornos de la herida están blancos.

toco la herida con mis dedos y está hirviendo.

te llevo al baño casi a empujones. tomo una toalla, la empapo con agua fría y la limpio. tomo el jabón de pastilla y la lavo y tú no dices nada sólo resoplas cuando paso el jabón o la toalla sobre ella.

eso es lo único que se oye en el baño, el agua correr, tu respiración, los movimientos de mi brazo limpiando la herida, el ruído de la bolsa con gasa.

creo que se puede oír hasta el sonido que hay dentro de las burbujas de jabón.

y luego te sientas en el salón con la rodilla en alto, lees una revista y tomas refresco con hielo. yo desde el sofá contemplo tu herida y me imagino que me hago pequeñísima e invisible y atravieso tu piel como el telón de un teatro antiguo, rojo y pesado y nado por tu sangre, trepo por tus órganos y me detengo delante de tu corazón como si fuera una estatua.

pensaría dos veces si quiero atravesarlo o no.

cuando te acabas el refresco voy hacia ti y te miro la herida de cerca. parece que se estuviera cerrando muy rápido, ya no sangra, ya no se puede ver la segunda capa de tu piel, y ahora mismo es como si yo tuviera que hacerme pequeñísima y casi invisible para entrar en ti.

parece que ya no puedo, la herida me deja poco tiempo.

soy muy grande para entrar por esa herida, aunque ya he aprendido a volverme totalmente invisible a tus ojos.

gato

hace algunos años

me renecarné

en un gato



mis pasos no hacían ruído

tenía los ojos más profundos

el cuerpo más agil y delgado

el pelo más corto

los sentidos más agudos




pasaba el tiempo

observandolo todo

desde un rincón de mi casa

a veces me quedaba quieta

mirando debajo de las cosas

esperando a que salga algo

para darle un zarpazo

y sujetarlo en una pata




perdía pelo

dormía siempre sobre el sofá

con la televisión al lado

el calor del aparato me arrullaba

comía pescado en lata

o cosas crudas

que siempre olisqueba

antes de morderlas



cuando estaba harta

solía estirarme sobre mis patas

luego arqueaba la columna

estiraba mis garras

en una manta de lana



si me aburría

salía a dar vueltas

por las noches

bajaba escaleras

sin hacer ruído

cazaba alimañas

las mordisqueaba

las babeaba

y luego las escupía

y las dejaba ahí

tiradas por cualquier parte



a veces volvía los sitios que dejaba

me acostaba al lado de la ventana

a mirar el cielo

a pensar en roedores

a recordar los tejados




me enredadaba entre tus piernas

y dejaba que tus manos tocaran mi espalda

solo un rato

y luego me iba al tejado

a hacer inventario de mis vidas

de las perdidas

de las que me quedaban

y pensaba en los saltos al vacío

en los autos veloces

en los pescados envenenados







un día llegaste tú

y yo te esperaba

como esperaba a esas cosas

que salen de debajo de los muebles

siempre te esperaba

en todas partes

te esperaba en las aceras

en los tejados

al final de las horas

te esperaba

al filo de la cornisa

te esperaba

cuando ya tenía

todas tus cajas abiertas

todas tus claves descifradas

todos tus misterios resueltos

todos tus trazos dibujados



cuando ya me sabía

todas tus palabras disfrazadas

salté



tú estabas

al otro lado del tejado

de pie

con abrigo negro

camisa blanca

mirando al cielo

con el mar al lado



y yo salté

y me convertí

en esto que soy ahora

en esto que ya no espera

ni araña

ni observa

ni caza

ni piensa



en esto que sólo recuerda

que vivió como gato

7 vidas






la última

la perdió

contigo

esa mañana

en un abrazo











(este post es para lucas el gato de mi amiga hope)
si alguien me ha visto caminando por lima por estos días, les pido encarecidamente -por favor- que se me acerque muy despacio...


(no abordar con frase "amiga, psst")


y que me convenza de alguna u otra forma

a que lo escuche y haga un alto en mi camino

para que me diga lo siguiente :


(tome usted nota)




tú, srta, chica, muchacha, madru (o cualquier cosa menos "amiga") en realidad tú ya no estás aquí. hace días has tomado un avión que reportó el aterrizaje a una torre de control y allá en el polo hay otra mitad que te necesita y te espera y si no vuelves esa otra mitad no va a ser capaz de:

levantarse por la mañana y acostarse por la noche, desempacar, comer verduras, frutas y cocinar, tomar agua, regar plantas, limpiar la casa, tender la cama, empezar una maestría, pasar café, lavar ropa, platos...

y si no vuelves

ella va seguir comiendo cosas enlatadas, levantándose a la hora que le da la gana, usando la maleta cerrada de sofá, tomando pepsi en lugar de agua, dejando el buzón de la universidad llenarse, no va a lavar nada y va a tomar café instantáneo con agua del caño.

y va a seguir mirando fotos moverse y va a seguir escuchando ain´t no sunshine when she´s gone (y reguetón llamé pa´verte aunque te fuiste no me importa que usted sea mayor que yo...)


- son cosas que pasan en el barrio fino

y no va a querer escribir ni su nombre en un papel.



y cuando los haya escuchado, por favor, envíenme al norte de noruega.

y explíquenme que ahora vivo en una calle que no he aprendido aún a pronunciar: Ole Rølvaags

pero aunque suene difícil es fácil como cuando aprendí a decir utlendingskontor o kjærlighet

y que hay un recibidor y dos puertas con dos llaves

y que la habitación es más grande

y que mis libros están en cajas

y que mi ropa en bolsas

y que sobretodo no me olvide de que todo lo que está ahí, revuelto, en cajas y/o andando

todo eso es mío (y de ella).






me he dado cuenta

de que lo dificil

no es irse

nunca ha sido difícil

hacer una maleta

e irse

tampoco es tan difícil

despedirse

es cuestion de abrazar

y decir ya nos vemos

chau

gracias

pero siempre

será dificil

llegar

y ver de aquí para adelante
todo
sin definir

hasta donde y quién sabe

y luego girarte y ver para atrás

todo

marcado

clasificado

etiquetado




(es difícil abrir la maleta cuando se llega)


- a dónde?




hay una parte de mí que ha llegado y a veces se pone a buscar cosas en medio del desorden.

es como reencontrase con alguien que dejó aquí.

pero que ya no es la misma.

lima nos ha cambiado


- por otra


deja la primavera

vuelve en otoño.

vive un invierno largo

con una lluvia sucia

mucho ruído

7 horas

más o menos

aún no sé sabe si viajamos en el tiempo

para hacernos más jóvenes o viejos <

sube a la máquina del tiempo sin instrucciones

y cuando bajes




sólo vas a saber que has vuelto a perder un verano





hay una parte de mí que ha llegado:

es la del pasaporte en regla

el asiento siempre a la ventana

la maleta con candados

y una pastillita para dormir

y para no ver

las ciudades que se alejan



la que vuela

y luego aterriza

y se confunde

el jet lag

y el idioma




(y también sí, la copa en una mano, el cigarro en la otra y la vocecita esa diciendo "no sabes lo horribleeeeeee que es" mientras se quita el abrigo y se sienta en el sofá de la sala)




esa chica ordenada se confunde

se levanta por la noche a abrir puertas

y confunde

el baño con la lavandería.

la salida de la casa con el armario

se confunde como a veces uno confunde

el yo y la otra

aquí y allí

ser y estar

se confunde como todo

amor con deseo

amor con deseo y amor sin deseo

deseo con amor y deseo sin amor

y esas cosas que se combinan

combo del mc donalds

la cajita feliz

sin premio

con premio

con el premio roto

o la cajita feliz

manchada de grasa

y vacía







la tristeza es una grasa que rodea el corazón. cuando éste late más fuerte y hierve, esta grasa suele esparcirce y circular por la venas y arterias produciendo dolor.

la mancha que deja la tristeza se llama lamparón.

a veces la tristeza nos sale por los poros, por los ojos y nos mancha la solapa del traje, los puños, el cuello, la bufanda, hasta el suelo por donde andamos.


(es por algo que en los comerciales de detergente que quitan la manchas de grasa todas las familias son felices)









- el lunes empiezo.




























en el proyecto reciclaje hay una foto-historia que me deshizo.
ayer atravesé la ciudad porque me despedí de ella.


pasé desde el extremo de la ciudad donde no hay aceras, ni gente, ni nada, sólo rejas y controles, pasé por avenidas largas e iluminadas, óvalos con ángeles de bronce verdes y oxidados, supermercados llenísimos, me choqué con autobuses, taxis, combis y llegué hasta los basurales y las calles llenas de una masa de gente empujándose, las laderas del río de barro que nos da de beber, los autos atascadaos, los mendigos, el cementerio de muertos que nunca mueren, la gente fuera de las casas porque ya no cabe en ellas, los ladrones, las ventanas enrejadas, las niñas sucias, las luces de mercurio que aún quedan.



quizá es que lima me ha devorado y yo estoy dando vueltas en sus entrañas buscando una salida.



lima me ha mordido, me ha triturado entre sus dientes llenos de gente y de cosas, me ha convertido en una masa de todo y ahora estoy en sus estómago, en sus tripas atrávesándola para despedirme de ella.




(porque de todo esto va a quedar algo)



o quizá es que yo me he devorado a lima.


he abierto la boca en ese punto donde la ciudad empieza (o acaba) y me la he ido tragando.


lima como si fuera un trozo de pan seco en cuyos poros de levadura hierven calles llenas de gente y de caos.

lima la cabeza de un pescado muerto que no quiere pensar en nada y se cansó de nadar, con las pupilas del color de su cielo.


me he tragado a lima y ahora que la dejo quizá la esté empezando a digerir.


(insisto, de todo esto va a quedar algo)


me he tragado a sus bares de animales, a sus plazas de foto instamatic, a sus taxis que mataban, a sus hoteles de paso, me he tragado a sus basurales, a sus galerias de moho y naftalina, a sus mendigos, a sus gallinazos, a la vía expresa cuando amanece, a larcomar y su mañana de junio, me he bebido el río de barro y el mar sucio y enfermo lleno de peces, me tragado sus iglesias viejas y vacías, me he tragado a mi familia, me he tragado vidrios rotos de botellas, me he tragado a mi pasado, a mi presente que arde y a mi futuro que vendrá en lima y me he tragado a mí misma.


me he tragado toda la mentira y el caos de lima





anoche mi cabeza era los portales aquellos que rodean la plaza mayor. y yo me paseaba en zigzag, entraba y salía de cada arco y miraba las baldosas cuadriculadas, blancas y negras, haciéndome la pregunta, si si o si no tarareando esa canción de the clash.



amaneció
gris
hoy jueves un avión pasó a las 6am (siempre pasa)


todo pasa


yo me subiré en otro avión más tarde que probablemente escuches tú


(y todo pasará)


(y se deshacerá el equipaje)





anoche garuaba




lima en un hospital público con un bisturí y yo en una camilla.


hay una presión en mis mándibulas


lima me ha quitado una muela del juicio


me ha dejado la resaca de la fiebre y las manchitas de dolor en el lado izquierdo.


me ha hecho crecer el pelo


hay un dolor en la parte izquierda de mi cabeza que nunca se fue


me ha agrandado el corazón (y se me ha salido del cuerpo)


me ha dilatado las pupilas


(he vivido ciega muchos días)


hay un ardor en la boca mi estómago donde se acumulan las palabras que no digo.


(para que decir mucho, si estoy de paso)


me ha pateado en el estómago cada fin de semana


me ha dejado sola en esta camilla y me ha abierto un tajo y ahí estás tú.


















déjame escribir.


















yo no sé que quería escribir aquí


será que no quiero llevar mucho equipaje y tenía que dejar esto porque ya me voy.








dicen que al lugar donde uno ha sido feliz nunca debería volver.





(y yo siempre quiero volver a lima)