huevos
Estudio a-236y_ 05
Objetivo del estudio: Asociar la frecuencia de cambio de parejas sexuales con los hábitos alimenticios de cada sujeto observados en el desayuno.
Elemento específico a observar: el consumo de huevos.
Sujetos estudiados: 35 (todos solteros. los cambios de pareja a estudiar serán encuentros sexuales ocasionales o en cualquier tipo de relación en la que no se involucre compromiso formal o emocional de ningún tipo)
Edades: 25 -30 años
18 mujeres 17 hombres
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de los cuales, 30 son heterosexuales y 5 homosexuales ( 2 hombres y 3 mujeres)
Duración: 7 semanas.
Cuestionario de apoyo:
- ¿Suele tomar huevos en el desayuno?
- ¿Cuántos?
- ¿Con qué frecuencia?
(una vez por semana, los fines de semana, a diario, una vez al mes, nunca) - ¿Cómo suele cocinar los huevos?
en la sarten:
- sunny side up (con la yema cruda, sólo fritos por un lado)
- over-easy (bien frito por un lado, ligeramente por el otro quedando la yema aún líquida)
- bien fritos por ambos lados ( clara y yema cocidos)
- en la sartén cocidos con vapor (agregando un poco de agua)
- revueltos
- en omelete o tortilla
hervidos con cáscara
- duros y totalmente cocidos
- ligeramente cocidos (yema y parte de la clara aún líquidas)
Conclusión del estudio
existencia de una relación directa entre el consumo de huevos y la frecuencia en el cambio de parejas sexuales.
Tenemos así:
Los sujetos que declararon no consumir huevos mostraron un comportamiento sexual monógamo o bien prolongándose el tiempo del cambio de una pareja sexual a otra, esto tanto en hombres como en mujeres.
De los que confesaron consumir huevos, todos mostraron una frecuencia alta en el cambio de parejas, a la vez teniendo relación con la manera de cocción de los huevos preferida.
Dividiéndolos primero en dos grandes grupos (cocidos/semicocidos) observamos que en aquellos que preferían huevos semi-cocidos ya sean hervidos o en sartén se observó una mayor frecuencia de cambio entre los que los preferían totalmente cocidos.
Así también en el grupo se observó que las preferencias según el tipo específico de cocción influían directamente en la frecuencia del cambio y en la elección del tipo de las parejas.
De los consumidores de huevos un primer grupo declaró que los comía sólo de una única manera. (grupo 1)
Un segundo grupo (grupo 2) declaró que preferían los huevos de distintas maneras agrupándose así en patrones constantes:
a) Sunny side up / over easy / ligeramente hervidos con cáscara
b) Bien fritos por ambos lados / over easy / totalmente hervidos con cáscara
c) Omelete-tortilla/revueltos /over easy
Comprando el grupo 1 y el grupo 2:
Fueron los del grupo 1 los que demostraron una frecuencia más baja en el cambio de parejas y prefiriéndolas todas de un tipo parecido en cuanto a rasgos físicos y edades.
En el grupo numero 2 aquellos del grupo a que a la vez preferían distintas formas de cocción y huevos semi-cocidos demostraron tener la más alta frecuencia de cambios de pareja, observándose a la vez que las preferencias variaban sin fijarse ningún patrón físico o de edad en cuanto a la elección de la pareja.
NB! Cabe resaltar que no se ha observado relación alguna entre el consumo de huevos y la actividad sexual de los sujetos estudiados. Así, algunos sujetos del grupo del que no comía huevos, a pesar de tener una sola pareja, eran sexualmente más activos –contando el número de relaciones sexuales durante el estudio- que los que comían huevos y presentaban mayor actividad en cuanto al cambio de parejas mas no en el número de relaciones.
(de: Mis Estudios Caseros y Cotidianos (2005): Capítulo 3, de la mesa a la cama)
cinco huevos
¿ah sí?
y entonces...¿por qué yo sigo estando cómo estoy?
(en este blog todo lo celeste son links. haga click para leer el artículo)
bang!
hoy tuve un día tan jodido que al final de cada cosa que hice, me daban ganas de disparar al aire.
puede que haya alguna pequeña diferencia cuando arrugo las cejas, se me achican los ojos un poquito; quizás pase con violencia las páginas de los libros, quizás presione más los bolígrafos cuando escribo.
¿pero quién diablos se fija alguna vez en todos esos gestos míos?
no se me notan porque siempre me río, aunque sea un poquito y de lado como monalisa.
cuando tengo un día jodido, doy saltos, vueltas o me tiro al suelo. me quedo quietecita y no hablo mucho, dibujo rayas, florecitas o círculos infinitos en papeles o sino me pongo a jugar scrabble.
hoy día me encontré a a. y me dijo “tienes los ojos chinos”. estaba muy cansada. al final me insistió tanto en que por qué tenía los ojos chinos, si me había estirado mucho el pelo o si me había echado alguna crema que le terminé contando lo denso que fue el día.
disparate
tengo un paraguas que está a punto de colapsar. es amarillo y es horrible.
es el mismo movimiento que uno haría cuando va a disparar con una escopeta.
el paraguas fue mi escopeta hoy y yo disparé al cielo.
era una lluvía pesada, helada, con un poco de nieve, parecían escupidos de ángel rabioso.
me gusta la lluvia pero hoy llovió con tanta violencia que fue como si me golpeara y yo iba desarmada, literalmente. sentía que estaba tirada en un rin y el árbitro contaba en noruego
en, to, tre, fire, fem, seks
entonces me puse en pie nuevamente y la pelea siguió...
hoy con mi paraguas viejo no me quedó otra que disparar. me divertía entrando y saliendo de lugares, cargando y disparando mi escopeta.
BANG!
(pero sin matar a nadie. sólo le disparaba a los vidrios y los hacía pedazos, a las botellas de los bares a las farolas y escuchaba ese ruido que me encanta, ese ruido que hace el vidrio cuando se rompe en pedazos)
nunca he disparado un arma.
una vez vi una pistola en una mesa de noche y me dio un escalofrío.
no me atreví a tocarla.
la segunda vez que vi un arma fue en una fiesta patronal en la sierra. yo estaba al lado de uno que hizo los disparos de honor y a mí el corazón me retumbaba.
sentí entre miedo y emoción.
me quedé sorda unos minutos escuchando un pitido y no sé si todos oyeron ese silencio que hubo en la plaza.
dato: aquí los policías no llevan armas consigo, sólo una porra.
luego de venir disparando me inventé un juego (para olvidarme de todas las responsabilidades).
me lo inventé a raíz de que leí en no sé dónde (me leo todo, hasta las paredes de los baños públicos) algo relacionado con el poder de la mente y porque me acuerdo de roberto benigni en una película diciendo muoviti muoviti muoviti tratando de despertar a alguien (o mover a alguien).
la cosa es que mientras voy por la calle o en el bus miro fijamente a la nuca de las personas que van por delante de mí.
si la persona se gira a verme hago un punto. cada 10 puntos en un nivel, y así hasta el nivel 10 que tendré el grado de doblador de cucharas.
(por ahora soy sólo una wannabe de mago de fiesta infantil)
hoy logré girar tres cabezas de veinte.
lo único malo es que no sé como reaccionar cuando se giran a ver quién les mira la nuca.
ya encontraré algún gesto serio porque yo sé no se debe andar jugando con la gente así sin preguntar.
me lo enseñaron en mi casa cuando era muy chica.
Fellini Pizza
a veces pierdo el hilo
aún siendo lunes, pierdo el hilo
kurs: spansk 3
...por eso las diferencias entre el castellano de españa y el de latinoamérica... y además así muchas palabras cambian en el significado dependiendo del contexto, aún cuando fuera de contexto hasta tengan un significado opuesto.
pensamiento de la profesora: verbos "tirar" y "coger"
alumna interesada: ¿nos podría dar otros ejemplos?
coger irregular, tirar regular. yo tiro él coge ella tira tú coges nosotros tiramos vosotros cogéis nosotros tirámos usted coge vosotros tiráis ellos tiran. tiramos cogemos todos
profesora sonrojada: (piensa en tirar y coger) la verdad que no se me ocurren más ahora mismo, para la próxima les hago un diálogo que tenga que ver con el contexto y el castellano de españa y el de latinoamérica.
porque ahora vamos a escuchar una canción: "cuando era más joven" de sabina para ver las diferencias entre los pasados imperfecto e indefinido.
alumna interesada: sí, canciones es mejor. mucha gramática hoy.
toda la clase estirándose: sí, canciones mejor.
profesora: pues sí, demasiado por hoy.
(la profesora sigue pensando en verbos tirar y coger mientras pone la canción de sabina y se aguanta la risa y piensa en que se tiene que inventar un diálogo y que necesita vacaciones o un vaso de cerveza bien fría en lugar de la botellita de agua a la que siempre se aferra cuando da clase)
2/4
abrí los ojos y vi el techo de mi habitación y pensé en esa palabra que siempre me ha gustado, una palabra que usaba mi abuela: cielo raso.
me quedé mirando un rato al cielo raso iluminado por el sol de las 6am y luego me senté en la cama a observar todo lo que me rodeaba.
podría haber sido la habitación de cualquier persona.
un armario mediano, una cama pegada a la pared, una mesa de noche, una silla, una cómoda pequeña y un perchero.
no había ningún cuadro, ningún afiche, ningún adorno. todo en madera clara, las paredes color hueso y el cubrecama azul y gris.
habitación de hotel y a veces soy yo una turista en mi propia casa.
(estoy hace días buscando a la recepcionista para que me de razón de la estancia)
desde que me fui de lima dejé de decir cuarto y empecé a decir habitación.
habitación, como las de hotel.
sin embargo, creo que cuando me refiero a mi habitación en lima, digo “cuarto”.
________________________________mi cuarto en lima.
mi cuarto en lima era grande. yo a veces vivía ahí como si esa fuera mi única casa.
venía a veces mi madre o mi abuela y me tocaban la puerta y yo les decía: pasa y siéntate.
(en mi cuarto habían dos sillas, un escritorio pequeño y una mesa grande que parecía de comedor de diario, un armario enorme que diseñó mi madre y además un clóset; dos ventanas inmensas, una cama de plaza y media -siempre pegada a la pared- y un estante ).
mi cuarto tenía un teléfono, así que más aún me creía yo que era mi casa.
ese teléfono siempre tenía el volumen bajito.
me gustaba el piso de mi cuarto, era de colores y frío. a veces me tiraba al piso y miraba el cielo raso otra vez como lo hice tantas veces y lo volvi a hacer hoy.
por un tiempo anduve encerrada en mi cuarto y seguro mi familia se preocupaba y se preguntaba que haría yo tantas horas bajo llave.
familia: lo que hacía era tumbarme en el piso y mirar al cielo raso.
estaba pensando en cuantas habitaciones y cuartos he vivido y han sido varias.
una vez viví de verdad en una habitación de un hostal por seis meses.
la habitación era triple pero sólo la ocupaba yo. era bastante simple, de color blanco gris y con un tapizón ocre, una mesa grande que era la mesa de noche con un espejo de marco plástico azul. la habitación tenía una sola ventana, que a la vez era una puerta a un balcón donde sólo cabían dos personas. cuando se cerraba esa ventana-puerta de madera, la habitación se volvía oscurísima.
me gustaba esa habitación porque ha sido la más grande que he tenido y fue mi casa por un tiempo la primera vez que tuve que vivir sola.
me gustaba también el hecho de que podía dormir en tres camas distintas. cada noche podía escoger una. a veces según la cama me imaginaba que yo era otra persona. siempre he tratado de llevar un registro de mis sueños. recuerdo que había una cama que no me hacía soñar mucho.
y todo esto porque por estos días quiero hacer check-out pero la recepcionista no aparece. y mientras tanto la espero sentada en medio de la cama, con las piernas cruzadas y en pijama, mirando a todo lo ajeno que me rodea y de vez en cuando perdíendome en el cielo raso mientras amanece.
el desarme en la guerra mundial y el inicio de la guerra fría
“ seguro que pronto me van a decir: sonríe estás en cámara escondida “
entonces tengo las mandíbulas tensas, listas a sonreír, y mientras, me voy paseando por la casa a ver si encuentro las cámaras y entonces saber que todo es mentira.
pero no sucede.
no me queda otra que hacer uso de todo el atrezzo: me ducho, me sirvo café, leo noticias que parecen anacrónicas o repetidas, me visto, salgo y afuera todo es tan grande que voy perdiendo las esperanzas de “sonríe estás en cámara escondida”.
luego mis mandíbulas se tensan distinto, en una línea.
y yo mastico chicle pues he dejado de fumar hace mucho.
salgo.
hay un sol blanco e inmenso que todo lo hace raro. todo lo hace extraño y ajeno.
pienso que me ando quejando, sí, pero es curioso que no me pueda quejar en otro idioma que no sea el mío.
(ya mi profesor me ha dicho que no me queje cuando escribo, no sé si leerá el blog, pero profesor, será que soy quejona así como tú me confesaste que eres renegón. se te nota/se nos nota)
querido blog: ya te he dicho que te uso para la queja.
podría decir, no quiero dar clases hoy, que estoy cansada y harta, que no quiero leer más sociología, tampoco quiero dar exámenes, quiero que me den el visado y me renueven el pasaporte ya, no quiero que llegue el invierno, no puedo escribir nada que no sean quejas, realmente no puedo escribir y tampoco sé si sé escribir.
y esto suena más o menos así:
jeg vil ikke jobbe i dag, jeg er trøtt og lei av alt, jeg vil ikke lese mer sosiologi og ikke heller tar eksamenen, jeg vil ha visum og fornyelse av passet mitt med en gang, jeg vil ikke at vinteren kommer, jeg kan ikke skrive en ting bare klager om ting, egentlig kan jeg ikke skrive nå og jeg vet heller ikke om jeg kan skrive.
y pregunto: ¿está bien así en noruego?
me responden: sí, está bien gramaticalmente pero no entiendo realmente lo que quieres decir.
entonces me pregunto: me entenderá el resto de personas? entenderán lo que realmente quiero decir?
- cómo se da una relación de cualquier tipo si las palabras que se dicen son sólo huecas o decorativas o adornos que flotan?
- cómo se le da sentido a todo lo que esta ordenado correctamente pero no nos suena a nada? –como mi vida atrezzo, p. ej. –
- cómo saber que cuándo alguien te dice “me caes bien” en otro idioma, en qué grado lo dice?
- y si te quieren, cómo es que te quieren? cúanto?
- hay cosas que no se pueden explicar fielmente en otro idioma o tampoco se pueden cuantificar, p. ej. los plátanos se venden en algunos sitios por manos, en otros por kilos, en otros por unidades.
- cómo saber entonces qué es lo que te quieren decir realmente?
- y digamos que si les entretienes? les gustas? o si les pareces rara? en qué grado o en que medida?
- cuándo aprende uno a usar/tocar las palabras en otro idioma no sólo como elementos para expresarse, sino como llaves que van abriendo puertas, dagas que nos destripan o gotas de agua que nos resbalan suavemente casi en caricias?
cuándo?
creo que a lo mejor es imposible.
y yo aquí escribiendo y siento que me estoy aferrando a un pedazo de papel en medio de la nada. en medio del mar del norte y me congelo y el papel se moja y se deshace mi mundo.
confieso: hace varios días alguien me dijo algo que me molestó y hasta me puso triste. me afectó pues vino de alguien a quién conozco y aprecio mucho, por lo tanto su opinión puede tener peso y entonces no es igual cuando me lo han dicho antes, cualquier extraño en la cola de extranjería:
“es que tú estás en el primer mundo y no sabes lo jodido que es todo aquí”
nescafé con chocolate de primer mundo, sí.
fue una pedrada.
el primer mundo. qué carajo será eso.
que alguien me lo explique.
seguramente no lo sé, pues para mí no existe nada más que el mundo propio con sus fronteras, guerras y laberintos.
ya lo he dicho.
y estoy aquí desarmada en algún lugar de mi patria interna en el fin de cualquier guerra invisible y cotidiana de un martes por la tarde.
he dejado el arsenal
me siento desnuda y sólo me queda lo exterior que a la vez está cubierto:
el uniforme impecable de soldado que pelea contra el viento, la sonrisa blanca, la caligrafía como un dibujo, el pelo recogido en una cola, los ojos oscuros y las maneras en la mesa.
eso es lo único que se nota, lo único que se ve y quizás lo único que cuenta.
eso es lo único que saben de mí en otro idioma.
pero nada más.
y a veces puede que sea mejor así.
no saber de otras patrias, no conocer del todo al otro, al amigo, al cómplice, al amante, al vecino, al socio, al mentiroso y al enemigo.
sólo intuirlos así.
primer mundo, digo yo. cómo si no supiera yo lo que es el ser allí y lo que es estar aquí.
cómo si no supiera yo el verbo ser/estar.
cómo si yo no supiera de fronteras, papeles, banderas, límites, vallas y pasaportes vencidos.
joder.
y entonces esto de aquí es lo que significa para mí a veces estar en el primer mundo.
sol blanco.
vacío.
nada.
+ y -
lo que más me gusta de aquí son los amaneceres. entonces yo que siempre ando madrugando les tomo fotos y así el de abajo (muy abajo) es el amanecer anaranjado de hace una semana y este de aquí es el amancer de hoy domingo, un poco lila como los de invierno.
también me gustan los árboles. algunos tienen pelotitas rojas que según dicen, son comestibles. yo pensaba que eran dulces, pero no. así que es una de las cosas que no me gustan, un (-) son esas bolitas rojas.
en mi casa tengo varios animales y algunos me gustán más, otros menos. los que más me gustan son mis gatos y a veces mi favorito es este gato blanco que siempre anda contento. a veces también yo me contento como él y me sale una sonrisa parecida.
mi gato se llama kai pero también tengo más gatos. hay un par en un columpio que se llaman edmundo y björn (aunque björn significa oso por eso mi gato anda un poco confundido) .
el animal que menos me gusta es ese delfin que me lo regalaron unos amigos que se fueron a una isla griega y cada vez que abro la refrigeradora hace tilintilintilin. pero lo he puesto porque mis amigos son buenos intencionados y cuando vienen a mi casa y me dicen "qué lindo en delfín verdad?" y yo les respondo "tilín-tilín".
así en mi casa también hay varias cosas que no me gustan , pero las conservo por ser bien intencionadas.
también me gusta esa vaca cuadriculada que es azucarera. no tiene nombre pero bien se pordría llamar clara. como es cuadriculada, yo creo que tiene un caracter complicado y eso siempre me gusta. supongo que será también complicado cargar azucar y ser dulce y cuadriculada.
no me gusta el libro que uso para enseñar español que se llama caminos porque es muy tópico y cerrado y porque salen fotos de españoles vestidos de andaluces (como si sólo fueran los españoles andaluces y flamencos) y los hispanoamericanos somos indios vestidos con trajes típicos (como si fuera sólo eso)
un amigo me ha dicho que el próximo semestre empieze clases vestida de ñusta y que me ponga unas cuantas plumas en la cabeza y que les diga a mis alumnos que así nos vestimos para las cosas formales - como dictar clase - en latinoamérica (lo estoy pensando)
lo que sí cada vez que empiezo el semestre y los veo mirar el libro como objeto de la dimensión desconocida les digo: el libro se llama caminos porque es el camino que los llevará a alcanzar la sabiduría del idioma castellano.
lo que más me gusta de las comidas, creo, es el desayuno. la mayoría de veces hago café en la cafetera y espero observando cada gota mientras pasa, pero ahora he encontrado unos sobres instantáneos de café con chocolate nestlé y me vuelto adicta a ellos.
no sé si eso me estará afectando las neuronas y por eso ando escribiendo como escribo por estos días. bueno, ya dejaré mi vicio instantáneo cuando me canse, como a veces me pasa con algunos vicios. sólo con algunos.
también hace dos días he descubierto -gran descubrimiento- que aquí venden algo parecido al chancay peruano y estoy usando la expresión "pero si eso es un chancay noruego" para decir que algo es facil o simple pero para no variar nadie me entiende.
pero no me importa porque yo les explico el cuento entero de porque se dice eso y les cuento la historia del chancay peruano y que existe un lugar que se llama chancay y hay chancay de a 20 centavos hasta de un sol y así.
y algo que no sé si me gusta o no es un regalo de mi amiga la rusa que es una chica guapisima con la que a veces me voy a bailar gasolina. ella resultó que es muy generosa porque se presentó un día que la invité a cenar con semejante regalo (ese asunto de madera con unos vasitos y una campana) me dijo como se llamaba pero no recuerdo. es una campana de vidrio que se debe llenar con vodka y luego unos vasitos como campanitas para hacer "seco y volteado" con vodka, osea tomarse el golpe de vodka y poner el vaso de cabeza limpio.
lo que sí me gusta es el vodka que me trajo de rusia. también me gusta mi amiga que no tiene ni idea que estoy escribiendo sobre ella ahora mismo. se llama tatiana pero siempre dice -you can call me tanya- me gusta porque tiene el caracter de una terca rusa de la URSS que cuando dice no es NO como lo diría lenin y es peor si se emborracha, pero tatiana siempre está guapa y tiene el cuerpo y las maneras de una bailarina de ballet hasta para bailar gasolina. además me gusta la manera de cómo tatiana pronuncia mi nombre, casi lo hace sonar a vodka y me dice hola y yo le digo priviat.
bueno ya me relajé...
tanto ruido y al final por fin el fin
me despedí con esa manera en los abrazos que un día hace un poco más de cinco años aprendí: unos abrazos en donde hundo las yemas de mis dedos sobre las espaldas o las costillas del otro y siento que las manos se me vuelven con esa forma que tienen las patas de una rana.
(alguna vez te debo de haber abrazado así)
antes tomé un par de cervezas y no dormí nada. lloré en la sala de embarque y una chica que hacía encuestas me miró con lástima.
en el avión a mi lado se sentó una señora que me preguntó a qué iba a madrid. yo le dije que vivía en madrid contigo, que teníamos un gato, le dije que me esperabas en el aeropuerto, dije que vivíamos en el centro porque es fácil inventarse siempre una vida en el centro de cualquier ciudad.
una vez me quice inventar una en el centro de roma.
la señora me escuchaba con atención, me preguntaba por ti y entonces era sobre la única cosa en la que no le mentía: te describí ante ella físicamente, tus ojos claros y tu pelo oscuro, tu acento, tu risa tan pequeña y de color tenue y la timidez esa que tienes que siempre me atrajo desde que te vi esa noche de pie, quieto, mirándolo todo esperando a que yo llegara.
la señora me contó de su vida en madrid y quise pensar que ella también se estaba inventando una historia con nietos, hijas todas mujeres y que una hasta tenía el pelo como el mio.
estuvimos hablando un buen rato.
era un señora mayor que bien podría haber sido mi abuela y como ese viaje hasta madrid era inventado –dado el vacío real que sentía- yo quise creer que era mi abuela. me dijo que iba a tomar una pastillita para dormir porque siempre lo hacía cuando viajaba pero se había olvidado de sacar el agua de su cartera, entonces yo hice todo: abrí el compartimento de las maletas de mano y me estiré para alcanzar el agua, le pedí un vaso a la azafata, le serví el agua a la señora y le ofrecí una almohada extra que me aceptó. me sonrióa gradecida. luego cerro los ojos y yo también hice lo mismo. me quedé dormida sentada a su lado y sentí la paz real de estar sentada al lado de un extraña que era lo único a lo que podía aferrarme en ese momento de vacío sabiendo que abajo me esperaba madrid (sin ti).
a mitad del viaje desperté sudando frío y con naúseas. ella dormía en paz y yo temblaba. saqué el libro de millás para que me hiciera compañía y miré la primera página pero todo era demasiado. sentía vértigo y me dolía el estómago. entonces fui a la parte de atrás del avión porque las nauseas aumentaban. uno de la tripulación me dijo que no tenían ninguna pastilla para el dolor y entonces me sirvió una infusión y me dio una botella de plástico que llenó de agua caliente y yo me pasé el resto del viaje doblada aferrándome a una botella de agua caliente que la apretaba contra mi vientre mientras sudaba mis manos y mi frente sudaban frío.
pensaba en todo: en mi familia, en madrid, en mi abuela de mentira, en noruega y su nieve espesa, en el pavo de navidad, en el aeropuerto, en mis amigas, en mis lágrimas en la sala de embarque, en libro de millás y las palabras iluminadas en las calles del centro de madrid donde tú y yo teníamos un gato y vivíamos en un piso del centro una vida inventada.
en el baño estrecho de color gris, vomité varias veces.
me sentí más aliviada pero muy débil. al final era ya casi de día y se veía la península desde lo alto. yo estaba sentada al lado del tripulante y miraba todo lo que hay en la parte de atrás de un avión como algo que quizás nunca voy a volver a ver jamás tan de cerca.
cuando aterrizamos, ese golpe del avión contra la pista retumbó dentro del vacío que tenía dentro de mí y sentí el peso de mi corazón flotando en el aire.
salí con mi equipaje y miré para todos lados porque quizás ese día podría ser aquel en que coinciden las vidas inventadas con las reales y todo tiene sentido. pero sólo había un montón de gente extraña que se abrazaba y seguramente se les volvían las manos como de rana aferrándose al cuerpo del otro.
busqué una cabina de teléfonos para decir que había llegado bien. un policía me dijo que tuviera cuidado con el bolso que lo llevaba abierto sobre el carro que cargaba mi equipaje; eso fue una alerta a que me fijara en la misma maleta que he ido yendo y trayendo desde hace ya unos años y que a veces pienso “mi vida cabe en una maleta” y eso me da a veces una sensación de tranquilidad total como si no tuviera pasado pero otras, es sólo una profunda tristeza.
dejé las maletas en una casilla y tomé el metro. me aguanté las ganas de llorar durante todas las estaciones y pasillos de barajas-nuevos ministerios hasta que llegué a sol y di vueltas un buen rato; luego fui a la gran vía donde me compré una cámara desechable y tomé algunas fotos con la tristeza más densa que se pueda tener cuando se baja del metro y se ve otra vez madrid cuando anochece en invierno.
caminé tanto buscando las palabras iluminadas esas que quizás realmente sólo existieron en mi imaginación. nunca las encontré. puede que entonces ya era muy tarde en enero. puede que ya era muy tarde para todo.
oscurecía.
me di cuenta que no había comido en muchas horas, lo notaba en cada uno de mis pasos. me metí a un café y pedí un té cosa que siempre me ha parecido rara y ridículamente graciosa. pedí también una flauta que yo no sabía lo que era hasta que me la trajeron: era una masa enrollando un poco de jamón serrano.
pedí una flauta porque en verdad quería una, porque entonces con ella hubiese podido tocar una melodía triste que llevaba por dentro y me hacía pedazos.
mientras comía, anoté en una libreta: seguramente escribiré un día el final de todo.
hoy después de esa noche en que no lavé los platos, le puedo poner un punto final a esto y siento como si hubiese deshecho una maleta pasada que estaba siempre ahí llena de cosas y quieta.
ahora, otra vez mi maleta está vacía.
hace días pensaba en el momento en que decidí como iba a ser mi firma para toda la vida.
decidí practicarla en las hojas en blanco de un libro que lo he traído hasta aquí.
vi varias firmas, alguna decían mi nombre, algunas sólo eran garabatos con una rubrica pretenciosa.
pensaba que de adolescente –tengo la misma firma desde los 15 años- trataba de imitar las firmas de los demás o de demostrar algo.
me di cuenta que escogí la más simple. mi nombre, una línea y un punto. ahora años después me pregunto que de haber escogido la firma garabato, la firma dibujada o la firma pretenciosa no sería quien soy ahora mismo.
sería otra persona.
(hoy tuve que firmar, eso siempre me hace pensar en cosas, eso me recuerda quien soy, la de la vida inventada y la vida real)
disecada
pienso que diseco cosas.
estoy disecando momentos mientras escribo. los destripo, los despellejo, los remojo en amoniaco, los relleno, los coso con puntadas y los cuelgo.
se me llenan las manos de sangre mientras escribo y sigo con una navajita haciendo tajos con el pulso firme procurando que sean perfectos para que no se note el corte; con la vista fija cuando cierro la herida para que no se noten las puntadas porque quizás, tú lector, a través del corte veas un poco lo que hay detrás.
mi vida de algodón.
verbos regulares en primera persona: se quita la terminacion ar er o ir y se reemplaza con una O. temo amo creo escribo vivo
a veces vivo una vida de relleno.
a veces mi vida esta disecada en todo lo que escribo.
a veces me la dejo toda en lo que escribo y entonces me invento otra vida, la vida mía que enseña castellano, la que va a la universidad, la que se lee mamotretos de teoría sociológica y los subraya con lápiz.
en mi otra vida la inventada como con tenedor y cuchillo y a veces me pongo la servilleta sobre las piernas según en lugar.
en la verdadera me siento sobre la encimera de la cocina y como directo de la cacerola mientras voy imaginando que en las casas, esos ruidos de los cubiertos son de las vidas inventadas del resto y entonces nos hacemos guiños de ventana a ventana, nosotros los sujetos de vida verdadera.
hace unos días me sucedió algo raro.
tuve la sensación de que nada de lo que estaba viviendo era real.
esperaba al bus –que se retrasó- miré la hora y pensé en que quizás mi reloj me mentía que alguien lo había cambaido. pensé que no era un día laborable o pensé que era tarde para ir a trabajar. pensé que cuando llegara al trabajo nadie iba a estar ahí...
de pronto vi llegar a una señora que suele coincidir conmigo en la parada de autobús cuando voy al trabajo.
una extraña me dio la certeza que todo era real en ese segundo. esa señora tiene la apariencia de ser muy hosca. yo no la miro mucho, pero esta vez quería estar segura de que ella no era una mentira y le pregunté la hora.
“las 7.10”
su voz rompió toda esa burbuja falsa en la que andaba metida.
(es porque se me juntan las horas de sueño y de vigilia)
todo era real y yo era la mentira.
una vez me levanté apurada, me puse el uniforme de la escuela, conduje 45 minutos muy rápido hasta mi instituto y llegué y la puerta estaba cerrada.
caminé hacia el malecón y no había nadie. no sabía bien que pasaba. volví a mi auto y olí a pan recién horneado, entonces supe que era domingo.
no sabía si reír o llorar entonces. estaba muy cansada, muy estresada y muy confundida.
llamé a mi casa desde una cabina pública. sentía angustia. se lo conté a mi madre.
-mamá, no sé que me ha pasado…
- ay hijita…no te he sentido cuando te fuiste. pero ya, ven a que tomes desayuno voy a pasar café y freír salchichas… compras pan en la panadería esa que está por tu escuela.
me reí.
en la panadería, me decía a mi misma: se nota que es domingo y yo en uniforme.
(que gil)
llegué a mi casa y desayuné con el uniforme puesto un domingo donde todo era domingo menos yo y entonces sentí otra vez que yo no era verdad sino un personaje.
mañana tengo día libre.
y lo he apuntado en un papelito amarillo post-it para recordárselo a mi otro yo: hoy miércoles no trabajas: tómate el día para tomar el café con tu vida verdadera y deja de ser tan maestra de gramática y tan estudiante de 3er año.
querido blog
quizás es que soy una cantante frustrada.
ayer venía cantando por la calle a voz en grito saliendo del trabajo.
I´m broke but I´m happy, I´m poor but I´m kind, I´m short but I´m healthy... yeah.
esos tres primeros versos de Hand in my pocket me describen tal cual soy y estoy en estos momentos.
(vale aclarar que aquí las calles están siempre vacías cuando vuelvo del trabajo)
luego me vi caminando con las manos en los bolsillos de la chaqueta (no llevaba guantes y hacía frío) y entonces levanté más la voz presionando mis puños contra las costuras de mis bolsillos.
también me pegan: I feel drunk but I´m sober, I´m here but I really gone; I´m tired but I´m working yeah.
querido blog:
tengo una sobrecarga de trabajo, tiempo, vida y todo muy grande en macro escala.
me cuesta dormir y por eso ando últimamente hablando más sandeces que lo normal.
me han dado unas pastillas de valeriana que huelen a trapo húmedo.
me da asco cada vez que abro la caja.
supongo que el punto es: o te duermes o te tomas la pastilla con sabor a trapo húmedo.
adolescente
este señor me pidió que contara más sobre mis castings adolescentes además del fúttbol.
bueno, tampoco es que hayan habido muchos..
pero cuando era adolescente –y quizás hasta ahora- me hubiese gustado ir a una prueba para tener un programa de radio.
sería algo así: tendríamos una entrevista a fulano-fulana de tal. osea cualquier persona. le preguntaríamos cualquier cosa y además tendría que dar su opinión sobre la canción del día.
el programa tendría una mascota, un loro, pero de verdad.
siempre me ha parecido tan sorprendente que un pájaro pueda hablar aunque sea dos palabras.
habría también lecturas de relatos o de poemas de los oyentes.
(paul auster hizo un libro basado en un programa de radio “I thought my father was God”, deberían existir más programas así, la gente esta llena de historias/
cuando puedo leo un libro de paul auster que se llama la invención de la soledad. me llamo la atención el título porque a veces pienso que uno se inventa la soledad. me gusta el libro, las primeras páginas me dejaron hecha un nudo)
querido blog, esto de escribirte ahora mismo me recuerda al papel periódico que envuelve el pescado.
como ese cuento de cortázar –creo- que decía algo así, que mientras un periódico esté en las manos de alguien es un periódico, sino es nada más que papel.
todo lo que escriba hoy, mientras presione cada letra en el teclado, será algo para mí.
cuando cierre esta ventana, será pues, supongo, sólo código binario flotando en internet.
hoy día este texto tiene sentido para mí. es mi sábado por la mañana, es una marca en mi calendario, son mis palabras haciéndome compañía en esta habitación. escribo y sé que es de mañana, huele a café, todo está lleno de luz y la ropa está recién lavada. afuera está lloviendo ligeramente, sé que es otoño y que estamos en octubre. sé que no estoy en lima.
cuando cierre esta ventana, este texto se volverá nada.
pienso en lo del papel envolviendo pescado porque cuando escribo a mano pasa parecido, salvo que el objeto físico (papel y tinta) está ahí y a veces me tropiezo con él en el camino y es como si el objeto quisiera volver a existir, como si pateara una piedra con el dedo meñique, estando yo descalza.
es un muerto que nos llama desde el más allá, entonces lo leemos y vuelve a vivir.
a veces releo mi diario, querido blog; mi diario en papel (pero a él no lo llamo querido diario) y es como el título de esa película que nunca vi “el retorno de los muertos vivientes”.
los muertos resucitan y los fantasmas adoptan un cuerpo.
nota en mi diario, enero 2002: “a veces creo que existen ciertas personas que aparecen en el momento preciso de tu vida, y cuando eso sucede, sabe uno en el fondo que van a desaparecer también en un momento preciso, o que su presencia durará poco, de lo contrario, esa precisión-perfección (hasta la puedo llamar MAGIA) no existiría de prolongarse el tiempo. los actos de magia duran casi siempre segundos. joaquín sabina canta porque voy a salir esta noche contigo y la magia es algo así, como de una noche”
I´m short but I´m healthy... yeah!
hace días tuve un desmayo.
fui al médico porque sé que hay gente que se desmaya de la nada como las actrices de culebrones los mexicanos; pero en mí, los desmayos son rarísimos.
(el primer día de clases de cada año escolar siempre alguien se desmayaba. alguna vez estuve tentada a fingir un desmayo para que me lleven en brazos a la enfermería mientras aproximadamente 1000 alumnos cantaban el himno nacional en el patio. entonces me imaginaría como heroína de guerra, los ejércitos detrás cantarían el himno mientras yo agonizo. qué culebrón perfecto. nunca llegué a fingir uno)
me he desmayado sólo dos veces en mi vida: una vez por beber poco y la otra por beber demasiado.
esta vez ha sido también por un exceso y carencia de todo a la vez.
el médico me examinó y me dijo: (mamita) lo tuyo es una cuestión hormonal además de que estás muy cansada.
me preguntó si llevaba cuenta de la regla y yo lo quedé mirando con cara de “¿se cree usted doctor que yo miro alguna vez el calendario y sé en que día vivo con exactitud?”.
no, doctor. la verdad es que me cuesta llevar agenda, sólo uso post its amarillos para recordar mis asuntos. llevo la cuenta del tiempo según la medida de las cosas y de lo que hago.
ahora que pienso, querido blog, a lo mejor si releyera todas las barbaridades y las entrelíneas que te he escrito, puede que me de cuenta de los días rojos. como te decía, escribir cualquier cosa es como poner una marca en el calendario.
le voy a dar la URL a mi doctor.
anoche soñé con un fantasma.
era una sombra negra. era un fantasma malo.
me molestaba y yo lo quería atrapar dentro de una botella vacía de oporto. fue un sueño angustioso.
al final llegué a tocar al fantasma: era como poner la mano entre corrientes de aire tibio y sentir el cosquilleo punzante de esquirlas metálicas.
me he despertado con esa sensación en las yemas de los dedos y aún no se me pasa.
he dormido muy mal otra vez. quizás deba tomar las pastillas con olor a trapo húmedo.
post al paso
"parecía salido de un video de MTV"
recuerdo que alguna vez he usado esa frase para describir a alguien y también recuerdo haberla usado en una historia cortita que escribí hace tiempo.
y lo que yo quería decir con eso, era algo positivo. alguién salido de un video de MTV para mí y entonces, era alguien que llevaba algún traje raro pero interesante, si bien un poco chillón pero que no dolía a la vista, un poco futurista, un poco como la ropa de diseño de pasarela (la interesante).
pero ahora, salido de un video de MTV tenemos al cantante de gasolina, a usher (con todas su cadenas) a gwen stephany, a shakira... es decir tenemos, escarcha, cadenas gruesas de oro, zapatillas de talla extra grande, camisetas de basket-beisbol y tacones con calcetines y mini shorts además del petróleo de shakira...
ya no voy a usar esa frase
ya vuelvo...
hoy de pronto he recordado que hace varios años atrás un día -seguramente esperando que pase algo y por puro salir del aburrimiento- me presenté a una prueba de fútbol que buscaba niñas entre 12 y 16 años para un equipo femenino.
¿en qué diablos estaría pensando?
tendría trece o catorce años. el lugar dónde se llevaría a cabo la prueba quedaba cerca de mi casa. yo leí el anuncio en la puerta de una bodega un día que seguro me mandaron a comprar cualquier cosa.
me acuerdo que no le dije a nadie sobre esa prueba.
(me estoy acordando últimamente de cosas pasadas que nadie o casi nadie sabe, para eso estará el blog algunas veces)
nunca jamás en mi vida le había puesto interés al fútbol: no sabía las reglas, no era realmente hincha de ningún equipo, no había jugado fútbol ni una sola vez; pero igual fui.
recuerdo que me compré en el mercado unas medias de fútbol para que la cosa parezca en serio. fui con unas zapatillas terribles (unas reebok blancas, que siempre se descosían de los costados o se rompían de la punta) una bermuda azul y un polo gris. tenía uno de esos vasos que llevan un sorbete de plástico con un dibujo de bugs bunny.
así de disfrazada fui.
de mi casa al campo de fútbol pensaba que quizás todas las niñas no sabrían nada de fútbol; a lo mejor y pasaba la prueba, pensaba. quizás es que quería ser futbolista porque por entonces el novio de una prima lo era y no estudiaba nada, sólo jugaba fútbol y le pagaban bien y a mí no me gustaba el colegio.
llegué a la prueba y había niñas que habían jugado fútbol parecía, desde que aprendieron a andar. algunas eran bastante bruscas, te pegaban golpes en el pecho, te metían la pierna cuando ibas con la pelota, te jalaban del pelo y te susurraban insultos al oído.
había chicas de todos los tamaños, clases, edades y tipos. eso fue lo que más me gustó de esa prueba, éramos iguales pero distintas. nos hicieron patear la pelota, correr con ella, hacer penales y dominadas (yo podía sólo hasta 13). al final armaron equipos y nos pusieron a jugar.
yo estaba nerviosa y le dije a una chica que fue la única con quién sentí que podía hablar: “es la primera vez que juego en un campo de verdad y en un equipo contra otro”. ella me contestó: “ay amiga, yo tampoco sé nada”.
yo no le creí así, porque me dio la impresión que ella podía mucho, sólo que tenía nervios; así que me dije que si me tocaba la pelota se la pasaría a ella.
lo bueno que tenía yo a esa edad era que tenía poca vergüenza para algunas cosas y muy buena vista. así que me la pasé corriendo como bendita de un lado a otro pidiendo la pelota y cuando la tocaba, se la pasaba a amiga-no-sé-nada y amiga, que era pequeñita y tenía el pelo suelto, negro azabache brillante y liso se las arreglaba para correr con la pelota y pasarla para convertir goles y hasta ella misma marcó dos. de hecho, amiga-no-sé-nada, no sabía de la reglas de fútbol pero jugaba bien, corría bien (era como speedy gonzales) pasaba bien, marcaba bien.
al final seleccionaron a amiga-no-sé-nada. yo la felicité (como se felicitan las misses en los concursos de belleza pero con verdadera sinceridad) y a la salida nos fuimos juntas a tomar agua. ella se fue a esperar el bus para decirle a sus papás que la habían seleccionado y yo me fui a casa con mis medias nuevas hechas mierda y mi frasco de agua medio lleno.
hoy día me he acordado de amiga-yo-tampoco-sé-nada porque a veces me siento así como ella.
siento que no sé nada, que no he hecho demasiado, que me falta tanto.
sé que algunas cosas las puedo hacer bien pero soy muy insegura. a veces necesito que me reten, que me pongan a prueba o que me pongan en un grupo donde todos jueguen a empujones (a veces mi vida es bastante tranquila) y que sea una condición absolutamente necesaria que (me) lo demuestre, que demuestre mi juego y que además sea mi otro yo, el crítico, el seleccionador.
a veces me digo: “mamita- como me dice ella ¿no deberías dejar de tontear ya?
blog
si mi blog fuese persona (esta señorita lo llamó "mi escuchador") espero que sea hombre.
sino me va decir también “mamita”.
en cambio si es hombre y con lo que me quejo (pues aquí vengo a quejarme) a lo mejor y me invita a tomar una cerveza o café
tranquilidad
este ha sido un fin de semana tranquilo. ayer leí y más tarde me pondré a jugar scrabble en yahoo!
(mamita, deja de huevear)
cuando todo está tranquilo me acuerdo del colegio.
yo era bastante tranquila y odiaba tanto el colegio en la secundaria que me quedaba quietecita porque no quería participar de ninguna manera de nada, no quería hacer ruido.
en cambio mis amigas eran medias locas.
una de ellas se ha casado hace poco, y me hubiese gustado mucho poder haber estado en su boda. la amiga recibió el buquet y yo aquí escribo sobre ellas.
ayer tomé el bus a la hora de la salida de los colegios y a mi lado se sentó un niño lindo.
tendría unos 11 o 12 años. era gordito, rosado y tenía unos ojos verdes oscuros como los de botella de vino antigua que contrastaban con su pelo castaño como de otoño, brillante y despeinado. cargaba una mochilota y sacó de ahí un discman que tenía los audífonos enredados. trató de desenredarlos y luego suspiro, se rindió, tiró su mochila y se los puso así enredados.
se quedo quieto todo el viaje mirando a la ventana y escuchando música.
yo también escuchaba música y se volvió todo como una película.
en los primeros años de la secundaría, cuando yo tenía la edad de ese niño y cargaba también mochilotas de libros tomaba un micro azul para ir al colegio: la ruta 177ª. un micro lentísimo, siempre destartalado y lleno. eso era como un mercado surrealista sobre ruedas o algo que no todavía no puedo explicar con palabras. recuerdo que todos los días se subía en el cruce de las avenidas primavera y aviación un señor con ollas humeantes, llenas de algo que debería ser chanfaina o algo así. olía todo a guiso, a comida hirviendo. la gente huía a la parte delantera del micro porque el olor se pegaba en todo. eso se repetía cada día: la misma escena, a la misma hora, los mismos protagonistas, el mismo acto y el mismo olor.
luego el señor y sus ollas se bajaban cerca de una construcción.
a veces me daba la impresión que los obreros lo olían al llegar y sonreían y dejaban de lado las herramientas.
basada en esa escena y en algunas otras cosas, años más tarde escribiría este cuento:
Dos gallinazos

















