abuela

mi abuela murió cuando yo tenía 13 años.
creo que a los trece años un siente todo con una intensidad tremenda.
también a los 23, pero a los trece años uno aún es niño (niña) y a la vez se esta haciendo uno adulto.
se siente todo con esas dos partes, la de un niño y la de un adulto nuevo.
hoy día me acordé de ella mientras comía una naranja.
es que yo las como como ella.
no las parto en cuatro, sino que les hago un corte arriba, como quitándoles un sombrero y entonces las aplasto entre mis manos y me bebo sólo el jugo.
luego, si tengo ganas, las abro y me como la pulpa.
cuando las cortas en cuatro, necesariamente te tienes que comer la pulpa, de esta forma no.
nunca he visto comer naranjas a alguien más así, salvo yo, como mi abuela.
con mi abuela también jugaba a las damas.
recuerdo la vez que le gané por primera vez, me sentí como haber vencido a un gigante, pero luego me di cuenta de que quizás ella estaba envejeciendo.
me gustaba ver la televisión con ella, me tumbaba a los pies de su cama atravesada, con los mis piernas colgando.
de mi abuela, recuerdo también sus manos, las manos de mi madre, ahora, se parecen un poco a las de ella.
también recuerdo que mi abuela me recogía del colegio cuando estaba en primaria.
y recuerdo que cuando en invierno me ponía ella la chaqueta me decía: sujeta los puños de tu suéter así no se te suben y te molestan.
también mi abuela me decía que cuando uno se atragantaba era bueno levantar los brazos.
y ella decía "a ver para ver" cuando quería saber algo más sobre algún asunto.
podría escribir tanto sobre ella.
sólo quería decir que hoy me acordé de mi abuela.

Pongamos que hablo de Madrid

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Palabras leídas en luces en las calles de Madrid la madrugada del 14-15 de diciembre del 2004

Las palabras fueron avispas y las calles como dunas cuando aún te espero llegar (héroes del silencio)

Palabras que me fueron dichas al oido, en las calles de Madrid la madrugada del 15-16 de enero 2005


estoy de vuelta.

el título

como todo: así de simple.
una de mis bandas favoritas se llama madrugada.
la madrugada es el momento del día donde más escribo y mejor me siento.
me enamoro siempre de madrugada, me desenamoro con la luz del sol.
me gusta el sonido de sus sílabas juntas ma-dru-ga-da, casi como man-drá-go-ra o men-dru-go, pero no igual.
en la madrugada puedo diseñar una estrategia para resolver lo imposible.
siempre quise escribir un libro titulado madrugada.
pero el título madrugada, a secas para un weblog ya estaba cogido.
una pena.
entonces le puse séptima, pues siempre me ha gustado el número siete (7). de hecho, en mi fecha de nacimiento, hay dos sietes. aunque también hay dos nueves. esto demuestra que me gusta el número siete. y me gusta lo impar.
y también porque a la palabra siete si le agregas una N se convierte en siente.