Falling Down
Hoy en el recreo fui a un kiosko a comprar algo de comer. Mientras miraba todo, sin decidirme aún que tomar llegó una mujer como de unos cincuenta y varios años y me miró con fastidio.
Estiré el brazo derecho, con la palma de la mano toda abierta y hacia arriba en dirección al mostrador en un gesto de cederle el turno, igual al gesto de un Mickey Mouse de goma espuma a la entrada de un supermecado o panadería, como el gesto que le hago a mi gato cuando le abro la ventana cada vez que quiere escaparse a deshoras y yo ando desvelada.
La mujer pidió con odio una salchicha. La chica que atendía era extranjera, bastante guapa y graciosa, tenía todo en su sitio hasta la sonrisa para la mujer de la salchicha y la paciencia para mi indecisión ante el mostrador.
La chica le preguntó si quería mayonesa. La mujer le respondío "Sí, claro y solo mayonesa"
Yo la miraba de pies a cabeza: era una mujer muy flaca, arrugada como un inútil formulario manoseado, vestía unos pantalones oscuros y anchos que parecían ir colgados de los huesos de sus caderas, sin ninguna gracia la envolvía una chaqueta de paño tosco, parecido al paño que usa mi madre en casa para lustrar el piso y sobre ella caía la paja de su melena escasa y opaca como un nido amarillo y abandonado. Algo se podría en lo verde de sus ojos.
La chica le entregó la salchicha y un poco de mayonesa cayó sobre sus uñas de pesadilla larga y de plástico. La mujer maldijo y le pidió a la chica que le pusiera un poco de cebolla.
La chica abrió el bote de cebolla frita con la elegancia y paciencia de la publicidad. Sostuvo el bote en el aire y estuvo a punto de esparcir , con una cuchara muy grande, una lluvia de cebolla frita sobre la salchicha de la mujer, pero todo se rompió cuando la mujer con una voz afilada de bisturí oxidado, dijo:
Cebolla frita no, cebolla cruda, te he dicho cruda, cebolla cruda.
La palabra "cruda" en noruego (que es rå y se pronuncia "ró") rompió algo dentro de mí, estalló una bomba nuclear que iba desde mis tímpanos a mi estómago.
La mujer solo había dicho cebolla. La chica perdió la sonrisa como si cortara una, sus movimientos ligeros de hada de kiosko se volvieron lentos y la elegancia de la publicidad de cebolla frita desapareció cuando le puso una cucharada de cebolla a la mujer con el aire más opaco de empleada de kiosko que debió ser princesa.
Observé a la mujer morder la salchicha como una hiena devorando algún animalillo destripado y de entrañas crudas y blancas. Mientras veía a sus mandíbulas moverse, atravesaba su piel seca y pecosa y veía a la grasa pegarse a las paredes de sus venas negras. La cebolla cruda flotaba brillante como perlas sobre el mar pútrido de su mala sangre y en sus costillas pegadas y salidas de su cuerpo magro se quedaban atascados los pedazos de pan con las semillas de ajonjolí como pequeñas piedritas afiladas cortando sus visceras.
Perdí el hambre y le pedí a la chica una botella de agua, de las de vidrio y bien fría, le dije.
Le hice un guiño y ella me sonrío, luego le estrellé la botella helada en la cabeza a la mujer de la salchicha.
Cayó al piso cubierta de cebolla cruda cruda. Por el corte, brotaba un hilo viscoso de mayonesa y sangre. El agua helada corría dibujando curvas sobre las baldosas del kiosko. La chica y yo mirábamos sonrientes el viaje de los circulitos de grasa amarillos, flotando como burbujas alegres entre pedacitos de vidrio sobre un río rosado de sangre y mayonesa que corría al lado del cuerpo de la mujer que yacía como una marioneta sin dueño ni parlamento.
Estiré el brazo derecho, con la palma de la mano toda abierta y hacia arriba en dirección al mostrador en un gesto de cederle el turno, igual al gesto de un Mickey Mouse de goma espuma a la entrada de un supermecado o panadería, como el gesto que le hago a mi gato cuando le abro la ventana cada vez que quiere escaparse a deshoras y yo ando desvelada.
La mujer pidió con odio una salchicha. La chica que atendía era extranjera, bastante guapa y graciosa, tenía todo en su sitio hasta la sonrisa para la mujer de la salchicha y la paciencia para mi indecisión ante el mostrador.
La chica le preguntó si quería mayonesa. La mujer le respondío "Sí, claro y solo mayonesa"
Yo la miraba de pies a cabeza: era una mujer muy flaca, arrugada como un inútil formulario manoseado, vestía unos pantalones oscuros y anchos que parecían ir colgados de los huesos de sus caderas, sin ninguna gracia la envolvía una chaqueta de paño tosco, parecido al paño que usa mi madre en casa para lustrar el piso y sobre ella caía la paja de su melena escasa y opaca como un nido amarillo y abandonado. Algo se podría en lo verde de sus ojos.
La chica le entregó la salchicha y un poco de mayonesa cayó sobre sus uñas de pesadilla larga y de plástico. La mujer maldijo y le pidió a la chica que le pusiera un poco de cebolla.
La chica abrió el bote de cebolla frita con la elegancia y paciencia de la publicidad. Sostuvo el bote en el aire y estuvo a punto de esparcir , con una cuchara muy grande, una lluvia de cebolla frita sobre la salchicha de la mujer, pero todo se rompió cuando la mujer con una voz afilada de bisturí oxidado, dijo:
Cebolla frita no, cebolla cruda, te he dicho cruda, cebolla cruda.
La palabra "cruda" en noruego (que es rå y se pronuncia "ró") rompió algo dentro de mí, estalló una bomba nuclear que iba desde mis tímpanos a mi estómago.
La mujer solo había dicho cebolla. La chica perdió la sonrisa como si cortara una, sus movimientos ligeros de hada de kiosko se volvieron lentos y la elegancia de la publicidad de cebolla frita desapareció cuando le puso una cucharada de cebolla a la mujer con el aire más opaco de empleada de kiosko que debió ser princesa.
Observé a la mujer morder la salchicha como una hiena devorando algún animalillo destripado y de entrañas crudas y blancas. Mientras veía a sus mandíbulas moverse, atravesaba su piel seca y pecosa y veía a la grasa pegarse a las paredes de sus venas negras. La cebolla cruda flotaba brillante como perlas sobre el mar pútrido de su mala sangre y en sus costillas pegadas y salidas de su cuerpo magro se quedaban atascados los pedazos de pan con las semillas de ajonjolí como pequeñas piedritas afiladas cortando sus visceras.
Perdí el hambre y le pedí a la chica una botella de agua, de las de vidrio y bien fría, le dije.
Le hice un guiño y ella me sonrío, luego le estrellé la botella helada en la cabeza a la mujer de la salchicha.
Cayó al piso cubierta de cebolla cruda cruda. Por el corte, brotaba un hilo viscoso de mayonesa y sangre. El agua helada corría dibujando curvas sobre las baldosas del kiosko. La chica y yo mirábamos sonrientes el viaje de los circulitos de grasa amarillos, flotando como burbujas alegres entre pedacitos de vidrio sobre un río rosado de sangre y mayonesa que corría al lado del cuerpo de la mujer que yacía como una marioneta sin dueño ni parlamento.


Y QUE HAGO CUANDO ME DUELE EL ALMA?
Veo tus fotos, las beso y lloro.
Acaricio y miento, no te estoy tocando. Quiza te roza una plumita de mi ala de angel caido. (Dije quiza).
Si quieres puedes darte una velta por mi exitosisimo blog donde solo escribo yo. (Y un anonimo una vez, y un chico cojudo otra y otra vez yo misma con un seudonimo, ja, me eche flores).
http://www.galixhome.blogspot.com
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GALIX |
28 de agosto de 2007 3:01:00 CEST
En los ojos lendesimos de la madru se pudre algo con mayonesa. Deben ser las pastillas, a ja ja ha.Buena madru, escrebes biengonito.
Saludos
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Morochia |
28 de agosto de 2007 3:42:00 CEST
Muy buen texto. Las descripciones (con estilo propio) son formidables. Felicitaciones :p.
Paul Quispe.
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Paul Quispe |
28 de agosto de 2007 3:50:00 CEST
es que en el cuento parece que lke puedes meter botellazos a cualquiera
incluso si hubieran habido 100 de esas abuelas la chica del kiosko hubiera sacado su comision por tantas botellas vacías
yo me hubiera tomado primero el agua
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aroldo |
28 de agosto de 2007 4:52:00 CEST
.... jeje que ganas de hacer eso con tanta señora cargosa que abundan en lima =) me agrada tu blog y hace poco descubri el de tu gato! es un amor el minino =) saludos!
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°Oo.Reinventandome .oO° |
28 de agosto de 2007 5:56:00 CEST
Ya estabas tardando.
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nadie |
28 de agosto de 2007 9:43:00 CEST
madrugada,
sigo en paris trabajando y decirte que hemos estado hablando, un compañero francés mío y yo, de lo increíble que es perú, en todos los sentidos. no tengo el gusto de conocerlo, pero sí he conocido a muchos peruanos en mis años de universidad y todos eran increíbles. la mujer de mi compañero es limeña, y estamos de acuerdo en el increíble nivel cultural que tenéis todos, de vuestra capacidad de hablar idiomas, de vuestras personalidades tan impresionantes…y de mil cosas más. por eso nos dolió a todos – a mí, como española mucho- cuando tembló la tierra allí. espero que los tuyos estén bien.
saludos parisinos
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Rocío |
28 de agosto de 2007 17:28:00 CEST
Buen relato
La sencillez con la que se enfrasca la lectura entre los ojos hasta atravesar nuestra corteza cerebral, nos conduce a graficar en la imaginación los hechos del relato.
La descripción del kiosco y la señora me pareció eso, un hecho real, luego me indujo a recapacitar cuando apuntalaban tus frases al referirse al golpe que le estrellaste a la señora con la botella helada, y las demás consecuencias.
Sin temor a equivocarme llego a la conclusión de que es un relato metamorfosico, se une realidad sazonada con ficción que es el ingrediente para hacerlo más delicioso. ¿O no?
Disculpe usted Madru, no soy tan anónimo, porque abajo firmo con mi nombre y mi correo, lo que pasa es que aún no decido en que Blog registrarme.
Luis Q
caminodulce@hotmail.com
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Anónimo |
28 de agosto de 2007 19:30:00 CEST
Super interesantes tus cuentos. Al comienzo parecen un post normal sobre tu vida cotidiana y de pronto algo inquietante ocurre y uno no puede sino empezar a correr a través de los párrafos para conocer el final de la historia, un final que siempre es sorprendente pero a la vez perfectamente lógico.
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Charlotte Sometimes |
28 de agosto de 2007 19:53:00 CEST
Pienso que si le ponía ketchup no hubiese funcionado bien, no?
Ahora pienso en ti como La MadruKiller y se me hace curioso verte dándole un botellazo a una señora que parece sacada de una película de Tim Burton. Yo luego le hacía trabajo de taxidermista y la colgaba en el museo de ciencias naturales de algún país donde los niños no toman la sopa.
¿Por qué he puesto eso? No lo preguntes, porque no contestaré.
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Flucito |
29 de agosto de 2007 1:57:00 CEST
quiero copular contigo
suena lindo?
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butacadecarlos |
29 de agosto de 2007 6:53:00 CEST
como te va a doler el alma!!! oe no...
algún analgésico habrá ¿no?
bien reini tu blog pink y tu fotito mesmamente, galix. con tiara y todo. alaaa
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gracias oish morochia, bien lendesima eres con tu comment. en lima hay unas galletas morochias lendesimas tb.
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gracias, paul quispe
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a veces ando dando de botellazos, cuando me dá no respeto y rompo luna. no me tomo el agua primero para que duela más (que malaza amanecí)
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hola reinventada/desencajada, bienvenida. bien bonito está tu gato nuevo. mi gato kokorito te manda saludos y dice que quiere visitarte porque en tu casa hay fiesta fija.
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nadie, querido, yo tardo pero siempre llego ;)
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hola rocío, gracias como siempre por la visita. un abrazo para ti hasta parís.
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anónimo del camino dulce. la verdad es que la señora era inventada y el golpe fue real. me quedo con la "corteza cerebral" (atravesada)
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charlotte tu nick es bien "charly" :) gracias por tu comment.
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¿por qué pusiste eso???
(siempre llevo una botella escondida)
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alaaaa (!)
(ya mejor no digo nada y me voy a clase)
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madrugada |
29 de agosto de 2007 12:26:00 CEST
no recuerdo la última vez que tomé agua en una botella de vidrio. tampoco la última vez que comí mayonesa.
...
si recuerdo la última vez que le hice un guiño a una vendedora.
Posted by
diego |
29 de agosto de 2007 17:40:00 CEST
...sobre un río rosado de sangre y mayonesa que corría al lado del cuerpo de la mujer..."
No sé por qué pensé en lo mucho que le hubiera encantado a la tipa atragantarse con esa especie de salsa golf resultante...
Felicitaciones por el libro... Suena algo tardío, es que lo acabo de terminar de leer (Figura en mi post sobre mis compras en la pasada FIL).
Posted by
Joanot |
29 de agosto de 2007 20:15:00 CEST
imposible comentarlo como si hubiera leido una anécdota, este relato es impresionante,
las descripciones me desbordaron.
que bueno que al final venciera tu espiritu de justiciera.
Posted by
Basquiat |
30 de agosto de 2007 16:43:00 CEST
Muy bien
Aunque lo de corteza cerebral, atravesada no implica necesaria mente irrumpir en el camino casi inhóspito del desvarió donde no hay retorno.
Creo que en cada párrafo dictado por la sensación perceptiva del talento innato de cada escritor es advertido en la mente del lector. Quiénes nacieron con las letras compuestas para plasmarlo en cada manifestación profunda, creo que dejan las huellas que hacen en su caminar, sembrando la emoción de disfrutar cada escrito, y esperando con ansias un nuevo fragmento que al leerlo los transporte a lugares donde vuelan la imaginación y ¿porque no? los sentimientos que en ellos se reflejan, porque todo ello es una unidad funcional.
Estaré esperando igual que los demás lectores.
Luis Q.
caminodulce
Posted by
Anónimo |
30 de agosto de 2007 17:47:00 CEST
LA VERDAD. MUY GRIS TU RELATO.DESCRIBES A UNA MUJER AMARGADA QUE MUY BIEN PUEDES SER TU. TU ARROGANCIA EN EL TITULO DE TU BLOG DE SEGUIR DESPIERTA CUANDO DIOS DORMIA ME HACE PENSAR EN UNA PEQUEÑA DICHA...¿PORQUE NO TE QUEDASTES DORMIDA?
Posted by
Oscar Negri |
30 de agosto de 2007 20:59:00 CEST
Esto no es para ti Madru
Oscar Negri, creo que antes de referirte a la soberbia es mejor hacerse un propio examen introspectivo de personalidad.
Me fui a leer tu blog y con mucha pena pude ver la escritura no tan dramatizada en los limites que despierten interés en leerlos.
Entonces ¿no es ser soberbio el creerse el escribidor que puede interesar a otros lectores?
Luis Q.
caminodulce
Posted by
Anónimo |
31 de agosto de 2007 2:05:00 CEST
o sea... soy amargada y arrogante!
alaaa!
(me DEJASTESSSSS sin palabras)
Posted by
madrugada |
31 de agosto de 2007 2:19:00 CEST
visiten el blog del tal oscar negri
asuuuuuuu
tiene su fotaza en el encabezado
yo la verdad no pude pasar de la primera linea del primer post
bien cretino ¿no?
beso
muy paja tu post botellazo
el negrito taladro
Posted by
Anónimo |
31 de agosto de 2007 15:45:00 CEST
hay madru
agarrar a botellazos a la gente antipatica es de las mejores practicas
a pesar de que la gente se queje
(seguro ellos son antipaticos tambien y no se han dado cuenta)
Posted by
alfredo |
7 de septiembre de 2007 17:48:00 CEST
La verdad me hace gracia los comentarios sobre mi blog y agradesco el que se tomen la molestia en leerlo. Es un blog muy personal y no concebido para despertar el interes de todo los lectores sino para aquellos que llamo amigos (creo que especifico esto en el encabezado) en ellos hablo sobre mi y pongo mi "fotazo" como dicén, porque (como digo en mi blog) esto no es solo llevado por mi ego pero también por él. Detesto a la gente que escribe con anonimos y no dan la cara. De todas formas pido disculpas a la autora de este blog y les recuerdo a sus lectores que es de ella y sus relatos de lo que deben comentar, no de los míos, para eso pueden dejar todos los impropios que quieran en el mío, si me pareció muy arrogante el titulo de este blog (yo nunca me comparo con Dios y si pongo mi "fotazo" fué porque me guardo un cariño muy especial y enorme agradecimiento a mis padres que seguro que me han hecho más guapo que el "negro taladro" o cualquier anonimo que opine de mi) y si me pareció muy gris el cuento, relato o como lo catalogue su creadora. Pero nunca dijé que me pareciera malo. Siento mucho lo del sarcasmo ese de que sigas dormida, quizas fué ese el error por el cual debo pedir disculpas (aunque reconosco malevolamente que me da una risa muy cruel y antipatica, pero creeme, no suelo ser antipatico-eso creo-)un saludo y a seguir despierta!
Posted by
Oscar Negri |
7 de octubre de 2007 14:40:00 CEST